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La pólvora dejó 105 quemados en Antioquia, que aumentó 52,2 % la cifra

El drama de los quemados con pólvora no solo golpea adultos, en un alto porcentaje las víctimas son niños. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
GUSTAVO OSPINA ZAPATA

La cifra es para Antioquia, segundo departamento con más accidentes en el país después de Nariño.

TOMADA DE:https://www.elcolombiano.com/

Perfil - Juan Carlos Higuita - Violin

Terminaron las celebraciones de Navidad y año nuevo y el balance para Antioquia en quemados por pólvora no podía ser peor: el departamento no solo aumentó su cifra de víctimas con respecto al año 2020 sino que ocupó el segundo lugar entre los departamentos con más lesionados a nivel nacional, solo superado por Nariño, que puso 36 casos más.

A la luz de las cifras, Antioquia sumaba hasta ayer 105 casos contra 141 de Nariño. Con respecto a la temporada 2020-2021, el departamento tuvo 36 casos más, lo que representa un incremento del 52,2 %, un indicador de que las campañas de prevención no calaron como se esperaba entre los ciudadanos, y estos, a su vez, tampoco han tomado conciencia de lo nociva que es la pólvora para la salud y para el sistema hospitalario.

A lo largo de diciembre no fueron pocos los llamados de alerta que hizo el hospital San Vicente Fundación por la alta ocupación de su unidad de cuidados intensivos, dado que al crecimiento acelerado de contagiados por el virus covid-19 y su variante Ómicron, se sumaban los quemados con líquidos calientes, que también se incrementan en vacaciones; los accidentados y los lesionados en riñas, todos motivos que disparan las consultas debido a la mezcla de licor y aglomeraciones.

Hablamos de este centro hospitalario porque es el único en Antioquia que tiene unidad de quemados. Hidalgo Vélez Sierra, cirujano plástico encargado de esta unidad, aclara que la ocupación de camas de quemados permanece a tope todo el año debido a que elementos como los líquidos calientes ocasionan accidentes frecuentes y a que a este hospital llegan remitidas las víctimas de todo el departamento.

“Tenemos una capacidad de 17 camas para adultos y 15 en Pediátrica (niños), pero permanecen llenas. En diciembre se disparan los de pólvora, pero en esta ocasión abrimos otras salas para pacientes quemados”, explicó el galeno, quien admite que la ocupación estuvo desbordada hasta el 100 por ciento.

Secuelas de por vida

Aunque a lo mejor a algunos les sirva de consuelo, tanto el hospital como la Secretaría Seccional de Salud aseguran que la mayoría de casos de este año no representaron gravedad y varios tuvieron solo atención ambulatoria. Pero lo mismo no podrían decir dos personas adultas que sí tuvieron consecuencias graves.

“Tuvimos un paciente al que le explotó la pólvora en el bolsillo y perdió los genitales; a otro le explotó en su mano y perdió cuatro dedos, eso ya cambia por siempre la vida de estas personas”, recalca el médico Hidalgo Vélez.

La subsecretaria de Salud de la Gobernación, Natalia Montoya, señala que a pesar de la cantidad de quemados con el explosivo, este tema no generó las principales congestiones hospitalarias, pues se presentaron más colapsos por riñas, accidentes y enfermedades crónicas. La funcionaria destaca que en el balance final, regiones como el Valle de Aburrá y Oriente pusieron el mayor número de víctimas: “en Antioquia empezamos el conteo desde el 30 de noviembre, porque acá está la tradicional alborada, que siempre deja víctimas”. Este año, ese primer día se reportaron 6 casos, uno menos que en 2020, cuando había confinamiento por la pandemia.

Del total de 105 quemados, Medellín puso 38 casos, Caldas 7, Bello y El Santuario de a 6 y Girardota y La Ceja de a 4.

Según la evaluación hecha por el San Vicente, la mayoría de víctimas fueron protagonistas activos de la quema, es decir, fueron las personas que manipulaban el explosivo. De allí que 68 lesionados fueron adultos y 37 menores, que generalmente son espectadores.

Lo lamentable es que hubo en total 7 personas que sufrieron amputaciones. El cirujano Vélez señala que los pacientes quemados con pólvora por lo general requieren una hospitalización que suele estar entre las 3 y 4 semanas. “Son pacientes que demandan mucha atención, pues las salas permanecen en aislamiento con personal exclusivo para atenderlos, algunos van a salas de cuidados especiales”, indica.

En su mayoría, los pacientes quemados con pólvora requieren de cirujanos plásticos para la reconstrucción de los tejidos lesionados. Estas cirugías no son de carácter estético y así lo entienden las EPS, que suelen autorizar sin problemas los procedimientos.

Sin embargo, la atención es delicada y los pacientes padecen dolores fuertes. Si son niños el drama es más fuerte. Así lo expresa Marta Nérida Pulgarín, enfermera de la unidad de Pediatría del Hospital General, donde también remiten quemados. “Si bien no llegan muchos casos, los remitidos han sido niños y eso nos impacta, porque también somos humanos y sentimos como mamás o hermanas”.

Con el pésimo resultado de las campañas de este año, hoy mismo inicia la evaluación de lo que pudo ocurrir y así alistar correctivos para que la historia no se repita en diciembre de 2022 .

105 casos se registraron en Antioquia en la temporada 2021-2022.

CNTEXTO DE LA NOTICIA
CONJUGACIÓN DE FACTORES

Entre los factores que pudieron incidir para que la cifra de quemados por pólvora haya tenido indicadores tan elevados, la Secretaría de Salud, en un primer análisis, sostiene que tras lo ocurrido en 2020, cuando la cuarentena restringió los festejos, en esta temporada las personas sintieron más libertad para celebrar y desfogarse de lo que no pudieron hacer en la Navidad pasada. “Se conjugaron varias cosas: una fue la percepción del riesgo, las personas piensan que no hay consecuencias con un uso irresponsable de pólvora, la discapacidad que genera y hasta muertes, que aunque no las tuvimos sí hubo 7 personas amputadas. No hay cultura del autocuidado y faltó corresponsabilidad, el control es difícil, hay fabricación, transporte y venta, aunque los alcaldes de 90 municipios expidieron decretos de prohibición, la vigilancia para el cumplimiento no es la adecuada. Y aún hay muchas familias que la fabrican y viven de ella, habría que buscar opciones para que estas personas se dediquen a otra cosa”, afirma la subsecretaria Natalia Montoya.

 

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