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El Gobierno Nacional intervino Savia Salud, y la EPS se fue de pa’trás: indicadores y pacientes lo confirman

FOTO: ESNEYDER GUTIÉRREZ
Cristian Álvarez Balbín – Esneyder Gutiérrez Cardona

 

La entidad intervenida desde mayo por la Superindentencia de Salud cerró el año pasado colgada en 17 de 23 indicadores.

Más allá de las cifras, las quejas y el drama que viven afiliados de Medellín y Antioquia dan cuenta de que la EPS empeoró.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

Mientras que el gobierno del presidente Gustavo Petro pareciera seguir empeñado en su “operación shu, shu, shu” para intervenir EPS, diversos sectores mantienen el rechazo a la medida, porque alegan que las entidades terminan con problemas más graves que los que tenían antes, tal como está sucediendo en Antioquia con Savia Salud, que tuvo una dura caída en sus indicadores y está inundada de quejas de pacientes que viven un drama porque la atención ha desmejorado y los tiene en mayor riesgo.

Desde que el control de esta EPS mixta, que atiende a cerca de 1,6 millones de antioqueños, lo cogió la Superintendencia de Salud en mayo de 2023, los resultados han tenido una caída notable y cada día se evidencia más el desespero de los afiliados, tal como lo confirmó este medio en visitas a distintos puntos de atención de la ciudad.

El miércoles en la mañana, en la sede de Savia de la Avenida Ferrocarril con la calle Colombia, el ruido de las empresas de la zona acompañaba la resignación de los usuarios que esperan obtener por fin las citas que requieren urgentemente con especialistas; en la acera, Carmen Salazar esperaba conseguir una de neumología que su nieto lleva meses esperando.

“Isaac es un niño de 3 años, asmático, muy enfermito de los pulmones. Los controles deben hacérsele cada tres meses, pero nos han dado la cita incluso para un año después. ¡Y eso que poniendo la queja con la Supersalud!”, se lamentó Carmen.

Al rato salió su hija con el pequeño Isaac en brazos. Su cara lo dijo todo: no tuvo éxito. “¿Vio que no es mentira? Acá lo ponen a uno a ir de una sede a otra o a llamar a un WhatsApp en el que nunca hay agenda”, dijo la mujer mientras comenzaba a caminar hacia el barrio Buenos Aires, donde vive.

El drama es generalizado. En otro punto, en la sede de dispensación de medicamentos de Savia Salud, ubicado en la Avenida Oriental, el panorama no podía ser más duro. Allí, una constante marea de mujeres en embarazo o con niños en brazos, adultos mayores, pacientes operados recientemente, gente en muletas y hasta un hombre con una sonda en su garganta –que daba cuenta de una reciente traqueotomía– repetían el ritual al que se someten todos los que llegan: sacar de alguna colorida carpeta un legajo de papeles con los que solicitar medicamentos vitales que saben que no les van a dar. “Aún así, toca venir porque la esperanza es lo último que se pierde”, se quejó uno.

Alba Luz es una paciente con osteoporosis que como puede se las arregla con sus muletas para ir a la Oriental “casi a diario” desde La Milagrosa en busca de que Savia le dé los medicamentos que incluso con tutela en mano viene pidiendo en vano desde hace seis meses.

“A veces las órdenes se me vencen y toca volver a repetir todo el proceso para que me las den, pero ni así. Y no me la puedo comprar de forma particular porque ni mi esposo ni yo trabajamos”, dijo airada.

Otra mujer se acercó al corrillo a contar su penuria: “Me preocupa la salud de mi madre –que es diabética, está con marcapasos y hace unos días salió de UCI– porque ya varias veces he venido a pedirle el anticoagulante, pero la respuesta es que no la hay. Creo que mi mamá se me va a morir porque esta droga vale como $300.000 y no los tenemos. Es que ni podemos pagar el pasaje desde San Javier para venir acá todos los días…”.

La realidad del desabastecimiento de medicamentos la confirma una dependienta con ojos cansados y actitud prevenida –tal vez de recibir reproches, insultos y malos tratos de pacientes inconformes– quien señala que aunque el punto de atención recibe cerca de 500 usuarios al día, son muy pocos los que salen con la formulación completa.

Intervención “rajada”

A los relatos de los pacientes se suman las cifras que hablan por sí solas. De acuerdo con la Secretaría de Salud de Antioquia, Savia debe reportar de manera mensual el avance de 23 indicadores de monitoreo de medidas especiales –conocidos como indicadores Fénix– que están contenidos en los componentes financiero, técnico-científico y jurídico, para evaluar cómo va la intervención.

Según la página web de la Supersalud, para diciembre de 2023 Savia se había rajado en 17 indicadores, mientras que para enero 2024 había incumplido las metas de equilibrio en 12, lo que da cuenta del presunto mal manejo que hay en la entidad.

“Tras la intervención administrativa de la EPS, el agente interventor no ha logrado alcanzar una operación que permita disminuir de manera progresiva el déficit, alcanzar un nivel de equilibrio presupuestal y gestionar de manera adecuada los requerimientos de salud de su población. Por el contrario, la intervención ha agudizado las deficiencias en la operación y viabilidad de la entidad”, dijo Juan David Berrío Vargas, director de Aseguramiento de la Secretaría de Salud de Antioquia.

Berrío citó, por ejemplo –dentro del componente financiero–, lo que aconteció con el nivel de endeudamiento de Savia bajo la dirección de la Supersalud. Este nivel cerró el 2022 con una calificación de 3,61, y se mantenía a la baja, que es su punto ideal. Es decir, que por cada $1 que tenía disponible Savia para pago, tenía compromisos o deudas por $3,61 pesos. Para mayo de 2023, cuando se inició la intervención, este indicador se hallaba en 3,84 y cerró diciembre de 2023 en 5,30. Para enero de 2024, bajó a 5,08.

Igual pasó con el ítem de cuentas por cobrar por parte de Savia mayores a 180 días. En diciembre de 2022, el indicador se hallaba en 0,3, un porcentaje por debajo de lo estipulado por la norma (que recomienda mantenerlo en 0,36). Pero en mayo de 2023, ya intervenida, Savia reportó una calificación en este ítem de 0,72. Para diciembre del año pasado el indicador había bajado a 0,63, situación que la misma Supersalud calificó como un hecho crítico.

En el componente técnico-científico, Berrío se quejó de que muchos indicadores pasaron de una tendencia de mejoramiento a una negativa.

Por ejemplo, el porcentaje de pacientes diabéticos controlados, para diciembre de 2022, tenía una calificación de 47,57% y para abril de 2023 alcanzó su calificación más alta con 54,96%.

Es decir que más de la mitad de pacientes diabéticos de Savia del régimen subsidiado tenían su enfermedad controlada evitando que esta derivara en complicaciones de más difícil manejo. No obstante, para mayo de 2023, y bajo la intervención, el indicador se desplomó a 33,77%. La caída siguió hasta enero con un 30,12%.

Igual pasó con el porcentaje de pacientes hipertensos mayores de 60 años controlados que en el cierre de 2022 eran el 78,49%, pero para junio de 2023 ya eran el 65,68% y para diciembre de 2023 bajaron aún más quedando en un 65,45%. Así mismo ocurrió con el porcentaje de mujeres a la que se les hizo la citología cérvico-uterina y la tamización bianual con mamografía (a mujeres de 50 a 69 años).

El directivo señaló que el empeoramiento de indicadores también se evidencia en el componente jurídico de la EPS intervenida, sobre todo en los de reclamaciones ante la Superintendencia de Salud por falta de atención oportuna.

Berrío apuntó que en reclamos a la Supersalud, Savia registraba en promedio antes de la intervención 4.277 por mes. Tras la intervención el promedio actual es de 5.138. Es decir, casi 1.000 más.

En la página de la Supersalud aparece que para noviembre de 2023 el porcentaje de fallos de tutela fue del 61,2%. Solo en febrero de 2024 hubo una reducción al 57,86%, lo que da a entender que casi la mitad de los fallos de tutela son en contra de la EPS.

Lupa a cifras “buenas”

Cabe resaltar que algunos indicadores siguen registrando porcentajes favorables o cerca del ideal, como ocurre con la mortalidad materna a 42 días; el porcentaje de gestantes con captación temprana al control prenatal a las 12 semanas; el de tamización para virus del VIH; el de giro directo de recursos de régimen subsidiado; así como las cuentas por pagar a prestadores y proveedores mayores o iguales a 180 días.

Sin embargo, la Secretaría de Salud pone la lupa sobre estos resultados, pues para ellos –dentro de lo que sus competencias lo permiten– algunos merecen un análisis juicioso y en campo, ya que a veces hallan diferencias entre lo que dice el indicador y la realidad.

“Hubo un caso específico en el que mandamos una solicitud de cómo iba la entrega de medicinas a 28 personas con enfermedades huérfanas. Savia envió una relación del suministro de medicamentos entregado con fechas, pero cuando verificamos con los pacientes, ninguno las había recibido”, añadió.

Carmen no entiende de indicadores ni de metas. Pero su análisis es tan contundente como el que arrojan las cifras. “¿Que qué va a pasar con Savia? No sé, joven. Puede que así como todo se vuelva más complicado, ojalá lo que llegue sea mejor que esto que nos toca padecer hoy”.

Alba Luz es una paciente con osteoporosis, que como puede se las arregla para venir “casi a diario” desde La Milagrosa buscando que Savia le entregue los medicamentos que incluso con tutela en mano viene pidiendo en vano desde hace seis meses.

“A veces las órdenes se me vencen y toca volver a repetir todo el proceso para que me las dén pero ni así. Y no me la puedo comprar de forma particular porque ni mi esposo ni yo tenemos trabajo”, añadió airada.

La respuesta de la Superintendencia: “Hay que tomar medidas correctivas”

A estas preocupaciones se suman las del diputado de Antioquia Jorge Correa Betancur quien en la Asamblea dio a conocer que el presupuesto aprobado para el periodo 2024 aumenta los pasivos de la EPS por un valor de $160.000 millones de pesos.

Correa también señaló que los costos administrativos de la EPS, que representaban el 3.7% del presupuesto total, han aumentado al 4.5%, lo cual es una tendencia opuesta a la esperada para una entidad intervenida.

“Es preocupante observar que gran parte del personal administrativo de alta gerencia que fue incorporado a la entidad después de la intervención y que proviene de distintas regiones del país, carecen de experiencia y conocimientos en materia de salud, lo que plantea serias dudas sobre su capacidad para gestionar eficazmente la entidad”, dijo.

Además de estos problemas, Correa denunció que se ha presentado una situación alarmante con el proveedor de medicamentos para el área metropolitana. Durante muchos años la Cooperativa de Hospitales de Antioquia fue el proveedor, pero recientemente fue reemplazado por una unión temporal llamada Pharmasys, compuesta por Pharmasys LTDA y Medic Colombia SAS.

Correa dijo que desde el pasado 20 de marzo, Medic Colombia ha sido sustituida por la Fundación para el Cuidado Crítico. “Desde el momento, en el que la unión temporal empieza a prestar sus servicios en la entrega de medicamentos, las quejas se han triplicado, poniendo en riesgo la salud y supervivencia de nuestros ciudadanos”.

“Queda demostrado que los indicadores Fénix, que fueron el motivo principal para ser intervenida, no muestran mejoras sustanciales e incluso algunos han empeorado”, sentenció el diputado.

Ante las constantes quejas registradas por los pacientes y la dura situación que atraviesa la EPS, el superintendente de Salud Luis Carlos Leal admitió que la situación en la entidad intervenida, así como en las otras cobijadas con la medida administrativa, no es óptima.

En un diálogo con el programa Consejo de Redacción, Leal aseguró que la actual situación de Savia refleja que una cosa son los indicadores y los resultados que las personas perciben y otra cosa las órdenes que venía dando la Superintendencia concernientes a la EPS, de las que admitió que iban separadas del objetivo de salvar a Savia Salud, por lo que anunció nuevas medidas para atajar la crisis que vive.

“Definitivamente, esto se ha evidenciado no solo en Savia, sino en otras EPS intervenidas, y lo que la historia nos ha demostrado es que cuando vemos que las cosas van mal, no debemos esperar a que las cosas sigan yendo mal, sino que tenemos que tomar medidas correctivas de manera oportuna”, añadió.

Una de esas medidas correctivas que tomará la Supersalud es la implementación de una junta asesora que velará por una mejor prestación de servicios de salud. Esta, según el superintendente, será conformada sobre todo por los principales deudores de Savia, lo que para él garantizará un mejor flujo de los recursos y así obtener una mejor calidad en la prestación de servicios a los pacientes.

“En Savia esta junta estará conformada por sus cinco principales acreedores, que empezarán a analizar cómo fluyen los recursos para así generar alertas tempranas”, agregó.

Finalmente, ante los pedidos de varios sectores de levantar la intervención que hasta ahora pesa sobre Savia, el superintendente Leal indicó que las medidas administrativas sobre la EPS van “hasta cuando sean necesarias” y que su ampliación o modificación se evaluará en un comité especial –que analizará el desarrollo económico, pero también de calidad del servicio de la EPS– que se realizará cuando se cumplan los 12 meses de la orden de intervención, es decir, el próximo mes de mayo.

 

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