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Vida

¿Se limpió el río Medellín durante la cuarentena?

Por la falta de lluvias, el río Medellín presenta un caudal más bajo en estos días de cuarentena. FOTO MANUEL SALDARRIAGA

POR DIEGO ZAMBRANO BENAVIDES |

Apenas tres días después del inicio del aislamiento obligatorio en el Valle de Aburrá (23 de marzo), en redes sociales circularon imágenes del río Medellín con una apariencia cristalina, aunque con el caudal muy bajo, a la altura de Sabaneta o Parques de Río. Ciudadanos celebraron que el confinamiento estuviera mejorando la calidad del agua en la cuenca, pero eso no es tan fácil.

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Esta hipótesis de la gente fue descartada de tajo por el Área Metropolitana (Amva), que explicó el fenómeno por la poca profundidad de la lámina de agua, apenas de unos 50 o 60 centímetros en algunos puntos de la ciudad y, debido a la escasez de lluvias que se presenta desde finales de marzo, el agua puede tornarse transparente y deja ver el lecho del río.

“No significa que esté recuperado, es solo una percepción humana. Como la intensidad de las precipitaciones es baja, no se generan tantas escorrentías por arrastre de vegetales, que son las que hacen que en invierno se vea de color café y en verano de un tono gris claro”, observó Héctor Vélez, ingeniero sanitario de la entidad.

Más allá de transparencias, sí surge la inquietud sobre cómo ha estado esta cuenca con la mayor parte de la actividad industrial suspendida, pero con el sector residencial generando más aguas residuales que antes por la permanencia de las familias en casa. ¿El río sí se limpia durante la cuarentena, o no?

Versiones encontradas

Vélez reveló que el análisis, debido a la pandemia, ha sido limitado. El Amva cuenta con estaciones móviles que pueden medir más de 40 variables, pero en tiempos de aislamiento este estudio no se pudo llevar a cabo y solo les queda el reporte de tres estaciones automáticas, de las cuales extraen los niveles de conductividad eléctrica para determinar al calidad de agua en el río.

“Esa variable tiene que ver con la cantidad de materia orgánica presente. Es como un aparato que tiene una plumilla que se mueve cuando hay sólidos disueltos”, indicó.

Según esto, el Amva concluyó que estos valores aumentaron durante el aislamiento debido a la gran cantidad de aguas residuales generadas por los hogares (70 %), que predominan sobre las actividades productivas (30 %).

Aún así, Vélez recordó que una variable como la demanda bioquímica de oxígeno no se pudo medir. Esta, entre más alta sea (se mide en miligramos por litro), da cuenta de la presencia de mayor cantidad de contaminantes y puede propiciar formación de bacterias (ver Infografía).

Por otro lado, EPM afirmó que sí ha evidenciado que el agua que está llegando a sus dos plantas de tratamiento, en Itagüí y Bello, tiene mejor calidad y, tras el proceso en estos lugares, puede descargarse más limpia.

León Yepes, gerente de aguas residuales de la entidad, recalcó que la empresa trata el 84 % de lo que se genera en el Aburrá. El 16 % pendiente es de zonas como Caldas, La Tablaza en La Estrella; Copacabana, Girardota y Barbosa, además de algunos barrios de invasiones en laderas del valle.

EPM mide variables como sólidos suspendidos y demanda bioquímica de oxígeno. En la primera, la compañía cumple con la norma que obliga a descargar menos de 70 miligramos por litro. En condiciones normales, la empresa logra oscilar entre 50 y 70, y en cuarentena bajó a un rango de 20 a 30.

Yepes agregó que cuanto a la segunda variable se permiten hasta 150 miligramos por litro. En la planta San Fernando han estado en 100, mientras que en Agua Claras las descargan tienen una concentración entre 80 y 100.

“Tenemos alrededor de 4.600 kilómetros de tuberías que hacen parte de redes secundarias (alcantarillado), es un servicio silencioso que lleva la mayoría de las aguas residuales a nuestras plantas”, subrayó.

De acuerdo a EPM, en cuarentena la disminución del caudal que entra a sus plantas es de alrededor del 5 %. Yepes expresó que la situación es como cuando hay periodos de vacaciones, cuando pueden devolver mejor agua al río porque se disminuye la actividad comercial e industrial.

El caso es que, por muy cristalina que se vea el agua, eso no significa que tenga buena calidad, ni mucho menos que sea potable. Además, con la reactivación de más industrias en esta nueva fase de la cuarentena, el río podría volver a sus índices de contaminación regulares.

EN DEFINITIVA

La suspensión de gran parte de la actividad comercial e industrial alivia la carga para tratar aguas residuales en las plantas de EPM. No obstante, el Amva afirma que los hogares contaminan más. 

CONTEXTO DE LA NOTICIA

La conductividad eléctrica no es la mejor variable para medir la contaminación del río, afirmó Nancy Pino, microbióloga y bioanalista, magíster en Ciencias ambientales y doctora en Biotecnología. También señaló que el río no se va a limpiar en uno o dos meses, pero los datos de EPM pueden indicar que las industrias hacen descargas importantes en la cuenca y, de todas formas, las aguas residuales domésticas son más sencillas de tratar en las plantas.

 

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