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Gilinski y árabes se quedan con Nutresa, pero se salen de Sura

Con un memorando de entendimiento entre Sura, Argos y Nutresa con el fondo árabe IHC y el Grupo Gilinski llegará a su fin el cruce accionario del llamado Sindicato Antioqueño.

TOMADO DE: elcolombiano.com

La cruzada que en noviembre de 2021, es decir hace año y medio, emprendió el banquero Jaime Gilinski por el control del grupo antioqueño de alimentos Nutresa rindió frutos ayer en la tarde, cuando a través de la información relevante de la Superintendencia Financiera se dio a conocer la firma de un memorando de entendimiento.

Los términos generales del texto están encaminados a que las firmas de la familia Gilinski JGDB Holding y Nugil adquieran una participación controlante en Nutresa, no inferior al 87% de las acciones de la compañía, y a que el grupo de alimentos deje de ser accionista de Sura y Argos.

“Por su lado, JGDB, Nugil e IHC Capital Holding LLC dejarán de ser accionistas de Sura, mientras que los grupos Sura y Argos dejarán de ser accionistas de Nutresa”, se lee en las comunicaciones que simultáneamente enviaron a la superintendencia las compañías paisas, que por más de 40 años sostuvieron un cruce accionario o enroque.

Según pudo establecer EL COLOMBIANO, el memorando de entendimiento habría sido firmado en los últimos días en España, en medio de una reunión de alto nivel a la que asistieron dos representantes de cada compañía. En el caso del Grupo Sura fueron su presidente, Gonzalo Pérez, y su vicepresidente de finanzas corporativas, Ricardo Jaramillo.

Además, las fuentes aseguraron que los empresarios antioqueños trataron de establecer las negociaciones siguiendo las formas de la cultura árabe, es decir, llevando representantes de familias ligadas accionariamente a las compañías como los Arango, los Mejía, los Zuluaga y los Palacio, y de esa manera hacer amenos los diálogos y poder sacar a flote los acuerdos.

Aunque existía disposición a negociar y llegar al acuerdo en cuestión, el resultado final dejó un profundo sinsabor entre los colaboradores de Nutresa, principalmente en la parte administrativa. Incluso, fuentes mencionaron la profunda tristeza del presidente del Grupo Nutresa, Carlos Ignacio Gallego, una vez sellado el destino de la multilatina en el marco del memorando.

En esa línea, líderes de la llamada campaña Amor por Nutresa, impulsada por empleados de la multilatina de alimentos, expresaron que “nuestros líderes tomaron una decisión y esperamos que sea lo mejor. Frente a situaciones como estas, tan impredecibles, uno tiene dos caminos, sentarse a preguntarnos el porqué nos adquirieron y morirse de miedo o confiar en que fue la mejor decisión y que están de por medio los árabes, que no van a hacer malas inversiones ni van a dejar que los Gilinski dañen el negocio”.

De acuerdo con los datos ofrecidos por las empresas paisas, Nugil que actualmente posee el 31,36% de Nutresa deberá en asocio con JGDB adquirir un 55,64% de las acciones, alrededor de 254,69 millones de títulos que al precio actual en la bolsa de $57.800 valdrían unos $14,72 billones.

Aquí es prudente anotar que JGDB, IHC Capital y Nugil son poseedores del 39,07% de Sura, y según el memorando deberán salir de estos títulos (182,32 millones de acciones), que al valor actual en el mercado bursátil de $40.100 cada una, suman en total $7,31 billones.

A su turno, los grupos Sura y Argos que tienen el 45,44% de la propiedad de Nutresa (208,01 millones de acciones) deberán sacar de su portafolio de inversiones esos títulos, que al actual precio de bolsa representan $12,02 billones.

Luego del “trueque” de Nutresa por Sura que le permitirá el control del grupo de alimentos a Gilinski y a su socio árabe, el porcentaje de acciones para los minoritarios sería del 13%, bajando a 59,5 millones de especies.

Efecto bursátil

Para Camilo Andrés Thomas Ramírez, gerente de Renta Variable de Alianza Fiduciaria, con esta movida no se acabó el GEA, pero sí se acabó el enroque que principalmente está dado por tres puntas: Argos, Nutresa y Sura.

“A partir de esto Gilinski y los árabes quedarían con hasta el 87% de Nutresa, y ni Nutresa ni los árabes tendrían participación ni en Sura ni en Argos, entonces faltaría una pata o parte del enroque”, explicó el experto, en alusión al cruce que caracterizó a estas sociedades.

En cuanto a Gilinski, añadió Thomas Ramírez, queda con una participación en una empresa, que se está negociando mucho más alta que sus pares. Un negocio que a precios actuales es 15,2% Enterprise Value de Ebitda (capitalización de mercado menos la deuda neta), que es muy por encima de lo que están en el promedio en las transacciones. Nutresa se está negociando 2,5 veces su valor en libros cuando tanto Sura (0,7) como Argos (0,4) están por debajo, entonces hay una prima sobre lo que está pagando Gilinski para comprar a Nutresa relativamente cara.

Igualmente, insistió en que esto todavía es un memorando de entendimiento. “Aún no hay condiciones definitivas y es ahí en donde se tienen que empezar a entablar las discusiones al respecto de cómo van a ser esas razones de intercambio, si van a lanzar Ofertas Públicas de Adquisición (OPA), si van a ser pre-acordadas, cómo van a cambiar esas acciones, si lo van a hacer por mercado, de eso todavía no hay nada definido”.

Desde la perspectiva de Sebastián Toro, fundador de Arena Alfa, las implicaciones en la bolsa son difíciles de estimar, porque no han explicado cuáles son los movimientos o los acuerdos que vienen para dar ese intercambio.

“Si Sura y Argos van a salir de Nutresa, pues deberían recibir una gran compensación económica, pero no sabemos si es en efectivo, en acciones, es decir, no sabemos cuál es el mecanismo. Yo creo que eventualmente el efecto será positivo, pero hoy es difícil estimarlo porque no sabemos cómo se va a llegar a ese acuerdo finalmente”.

Y es que el memorando de entendimiento o MOU anunciado por Sura, Argos y Nutresa (Memorandum of Understanding, por sus siglas en inglés) es un documento con el que se busca establecer las pautas para futuras negociaciones entre las partes y así regular un posible contrato definitivo.

Entendidos en el mundo societario internacional explicaron que no se trata de un contrato en sí, ya que carece de formalidades específicas.

“Puede decirse que simplemente es una declaración de voluntades recíprocas que puede asimilarse a un borrador de contrato. No obstante, pese a carecer de efecto jurídico vinculante, es una declaración de voluntad de alto valor ético para las partes que lo suscriben”, se indicó.

Desde la Universidad Externado se añadió que los MOU son documentos privados suscritos por las partes que tienen básicamente por finalidad, la manifestación de una futura intención de negocio, sin que en este se concreten las condiciones detalladas que regularán las relaciones previo, durante y al final del desarrollo de este.

Las piezas árabes

Desde que Gilinski destapó su interés por Nutresa y Sura salieron a escena las sociedades de Emiratos Árabes como First Abu Dhabi Bank, IHC Capital y Aflaj Investment LLC.

De la entidad bancaria, First Abu Dhabi Bank, se sabe que emitió una carta de crédito cuyo beneficiario fue la bolsa de valores, para respaldar con una garantía de US$1.082 millones la primera OPA.

Aflaj Investment LLC, dueña del 49,99% de Nugil Overseas, fue descrita como una sociedad de responsabilidad limitada, constituida en 2009, con domicilio en Abu Dhabi, e integrante de Royal Group.

Finalmente, IHC lanzó en octubre de 2022 una OPA hasta por el 31,25% de Nutresa, ofreciendo en ese momento US$15 por acción, pero este ofrecimiento fue declarado desierto.

¿Qué buscan en Nutresa?

Tan solo unos días después de lanzar la primera OPA por Nutresa en noviembre del 2021, el profesor de la Universidad de Stanford, y columnista de EL COLOMBIANO, Javier Mejía Cubillos, había descrito que este capítulo terminaría representando “una reconfiguración profundísima de la organización empresarial de la élite antioqueña”.

Sobre el valor de Nutresa para los árabes dibujó un panorama contundente: “Nutresa puede producir, transformar, y distribuir alimentos durante todo el año. Piense en lo importante que esto es en un contexto de cambio climático y reconfiguración de las redes globales de producción. Controlar una compañía que puede abastecer buena parte del mercado de las Américas (y, potencialmente, cualquier otro mercado) siendo robusta a estaciones y choques climáticos”.

En su artículo “¿Cuáles son los impactos de vender a Nutresa?” publicado en este medio, el académico describió que el verdadero potencial de Colombia está en los alimentos, y en la medida que la población mundial y los niveles de ingreso sigan creciendo la demanda por alimentos medida en cantidad, variedad y calidad también aumentará.

Por tanto, continuó, “el control de la producción y distribución de alimentos representará una oportunidad de negocio extraordinaria y una ventaja geopolítica gigantesca”.

En este punto vale recordar que entre los negocios de Tahnoon Bin Zayed, el jeque que respaldó las ofertas por las empresas antioqueñas, está el de alimentos. Allí posee por lo menos once compañías, entre ellas la avícola Al Ajban Chicken o la firma de productos procesados Asmak, las cuales le apuntan al mercado de Medio Oriente.

Mientras el MOU se concreta y se revelan otros detalles de las negociaciones, todo apunta a que Gilinski y los árabes se quedará con el portafolio de las galletas y demás productos de Nutresa, mientras el mercado mira cómo se comportará la acción de la empresa que en lo corrido del año se ha valorizado 29,9%.

El Colombiano
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