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Vandalismo y deterioro no dan respiro en el puente de la 4 Sur

El robo de láminas antirruido y de los pasamanos lo tienen desvalijado. Nadie cuida y ni responde.

TOMADA DE:https://www.elcolombiano.com/

Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

El puente de la 4 Sur tiene contrastes extraños. Por un lado ha servido como escenario de pomposas pasarelas como ocurrió hace un año con un desfile de Colombiamoda y también ha sido locación de ostentosos videos de reguetón.

Pero también es territorio de nadie, luce completamente vandalizado y en un estado de deterioro tal que parece más un viejo puente con al menos medio siglo encima y no una megaobra que apenas inauguraron hace poco más de una década tras una inversión de $205.000 millones.

En febrero de 2022, todavía con la pintura fresca de la intervención que realizó la Agencia Público Privada en las columnas y barras, la entonces secretaria de Infraestructura, Natalia Urrego, reconoció que el vandalismo y el daño a la infraestructura del puente estaba completamente desbordados, al punto de que en las noches el lugar estaba a merced de “brigadas” de delincuentes que llegaban con herramienta en mano a desmontar pasamanos y las láminas antiruido, entre otros elementos.

Lo que admitió Urrego en ese momento fue lo mismo que casi como una súplica le habían planteado a la alcaldía los líderes cívicos, habitantes y residentes de Cristo Rey y El Poblado cuando anunciaron la intervención de la APP que se gastaría más de $200 millones. La JAC de Cristo Rey le advirtió a la administración que adornar el puente sin intervenirlo de fondo era quemar pólvora en gallinazos.

Pero la Alcaldía mantuvo su posición en que el paisajismo era parte clave de una estrategia de posicionamiento turístico de la ciudad y que, en cuanto a los daños, la Secretaría de Infraestructura estaba adelantando reposición de pasamanos y barreras metálicas hurtadas y vandalizadas.

Sin embargo, los vecinos no tienen noticias de nuevas reparaciones desde hace más de un año. Es como si la Alcaldía hubiera bajado los brazos y le hubiera cedido a la delincuencia y al vandalismo este sector.

Emilio Montoya, residente del barrio Cristo Rey, señala que en lugar de buscar la reconciliación de los habitantes de ambos sectores con una obra que desde el principio levantó conflictos, lo único que han hecho las tres últimas alcaldías ha sido profundizar ese rechazo con su falta de acción y estrategias. Recordó, por ejemplo, que el robo de las láminas antiruido viene desde al menos 2017 y que en estos años se han “alzado” más de 500, muchas de estas habían sido instaladas para reponer otras hurtadas, lo que refleja, según Montoya, un problema de seguridad estructural en el sitio.

En marzo pasado la Alcaldía y la policía adelantaron un “operativo relámpago” en el puente de la 4 Sur en el que inmovilizaron 81 motos por estar mal estacionadas en los bajos y zonas verdes y se incautaron 32 armas blancas y más de 150 dosis de droga.

Según la Alcaldía, tenía pensado ejecutar con periodicidad en este y otros sectores sensibles de la ciudad unos operativos conjuntos con Movilidad y Seguridad para erradicar las problemáticas. Sin embargo, en la zona dicen que la presencia de las autoridades no es frecuente. Le consultamos a la Secretaría de Seguridad si actualmente adelantan alguna estrategia para frenar y prevenir los actos vandálicos y de inseguridad que se presentan en la 4 Sur. También le preguntamos a la dependencia de Infraestructura por las acciones que adelantan para intervenir el sector y atender los daños que presenta. A juzgar por el silencio de ambas dependencias, no parecen tener resultados que mostrar.

Sin embargo, también es evidente que el puente de la 4 Sur padece los estragos de la incultura ciudadana. Ese submundo que se armó en los bajos del puente ha hecho su parte con los kilogramos de basura que deja; latas, de botellas, desperdicios de comida y plástico que taponan los drenajes y en tiempos de lluvias inundan al sector de Cristo Rey. Sin apropiación comunitaria no hay administración que valga.

Esta es una de las consecuencias que arrastran las grandes obras de infraestructura cuando la concertación social queda coja, tal cual fue este caso.

Los líos de los puentes intercomunales

El puente de la 4 Sur no es el único que padece por la inseguridad y la incultura. En febrero pasado publicamos una crónica que refleja cómo el puente de la Madre Laura se convirtió casi en una locación del lejano oeste donde se arman tiroteos a mitad del viaducto, donde los accidentes son escabrosos y hasta rondan acosadores seriales. Una de las conclusiones de residentes y líderes comunitarios es que al quedar entre dos comunas, Aranjuez y Castilla, este corredor quedó sin doliente y sus problemáticas, que tienen dinámicas específicas, no son abordadas de manera conjunta. Incluso, la Alcaldía no entrega cifras de delitos cometidos en este corredor sino que las discrimina por comunas.

 

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