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Deporte

Estafados, con coronavirus y lejos de casa

Camilo y sus compañeros recibieron ayuda alimentaria del padre David Cardozo, párroco de la iglesia Quillacollo. FOTO CORTESÍA C.P.

POR JESSICA QUINTERO SERNA |

El deseo de Camilo Puentes, un joven de 20 años que aspiraba llegar al profesionalismo en el fútbol de Bolivia, se convirtió en todo un drama pues, persiguiendo su sueño, terminó lejos de casa, estafado y contagiado con la Covid-19.

Desde un pabellón del hospital del Sur, en Cochabamba, Puentes le contó a EL COLOMBIANO los difíciles momentos que pasa junto a otros ocho connacionales que, como él, fueron engañados por un supuesto empresario del fútbol.

Camilo viajó a Bolivia el pasado 27 de febrero luego de que Édgar Osuna, le enviara una carta haciéndole la promesa de llevarlo a jugar al club Thomas Bata, de la segunda división de Bolivia y que tiene su sede en Quillacollo, población cercana a Cochabamba.

“Cuando llegué nunca tuve un acercamiento con Thomas Bata, y lo que hizo este supuesto empresario fue llevarme a probar a otro equipo, Deportivo Petrolero, de tercera división. Hizo lo mismo con todos, nos llevó a varios clubes como coartada”, cuenta Camilo, que para llegar a suelo boliviano tuvo que pagar, junto a sus papás, 800 dólares (3.105.104 pesos colombianos).

Mientras el joven de Bogotá seguía entrenando, llegó la cuarentena. Ahí comenzó el verdadero drama.

“Nos estábamos quedando en un hotel y el señor Osuna desapareció. Nos tocó conseguir un lugar donde ubicarnos y entre todos reunimos plata para pagar un arriendo y comprar comida”, dice Camilo. Con el paso de los días esta empezó a escasear y las necesidades no tardaron en llegar. No tenían dinero para pagar el arriendo y le confesaron a la dueña de la casa donde se estaban quedando, lo que les pasaba.

“Doña Rosmery nos dijo que no nos iba a cobrar por quedarnos pero nos recomendó que fuéramos a la Policía a denunciar al supuesto representante. Tras mucha insistencia supimos que el señor había sido detenido pero liberado dos días después porque carecía de antecedentes”, explica Puentes, que en Bogotá jugaba para el club La Paz F.C.

Su situación empeoró más la semana pasada, cuando les avisaron que Rosmery y su esposo, Richard, las únicas personas con las que han tenido contacto, salieron positivo por coronavirus.

“Nos hicieron las pruebas el lunes y el miércoles 13 nos confirmaron que ocho de los nueve que estamos acá tenemos coronavirus”, revela el bogotano, quien ha sido el único que ha experimentado síntomas de la enfermedad.

“Tengo tos y llevaba dos semanas sin el sentido del gusto y el olfato, pero ya los estoy recuperando”, agrega.

Camilo, como sus compañeros de Bogotá, Pereira e Istmina (Chocó), espera salir pronto del hospital y que, con la solidaridad de sus compatriotas vuelva a casa en un vuelo humanitario, eso sí, cuando tengan la seguridad de estar sanos.

“A nosotros ya no nos importa lo de la estafa y haber perdido dinero, eso luego se recupera. Lo único que queremos es estar bien de salud y volver a Colombia”, aguarda el juvenil mientras espera que los resultados de la segunda prueba, que le practicaron mientras hablaba con este diario, salgan negativos y pueda regresar a casa.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

Ricardo Bernal, Kevin Copete, Stiven Velandia, Johan Vélez, Michael Narváez, Andrés Chávez, Santiago Ávila y Camilo Puentes son los jugadores que están hospitalizados por la Covid-19. Nicolás Castro, quien dio negativo, está en la vivienda donde residía con sus compañeros. Yovanny Puentes, papá de Camilo, reveló que, a través de una gestión de la Cancillería, la Alcaldía de Quillacollo correrá con los gastos de hospitalización de los jóvenes. La alerta la dio el canal RCN televisión.

Una fundación de Tunja y una empresaria de Neiva prometieron apoyo en el proceso de retorno de los jugadores al país.

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