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¡La intolerancia nos está matando en Medellín!

FOTO: Cortesía
Santiago Olivares Tobón

Van 48 muertos y 2.281 lesionados este año en la ciudad. Pospandemia disparó los indicadores.

TOMADA DE: https://www.elcolombiano.com/

Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

Un taxista con una palanca incrustada en su cabeza luego de una pelea por una carrera, funcionarios del metro batallando con personas que les tiraban piedras mientras les decían que no se metieran a las vías y una ‘lluvia’ de sillas y mesas por un altercado de vieja data son parte de las situaciones de intolerancia que se presentan diariamente y que desde la pospandemia se han venido agudizando.

La intolerancia se ha vuelto pan de cada día y, de acuerdo con los expertos, se agudizó luego de las restricciones originadas por la pandemia del covid-19, luego de las cuales la primera reacción de las personas es buscar, mediante la violencia, tratar de dar por sentada su posición.

Las cifras, al menos en lo que a Medellín se refiere, así lo demuestran: en lo que va del 2023 se contabilizan 48 muertes por temas de convivencia y 10 por violencia intrafamiliar. En el 2022 iban 44 por el primer ítem y cuatro por el segundo, según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc).

Y las muertes en esta clase de altercados, en su mayoría, son por arma blanca, aunque hay casos que exceden los limites, como el ocurrido en la noche de este martes en el barrio Doce de Octubre, de Medellín, donde luego de un altercado en medio de los tragos, apuñalaron a Gonzalo Alberto López Gómez, de 60 años, y su agresor, no conforme con ello, decidió impregnarle gasolina y prenderle fuego. Murió horas después en el Hospital San Vicente Fundación. A esto se suman los lesionados, que para este año ya llegan a los 2.281 por intolerancia, mientras que el año pasado, a la fecha, se hablaba de 2.204 casos.

Pero la intolerancia, más allá de los números se está evidenciando en situaciones que se pueden presentar, como la falla del metro del pasado 28 de agosto, en la que cinco personas, entre empleados del Metro de Medellín y agentes de la Policía, resultaron lesionados en medio de agresiones de quienes invadieron estas vías, irrespetando las normas del sistema.

Ante esto, el gerente del Metro de Medellín, Tomás Elejalde, manifestó que “desde que pasó la pandemia se ha venido presentando una crisis en el comportamiento, donde se han registrado más hechos de intolerancia dentro y fuera del sistema. Más allá de una pérdida de la Cultura Metro, se trata de un tema de fenómenos sociales”. Y para las propias autoridades el tema de la intolerancia se volvió el verdadero dolor de cabeza de la seguridad, ya que, según el comandante operativo de la Policía Metropolitana, coronel José Cristóbal Fonseca, representan, por lo menos el 20% de todos los asesinatos.

“Lo más delicado es que en muchos de estos casos se presentan dentro de residencias o en espacios donde perdemos toda capacidad institucional y en donde hay alta ingesta de licor”, expresó el oficial.

¿A qué se debe?
Las presiones sociales y económicas generadas por la pandemia del covid-19 estarían detrás de esta disminución en la tolerancia social, sumado al incremento de las problemáticas de salud mental.

Germán Antía, biólogo de la Universidad de Antioquia y experto en temas forenses, indicó que “estamos viviendo una epidemia en temas de salud mental y actualmente los niveles de tolerancia dentro de la población están a niveles muy mínimos. En muchos casos se busca ser siempre el primero y cuando esto no ocurre se pueden presentar estas situaciones”.

A esto se suma que estas riñas se están presentando por la más mínima razón relacionada con la crisis de autoridad, como sucedió en el metro, o por diferencias sociales e ideológicas. “En estos momentos prácticamente llegamos a una polarización social muy similar a la que mostraba la violencia de los años 40, donde yo no puedo tener un pensamiento porque puedo ser incluso agredido si ese pensamiento no va en línea con mi interlocutor”, dijo el antropólogo José Gregorio Henríquez.

Los expertos señalaron que el primer paso para disminuir los hechos de intolerancia es cambiar el discurso y la manera en la cual se trata la otra persona, dejando de lado el lenguaje beligerante, y aprender a entender la forma de pensar del otro, para evitar así que se sigan registrando más muertes por la intolerancia.

Un taxista con una palanca incrustada en su cabeza luego de una pelea por una carrera, funcionarios del metro batallando con personas que les tiraban piedras mientras les decían que no se metieran a las vías y una ‘lluvia’ de sillas y mesas por un altercado de vieja data son parte de las situaciones de intolerancia que se presentan diariamente y que desde la pospandemia se han venido agudizando.

La intolerancia se ha vuelto pan de cada día y, de acuerdo con los expertos, se agudizó luego de las restricciones originadas por la pandemia del covid-19, luego de las cuales la primera reacción de las personas es buscar, mediante la violencia, tratar de dar por sentada su posición.

Las cifras, al menos en lo que a Medellín se refiere, así lo demuestran: en lo que va del 2023 se contabilizan 48 muertes por temas de convivencia y 10 por violencia intrafamiliar. En el 2022 iban 44 por el primer ítem y cuatro por el segundo, según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc).

Y las muertes en esta clase de altercados, en su mayoría, son por arma blanca, aunque hay casos que exceden los limites, como el ocurrido en la noche de este martes en el barrio Doce de Octubre, de Medellín, donde luego de un altercado en medio de los tragos, apuñalaron a Gonzalo Alberto López Gómez, de 60 años, y su agresor, no conforme con ello, decidió impregnarle gasolina y prenderle fuego. Murió horas después en el Hospital San Vicente Fundación. A esto se suman los lesionados, que para este año ya llegan a los 2.281 por intolerancia, mientras que el año pasado, a la fecha, se hablaba de 2.204 casos.

2.281 personas lesionadas por la intolerancia en Medellín este año, según el Sisc.
Pero la intolerancia, más allá de los números se está evidenciando en situaciones que se pueden presentar, como la falla del metro del pasado 28 de agosto, en la que cinco personas, entre empleados del Metro de Medellín y agentes de la Policía, resultaron lesionados en medio de agresiones de quienes invadieron estas vías, irrespetando las normas del sistema.

Ante esto, el gerente del Metro de Medellín, Tomás Elejalde, manifestó que “desde que pasó la pandemia se ha venido presentando una crisis en el comportamiento, donde se han registrado más hechos de intolerancia dentro y fuera del sistema. Más allá de una pérdida de la Cultura Metro, se trata de un tema de fenómenos sociales”. Y para las propias autoridades el tema de la intolerancia se volvió el verdadero dolor de cabeza de la seguridad, ya que, según el comandante operativo de la Policía Metropolitana, coronel José Cristóbal Fonseca, representan, por lo menos el 20% de todos los asesinatos.

“Lo más delicado es que en muchos de estos casos se presentan dentro de residencias o en espacios donde perdemos toda capacidad institucional y en donde hay alta ingesta de licor”, expresó el oficial.

¿A qué se debe?

Las presiones sociales y económicas generadas por la pandemia del covid-19 estarían detrás de esta disminución en la tolerancia social, sumado al incremento de las problemáticas de salud mental.

Germán Antía, biólogo de la Universidad de Antioquia y experto en temas forenses, indicó que “estamos viviendo una epidemia en temas de salud mental y actualmente los niveles de tolerancia dentro de la población están a niveles muy mínimos. En muchos casos se busca ser siempre el primero y cuando esto no ocurre se pueden presentar estas situaciones”.

A esto se suma que estas riñas se están presentando por la más mínima razón relacionada con la crisis de autoridad, como sucedió en el metro, o por diferencias sociales e ideológicas. “En estos momentos prácticamente llegamos a una polarización social muy similar a la que mostraba la violencia de los años 40, donde yo no puedo tener un pensamiento porque puedo ser incluso agredido si ese pensamiento no va en línea con mi interlocutor”, dijo el antropólogo José Gregorio Henríquez.

Los expertos señalaron que el primer paso para disminuir los hechos de intolerancia es cambiar el discurso y la manera en la cual se trata la otra persona, dejando de lado el lenguaje beligerante, y aprender a entender la forma de pensar del otro, para evitar así que se sigan registrando más muertes por la intolerancia.

 

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