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Racionamiento puso a madrugar a las 3:00 a.m. a municipio de Antioquia para no quedarse sin agua

FOTO: JAIME PÉREZ Y
Cristian Álvarez Balbín

A raíz de la sequía que azota el país, las dos principales fuentes que surten al municipio de Barbosa se han visto reducidas drásticamente. Habitantes narran su día a día y Alcaldía anuncia acciones.

TOMADA DE: elcolombiano.com

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Aunque para los bogotanos el racionamiento de agua es una preocupante novedad que los ha tomado desprevenidos, tal vez sea buena idea que aprendan uno que otro truco de la comunidad de Barbosa –al norte del Valle de Aburrá– la cual ya ajustó cerca de 45 días con interrupciones de más de 12 horas en su servicio de acueducto.

Y es que a raíz del fenómeno de El Niño se ha reducido el caudal de La López y El Viento, las dos quebradas que abastecen de agua la planta de potabilización con la que EPM surte a cerca de 28.000 barboseños que viven en el área urbana, haciendo que se queden sin agua todos los días entre las 2:00 p.m., y las 3:00 a.m.

Aunque al principio la situación fue bastante traumática, poco a poco los barboseños le han ido “cogiendo la comba al palo” a esta situación en uno de los territorios más calientes del Aburrá.

En este lapso de tiempo, desde el residente más humilde hasta el más encumbrado funcionario interiorizaron ese ritual de levantarse en la madrugada a recoger el agua que sabiamente deben usar para el aseo, las labores domésticas y para la preparación de alimentos.

“A mí en el barrio sí me tocó como 15 días quedarme completamente sin agua, 15 días sin lavar ropa y sin poder hacer aseo a fondo. Me tocó comprar garrafones y pedirle a los vecinos. Pero ya uno se va acostumbrando a todo”, apuntó una residente de la zona céntrica.

Incluso en el municipio, infraestructura tan sensible como lo son colegios y hospitales han aprendido la lección y siguen laborando pese a la sequía.

“Acá en el colegio tenemos unos tanques de agua que nos sirven para surtir a los cerca de 2.000 estudiantes que tenemos en cuatro jornadas. Los tanques los recargamos cuando llueve o en la madrugada cuando vuelve el servicio. Solo tuvimos que suspender clases una vez que no llegó el agua a tiempo. Si no tuviéramos los tanques, sí estaríamos ‘llevaos’”, comentó John Posada, rector de la Institución Educativa Luis Eduardo Pérez.

Para el alcalde de Barbosa, Juan David Rojas, la sequía y los racionamientos han causado bastantes afectaciones en este municipio que catalogó como uno privilegiado en el recurso hídrico con 17 quebradas que hasta hace poco evitaban que la población tuviera sed.

Rojas admitió que a su juicio la situación ha sido bastante traumática principalmente por la falta de coordinación y comunicación con EPM en la que incluso a él le ha tocado “emberracarse” para obtener respuestas precisas del accionar de la empresa.

“Yo siempre le he reclamado a EPM articulación, o sea que nos comuniquen como, cuándo y en qué sectores específicos se va el agua y cómo se va a atender la comunidad. Porque es que no es solo avisar que se interrumpió el servicio cuando ya no hay nada que hacer, la idea debe ser primero realizar una sensibilización y anunciar unos horarios de suspensión que sí se cumplan, porque como no hay claridad, la gente no sabe cuando debe dejar abierta o cerrada la llave o la válvula y eso ha generado pequeñas inundaciones pero grandes despilfarros. También ha causado picos de consumo porque la gente no sabe cuando volverá el agua”, argumentó.

Las palabras de Rojas las comparte la comunidad que pone como gran escollo del racionamiento el despelote con el cumplimiento de las suspensiones.

“Ayer a las 6:00 a.m., no había llegado el agua y al mediodía ya se había ido y no avisaron. Pero a las 10:00 p.m. volvió. ¡Qué desorden! ¿Qué le toca hacer a uno? Pues cuando ve que se está mermando, empezar a recoger”, comentó otra vecina.

Otra de las quejas del mandatario es que las suspensiones están generando implosiones de las viejas tuberías con más de 40 años de antigüedad a raíz de los abruptos cambios de presión, hecho que también causa fugas de la escasa agua en Barbosa.

“Casi que a diario mandamos una persona de Planeación y otra de Obras Públicas a recorrer los barrios y registrar esas fugas por las que también se va el agua. Porque si no hay reportes oportunos, son semanas que el agua se despilfarra por ahí. Por eso necesitamos que EPM nos ayude reparando esos daños lo más pronto posible”, agregó el alcalde.

Rojas, al igual que todos en el Aburrá, teme que la temporada seca deje de volverse una anomalía para convertirse en algo habitual por lo que sabe que su municipio no puede quedarse en un racionamiento perpetuo. Por ello, indicó que tanto EPM como su administración ya trabajan para conjurar la sequía a futuro con dos acciones: la ampliación del plan maestro de aguas y el afianzamiento de una nueva fuente que surta de agua a Barbosa.

“El plan maestro en su sexta etapa buscará ampliar y modernizar la red de acueducto y alcantarillado en un sector del área urbana cerca del hospital cuya red es bastante antigua. También se modernizará la planta de captación y suministro de Barbosa. Estas tareas las realizará EPM y valdrán $40.000 millones. Ellos dicen que esperan tener la solución para 2025”, explicó el mandatario.

A la par de esto, Rojas indicó que EPM le ha informado que trabaja también en una nueva concesión de aguas para captar el líquido de la quebrada Ovejas, la cual podría surtir a Barbosa con 110 litros de agua por segundo, casi el doble de lo que ofrecen El Viento y La López actualmente.

“Esta es una nueva captación que ya está autorizada por Corantioquia. EPM ha estado muy limitado por la legalización de las tierras por donde pasa la tubería desde la captación. Aún así indicaron que ya está legalizado el 90% de las tierras”, dijo.

Finalmente por parte de su administración, el alcalde indicó que le está apostando a fortalecer los acueductos veredales del municipio que se surten de las 15 quebradas restantes –y de los que también sale agua para algunas zonas de la parte urbana– así como de la pedagogía que permita crear conciencia y ahorro del líquido.

“También estamos concentrados en buscar cómo hacer inversión y elevar nuestras áreas de reservas naturales de nivel municipal a regional. Con esto esperamos que la Gobernación también nos ayude a adquirir esos predios y evitar así que no haya crecimiento urbanísticos por ahí”, puntualizó.

Mientras todo esto pasa, en Barbosa ya ha ido calando el tema del ahorro de agua para evitar que situaciones como las que hoy afectan al municipio se repitan a futuro. “No más en estos días había un señor lavando el carro en plena calle con manguera, yo le decía que había que ahorrar agua. Pero él decía que pa´eso él pagaba servicios, pero el tema no es de plata, sino que si seguimos gastando agua así, ¿luego vamos a tomar plata o qué?”, reflexionó un residente del municipio.

 

Una de las afluentes que surte de agua a Barbosa con su caudal reducido. FOTO: Jaime Pérez

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