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ELN envió un espía a Medellín para asesinar a sus desertores

Mélison Perea Bonilla, alias “Maicol” o “Pluma” fue enviado a la cárcel de Bellavista por un juez de garantías. FOTO CORTESÍA
NELSON RICARDO MATTA COLORADO

La Dijín y el Ejército arrestaron a “Maicol” en el barrio Calasanz. Al parecer su misión era vengar la muerte de sus comandantes.

TOMADA DE:https://www.elcolombiano.com/

Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

El ELN envió a Medellín a un espía, cuya misión era ubicar a los desertores de esa guerrilla para asesinarlos, acusándolos de ser informantes de la Fuerza Pública.

Esta situación quedó al descubierto luego de un operativo de la Dijín de la Policía y la Brigada XV del Ejército, en el que fue capturado Mélison Perea Bonilla, alias “Maicol”.

Fuentes cercanas al caso le contaron a EL COLOMBIANO que el detenido es un presunto cabecilla del frente Resistencia Cimarrón, que delinque en el municipio chocoano de Alto Baudó.

Según el expediente, lleva 13 años en la subversión, presuntamente dedicado al adoctrinamiento de masas en las comunidades ribereñas del Baudó, donde ha generado desplazamientos forzados al coordinar también los combates contra el Clan del Golfo.

Sabe de fabricación de explosivos artesanales y siembra de campos minados, al tiempo que, al parecer, dirige el cobro de extorsiones a mineros, comerciantes y cocaleros.

En abril de este año recibió una misión de parte de Emilcen Oviedo Sierra (“la Abuela”), una de las comandantes del frente de guerra Occidental del ELN (al cual está integrado el frente Cimarrón). La veterana insurgente, indicaron los investigadores, le ordenó que viajara a Medellín para buscar a desmovilizados de la organización, con el objetivo de asesinarlos.

“La Abuela”, por cuya captura el Gobierno ofrece $1.000 millones, cree que los reinsertados están suministrando la información con la que la Fuerza Pública está decapitando al frente Occidental.

Entre los golpes recibidos están las muertes de cinco comandantes en Chocó en los últimos dos años: alias “Fabián”, “el Viejo”, “Carlitos”, “Schumacher” y “Uriel”.

Con el encargo de esa venganza, Perea Bonilla llegó a la capital antioqueña en el mes de mayo y se refugió en una vivienda del barrio Calasanz.

Inteligencia criminal

“Maicol” ignoraba que la Dijín venía monitoreando sus movimientos por medio de un dispositivo GPS. Fue así como los agentes se enteraron que asistía a reuniones con supuestos terroristas urbanos del ELN, con los que se distribuía las tareas de búsqueda.

Salía de madrugada a visitar construcciones, pues tenía la información de que varios desertores estaban trabajando como mano de obra en proyectos de infraestructura.

También hacía recorridos por barrios populares de la ciudad y del vecino municipio de Bello, especialmente en vecindarios de invasión, donde al parecer viven los desmovilizados y sus familias.

De esta manera empezó a perfilar a algunos de los objetivos. Sin embargo, no alcanzó a ejecutar su plan.

A las 6:00 a.m. del pasado 7 de junio fue sorprendido por los policías y los militares en una calle de Calasanz. Trató de resistirse al arresto, pero fue sometido en el acto por los uniformados.

En la audiencia virtual de control de garantías, la Fiscalía le imputó cargos por rebelión agravada y concierto para delinquir agravado con fines de narcotráfico. “Maicol” se declaró inocente y fue enviado a la cárcel Bellavista, como medida de aseguramiento, por parte del Juzgado Segundo Penal Ambulante de Chocó.

Antecedentes

Esta no es la primera vez que se descubre en Medellín un plan de la guerrilla para matar desertores, acusándolos de ser informantes del enemigo.

Entre 2010 y 2012 el frente 34 de las Farc, que delinquía en el Suroeste y el Occidente antioqueño, tuvo una célula de milicianos infiltrada en el Programa de Reinserción del Gobierno, tal cual quedó documentado en un expediente judicial revelado por este diario en su momento.

Así localizaron a cinco desmovilizados que residían en el lote de invasión Brisas del Edén, ubicado en el nororiente de Medellín.

La guerrilla contrató a los combos de “Carpinelo” y “Carambolas”, que masacraron a las cinco personas entre agosto y septiembre de 2012.

Por ese crimen fueron capturados 12 integrantes de esas bandas, pero los comandantes del frente 34, que ordenaron esos homicidios, no alcanzaron a ser judicializados porque firmaron el Acuerdo de Paz de La Habana. Hoy son reinsertados, como los que otrora mandaron a matar

CONTEXTO DE LA NOTICIA
PARA SABER MÁS
CAPTURAN A DOS JEFES DISIDENTES

Apenas cinco días después de la muerte de su máximo comandante, alias “Cabuyo”, la disidencia del frente 36 de las Farc recibió otro duro golpe en Antioquia, tras la captura de “Machín”, el subcomandante y líder militar de la organización.

Se trata de Juan Camilo Areiza Jaramillo, de 21 años, arrestado el 15 de junio en zona rural del municipio de Santa Rosa de Osos, sobre la troncal del Caribe.

El mismo día también arrestaron a Giver Rojas Jaramillo, alias “Yimmi”, subcomandante de la disidencia del frente 5 de las Farc en Antioquia.

 

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