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Familias en El Pesebre no solo deben desalojar sino tumbar las casas con sus propias manos

La orden llegó de la Alcaldía de Medellín para 115 familias, vecinas de la quebrada La Iguaná.

TOMADA DE:https://www.elcolombiano.com/

Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

Un documento de siete páginas, remitido por la Secretaría de Seguridad y Convivencia de Medellín, levantó indignación, malestar, pero sobre todo una zozobra enorme en el barrio El Pesebre. Lo remitieron a 115 familias que viven en la ribera de La Iguaná, y la orden fue perentoria: desalojar, demoler las casas y llevarse los escombros.

El mensaje cayó como un mazazo. ¿Para dónde se van a ir, si desde hace 40 años viven ahí? ¿Qué van a hacer con sus cosas? Algo sí es cierto y es que la quebrada, a la que llaman “señora brava”, cada día está más cerca de las casas. Las más próximas al agua ya están desocupadas, como cascarones vacíos.

En el barrio son conscientes de que muchas de las casas incluidas en el documento están en riesgo, pero no entienden por qué no hubo nunca un proceso de acompañamiento o de socialización. Dicen, quejándose, en cambio, que el documento llegó sin previo aviso y los tomó por sorpresa.

Lo que más ofende a Elkin Mazo, uno de los notificados, es que la orden les pide a los propietarios encargarse de la demolición y la remoción de los escombros. “Cómo quieren que tumbemos nuestras casas y que nosotros mismos nos llevemos los escombros, eso es una falta de respeto. La pregunta es qué vamos a hacer, dónde nos vamos a meter”, comentó Elkin.

Rosalba Piedrahíta, presidenta de la Junta de Acción Comunal de El Pesebre, contó que nunca hubo un anuncio previo a la orden y que se enteró porque los remitentes del documento se lo enseñaron. “Hay una tristeza muy grande. En ese sector hay muchas personas fundadoras del barrio, que llevan cincuenta años. Me dicen que El Pesebre se va a acabar”, precisó la presidenta.

La justificación del documento es el riesgo evidente en el que están las casas más cercanas a la quebrada. Dorian Arboleda, otra de las notificadas, se quejó de que antes de que se construyera la vía al túnel de Occidente, su casa tenía un retiro de 17 metros de la quebrada. Pero la construcción alteró el cauce y ahora pasa muy cerca de la vivienda. “Vea, ya no puedo dormir tranquila. He tenido que poner piedras para que no se entre el agua cuando hay crecientes”, dijo Dorian.

El documento recuerda la avenida torrencial del 25 de noviembre de 2018. Ese día cayó un aguacero de 120 mm que hizo “enojar a la señora”, que arrastró piedras y varillas, estrellándolas contra la margen derecha, donde están las casas. Ese día se cayeron varias casas de manera parcial y total.

Aunque después hubo nuevas avenidas torrenciales, llama la atención que el documento se centre en un hecho de hace más de cuatro años. Rosalba, de la Acción Comunal, se quejó en ese sentido de que solo se ha hecho mantenimiento a la quebrada luego de las crecientes: “Ahí sí llegaron con maquinaria a hacer el dragado, pero no hay ningún trabajo de prevención”.

Aunque en el documento se pide a las dependencias de la administración hacer un acompañamiento a las familias, en la práctica eso no ha sucedido. La Alcaldía ha brillado por su ausencia en el barrio. Una prueba de ello es que nunca removieron la totalidad de los escombros que dejó la creciente del 16 de mayo de 2022.

Desde la comunidad advirtieron muchas veces que era necesario retirar el concreto, escaleras retorcidas y losas que quedaron, pero eso nunca pasó. Hoy esos escombros están ya colonizados por la vegetación. Lo que les preocupa es que, con su peso, terminen llevándose el parqueadero del barrio. Y se preguntan por qué ahora, además de recomendarles la evacuación definitiva, se les exija demoler y llevarse los escombros, cosa que ni siquiera hizo la administración.

El documento precisa que no está dentro de sus facultades hacer los trabajos exigidos, es decir, la demolición y demás. “Las recomendaciones dadas en la ficha técnica deberán ser realizadas por el propietario y/o responsable del inmueble (…) pues no está dentro de las competencias legales de esta entidad administrativa, asumir con recursos propios obligaciones de particulares”, reza el documento.

Para colmo, en la orden se incluyeron direcciones inexactas o de casas que ya fueron demolidas o se llevaron las avenidas torrenciales anteriores. Por el barrio corre el rumor de que, además de la evacuación por el riesgo, la intención de la Alcaldía es continuar con las obras del PUI La Iguaná, una obra planteada hace varias administraciones que pretende crear nuevo espacio público en la zona.

Desde EL COLOMBIANO enviamos un cuestionario a la Alcaldía sobre el por qué de la orden de evacuación y la razón de que sean los propietarios los que asuman los gastos. También preguntamos sobre el PUI, pero no hubo respuesta al cierre de esta edición.

Pero en El Pesebre reina la zozobra. Por un lado, la quebrada indómita que se crece en cualquier momento, y por el otro una orden sin mayores explicaciones que los deja en el limbo .

 

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