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Vida

La fauna silvestre conquista el Aburrá durante la cuarentena

El aislamientohace que la gente se fije más en la llegada de bellas aves como el coquito ( Phimosus infuscatus).

POR DIEGO ZAMBRANO BENAVIDES |

Algunos expertos creen que no nos fijábamos con demasiada atención, pero muchos de ellos ya estaban allí antes de la cuarentena. La fauna silvestre merodea por las calles de la ciudad y, con la disminución del ruido de los motores y de las luces, se aventura a ir más allá de donde antes, cuando había tantos humanos, consideraba inseguro.

Es un fenómeno mundial que se da en todas las urbes confinadas por la covid-19. Por supuesto el Valle de Aburrá, anclado en los Andes colombianos, no podía ser la excepción. De acuerdo al registro del Área Metropolitana (Amva) en esta zona existen 420 especies de aves, 100 de mamíferos y al menos 40 de anfibios y reptiles.

TOMADO DE: elcolombiano.comAntioquia - Medellín | El Colombiano, noticias.

Las ardillas también se pasean a sus anchas por las calles de la ciudad, para luego brincar de un árbol a otro.

Las ardillas también se pasean a sus anchas por las calles de la ciudad, para luego brincar de un árbol a otro.

Menor presión en el hábitat

“Ahora, en medio del aislamiento, es más evidente su presencia. Incluso ya muchas especies se habían adaptado a las condiciones de la ciudad, pero ahora los animales silvestres de la parte periurbana sienten que bajó la presión y comienzan a explorar más territorios”, explicó Andrés Gómez, profesional del grupo Fauna Silvestre del Amva.

Entonces, no es extraño que en cuarentena estén bajando zorros del cerro El Volador, o de las lomas de El Escobero y Los Bernal. Así mismo las zarigüeyas, que en unidades residenciales con bastante follaje pueden pasearse por las zonas verdes. Gómez recordó que estos animales no atacan, a menos que se sientan amenazados, por lo cual la recomendación es no agredirlos y dejarlos transitar con tranquilidad.

Agregó que además de la inmensa cantidad de aves, por el número de especies que hay en el Aburrá, en la región también pueden verse algunos puerco espines, monos tití y las iguanas, con su lento caminar sobre el cemento para pasar de un árbol a otro.

Juan David Sánchez, docente de Biología y Ecología en la Universidad CES, manifestó que incluso el hecho de que no hayan tantos perros domésticos es un factor para que los animales silvestres adquieran mayor protagonismo.

A diferencia del hombre, el periquito bronceado (Brotogeris sp) puede expresar libremente sus manifestaciones de afecto. FOTOS JULIO CÉSAR HERRERA

A diferencia del hombre, el periquito bronceado ( Brotogeris sp) puede expresar libremente sus manifestaciones de afecto. FOTOS JULIO CÉSAR HERRERA

“Puede ser que no hayan aparecido más, sino que les prestamos mayor atención debido a nuestro cambio de comportamiento. Por ejemplo, quizás ahora escuchamos con mejor oído el canto de las aves”, expresó.

En otras ciudades colombianas pueden verse otros animales en esta época, anotó. Por ejemplo en el Caribe son comunes los armadillos, los osos hormigueros y una variedad de serpientes.

Las especies dependientes

En este fenómeno, el del aislamiento de los humanos y la conquista de los animales silvestres, hay dos tipos de fauna, subrayó Carlos Andrés Delgado, doctor en Biología de la Universidad de Wollongong de Australia: las especies sensibles y las tolerantes a la urbanización.

En las primeras está el tigrillo lanudo, que puede aprovechar el momento para explorar más allá de sus bosques en las laderas del Aburrá; del otro lado están las palomas, que según el académico podrían estar pasando “momentos difíciles” al no tener quién les dé alimento como antes.

El profesor Sánchez indicó que a este último caso podrían sumarse los roedores como las ratas, que quizás tienen más dificultad para encontrar alimento pues los residuos que genera el hombre están más controlados en las calles durante la cuarentena.

Con respecto a las especies sensibles, Delgado recalcó que “es importante considerar ralentizar el proceso post-cuarentena en las ciudades para así permitir que estos individuos que potencialmente entraron, y se establecieron en la ciudad, puedan replegarse de nuevo a sus áreas ‘originales’ de distribución, en caso de que el área urbana no sea capaz de proveerles hábitat y sustento”.

Por lo pronto, el equipo de fauna silvestre del Amva sigue trabajando en medio del confinamiento, al menos en su labor de rescate. Al día, señaló Gómez, atienden alrededor de 30 animales. Para ello tienen un centro de atención al cual esta semana, por ejemplo, llevaron a un búho de anteojos lesionado, hallado en inmediaciones de La Alpujarra.

La autoridad invitó a la ciudadanía, en la medida de sus posibilidades, a reportar los casos de fauna silvestre herida. Para esto pueden llamar a la Policía Ambiental o a la línea 304 630 0090 del grupo de rescate del Amva.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

El diario ABC reportó el pasado 30 de marzo que, en las ciudades españolas, la cuarentena causó el avistamiento de jabalís, corzos, cabras, zorros y lobos; en Zaragoza, por mencionar un caso, se vio el desfile de familias de patos. Medios chilenos también fotografiaron a un puma en las calles de Santiago. Sin el turismo habitual en algunas playas de Perú, las gaviotas ocuparon los espacios vacíos y extendieron su plumaje y sus alas, por miles, a lo largo de la costa.

En Argentina, algunos grupos de carpinchos, o chigüiros como se conocen en Colombia, desfilan por la zona norte del Gran Buenos Aires; no obstante, el fenómeno contrario lo registró el diario La Nación el pasado 30 de marzo, los coatíes (cusumbos) y los monos abandonaron el Parque Nacional Iguazú, luego de percatarse que no había turistas que los alimentaran.

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