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Guantes y mascarillas se están convirtiendo en un peligro de propagación de coronavirus si no se desechan bien

El material para protegerse de contagios ha empezado a aparecer desechado con gran frecuencia en lugares públicos de todas las ciudades debido a su uso extensivo.

El confinamiento de más 1,500 millones de personas a causa de la pandemia del coronavirus ha supuesto un respiro para el planeta. Las borrosas nubes que parapetaban el horizonte de ciudades como Los Ángeles o Madrid han desaparecido para dar paso a un aire más limpio y un cielo despejado. También está sucediendo con las zonas verdes, antes maltratadas por el devenir diario tráfico de vehículos y peatones. Sin embargo, no todo lo que brota es verde: al igual que malas hierbas, guantes de látex y mascarillas desechados también están coloreando el paisaje urbano y poniendo en peligro a quienes las recogen.

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En Estados Unidos, su uso se ha ido extendiendo más y más desde que el presidente Trump, anunciara hace diez días que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) recomiendaban ael uso de máscaras. El día anterior había anunciado que los CDC lo estaban evaluando y podrían modificar su recomendación pronto. El presidente, no obstante, aseguró que no seguiría la recomendación: «Lo pueden hacer. Yo elijo no hacerlo», afirmó.

Y el problema de residuos se ha ido acerando desde entonces, según publica The Washington Post. Este sábado una mujer de Connecticut publicó una foto de una pradera que parecía estar cubierta de huevos de Pascua. Nada más lejos de la realidad: se trataban de guantes de goma de diferentes colores. Esta imagen se están reproduciendo de este a oeste de Estados Unidos.

En Gran Rapids (Michingan), Steve Melton, un jardinero, declaró a WZZM sentirse hastiado de la actitud de los ciudadanos: «Dispongo de muchos botes de basura, pero tiran sus guantes y máscaras en el estacionamiento», se lamentó.

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Es habitual que los supermercados ofrezcan guantes y acohol desinfectante a la entrada de la tienda. También que los ciudadanos salgan a comprar -o hacer deporte, según la ciudad- protegidos con máscaras. Es decir, a diario se utilizan millones de máscaras y guantes, que en muchos casos tienen una esperanza da vida corta, especialmente estos últimos. El problema, por supuesto, es que los limpiadores mal pagados y desbordados de trabajo, no pueden abarcar tanta contaminación.

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Los supermercados ya están sometidos a una carga extra de trabajo, convertidos en comercios esenciales en mitad de la pandemia. Pero ahora, además, tienen que desviar al personal de limpieza para despejar la zona de estacionamientos, donde la gente tira los guantes al asfalto. «Están creando más trabajo y poniéndo en riesgo a los trabajadores», afirmó Patrick Cheetham, capitán de la policía en Londonderry (New Hampshire) al New Hampshire Union Leader.

Aunque los primeros estudios indican que el coronavirus se propaga principalmente a través del contacto de persona a persona -por lo que se recomienda el distanciamiento social-, hay evidencias emergentes que señalan que el virus puede permanecer durante días sobre una superficie, por lo que si alguien recoge una mascara o un guante contaminado podría contagiarse.

El Departamento de Obras Públicas de Boston, publicó fotos de trabajadores enmascarados y enguantados que se agachan para raspar con cautela los detritos de la calle, rogando Rogándole a la gente que no arroje su equipo de protección usado al suelo.

 

La mayoría de máscaras y guantes usados no son reciclables ni biodegradables, aunque existe marcas biodegradables. Las autoridades advierten que pueden arrastrarse fácilmente a los desagües pluviales y terminar en océanos y vías fluviales. Eso a su vez aumenta el riesgo de que sean confundidos con alimentos y comidos animales marinos o aves que se sumergen para pescar comida y a menudo confunden trozos de plástico con peces.

Los activistas mediambientales están preocupados por el impacto a largo plazo de esta basura. Gary Stokes, fundador del grupo ecologista Oceans Asia, declaró a la agencia Reuters a mediados de marzo que un número alarmante de máscaras de un solo uso se acumulaban en los senderos naturales y las playas de Hong Kong. En una isla llegó a encontrar 70 máscaras desechadas, afirmó.

 

En algunas ciudades la policía está multando a los ciudadanos que tiren esta basura donde no corresponde. El pasado lunes, el pueblo de Yorktown (Nueva York) duplicó la sanción elevándola a 1,000 dólares por el primer delito.

«No es como si estuvieran tirando envoltorios de dulces. Están tirando desechos médicos: guantes de goma usados y máscaras faciales que podrían estar contaminadas con coronavirus», explicó en un comunicado Matt Slater, supervisor de la comunidad.

https://www.facebook.com/bellinghamboh/photos/a.782697548504926/2897823246992335/?type=3

El asambleísta del estado de Nueva York, Michael Reilly, republicano que representa a Staten Island, tuiteó recientemente que estaba «disgustado» al encontrar guantes y máscaras esparcidas por un estacionamiento. «Esos cerdos piensan que está bien dejar que los trabajadores los recojan», escribió en Twitter.

El alcalde Paul Heroux de Attleboro (Massachusetts), también se ha hecho eco de esta plaga de contaminación urbana y comenzó a publicar fotos de denuncia en su página de Facebook, instando a los residentes a ser más considerados.

https://www.facebook.com/paulheroux.org/posts/4404490189561925

Con este paisaje urbano de las calles vacías y desechos de guantes y mascarillas, el el fotógrafo británico Dan Giannopoulos ha sabido sacarle partido y ha comenzado a documentar el panorama con cada pieza que encuentra cuando sale de casa.

 

«Como fotógrafo, desde que comenzó el encierro, empecé a pensar en la manera en la que podía retratar este momento surrealista. Estos guantes desechados representan nuestro propio impacto virulento en el medio ambiente», escribió Giannopoulos en un ensayo fotográfico para la BBC .

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