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Polémica por petición de apoyo médico a Cuba hecha por Quintero

Según la Alcaldía de Medellín, en la ciudad no hay suficientes especialistas para atender las UCI. FOTO ESTEBAN VANEGAS

NELSON MATTA COLORADO |

La petición del alcalde Daniel Quintero a la Embajada de Cuba en Colombia, para que envíe una brigada médica especializada en la atención de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), desató una polémica por cuenta de quienes ven inconveniente esa medida.

TOMADO DE: elcolombiano.comAntioquia - Medellín | El Colombiano, noticias.

En una carta dirigida al embajador José Luis Ponce, fechada el 15 de julio de 2020 (radicado N° 202030209038), el mandatario local expresó que “la ciudad solo cuenta con 118 especialistas en cuidados intensivos, número insuficiente para garantizar la atención de los pacientes más graves. Sin embargo, a este ya bajo número, hay que restar el de aquellos que se contagian y deben guardar aislamiento”.

Añadió que “conocedores del trabajo de cooperación que realizaron en otros países como Italia y España, proporcionando personal especializado para atender esta emergencia, y con el ánimo de anticipar los momentos más difíciles una vez nos aproximemos al pico (de los contagios de covid-19), quiero solicitarle formalmente al gobierno de la República de Cuba su ayuda y solidaridad con una brigada médica para Medellín, con la capacidad de atender 600 UCI. La Alcaldía dispondrá de todos los recursos que sean necesarios para el traslado y estancia en la ciudad, con todas las garantías de seguridad que se requieran”.

El contenido de la misiva se hizo público este fin de semana, y además adquirió tinte político, en palabras de quienes se oponen y apoyan la petición.

“Bien que Medellín solicite ayuda cubana, que Duque debe permitir, para fortalecer el personal de salud en estos tiempos. La fuerza de la salud que se ha desplegado desde Cuba y que ha llegado a Italia y el Caribe ha sido importante en la contención de la enfermedad”, opinó en su cuenta de Twitter el senador del partido Colombia Humana, Gustavo Petro.

En la orilla contraria y por la misma red social se manifestó el expresidente y senador del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez: “No a los médicos cubanos: el cuerpo médico de Medellín es de excelencia; durante estos cuatro meses se debería haber avanzado en entrenar al Talento Humano en manejo de UCI; Cuba explota a los médicos como una ‘trata de blancas’; así empezó la toma de Venezuela”.

La también senadora de ese partido, María Fernanda Cabal, criticó el pedido, aseverando que: “el alcalde @QuinteroCalle ofrece trabajo y seguridad a médicos cubanos para atender el pico de la pandemia en Medellín, desechando los médicos locales, que además tienen mejor preparación. ¡Inaudito! Así se gasta la plata de los contribuyentes”.

Quintero le respondió a la congresista y a quienes lo cuestionan, aduciendo que “no hemos entendido bien el mensaje del coronavirus. Más allá de las fronteras, razas e ideologías, nos recordó que como humanos nos necesitamos todos. A USA y UK (Reino Unido) le pedimos vacunas; a Emiratos, pruebas; a Cuba, España, personal. La vida debe de estar por encima de la política”.

Diplomacia internacional

Sergio Escobar, exdiplomático colombiano (1986-2015) y exdirector de la Agencia de Cooperación Internacional de Medellín (2016-2018), comentó que la carta del alcalde desconoce los protocolos de la diplomacia internacional.

Reconoció que es válido que entre países y sujetos de derecho internacional, como Medellín, se busquen programas de cooperación médica; sin embargo, “el protocolo idóneo es recurrir a la gestión de la Cancillería, para que desarrolle un programa tan complejo como es traer a 600 médicos”.

El experto indicó que el hecho de que estos doctores sean de la isla caribeña, le añade una tensión sui generis al pedido. “Lo que hemos visto en los últimos años con los médicos cubanos que son enviados como apoyo a otros países, es que reciben pagos cercanos a los 6.000 dólares mensuales ($22’144.800), pero el gobierno cubano se queda con el 60% y el resto es para el médico. Es una especie de esclavitud médica moderna”.

A esto hay que añadirle que las relaciones entre Colombia y la isla no andan en buenos pastos, a raíz de los fallidos diálogos de paz con el Eln y la solicitud de extradición de los exnegociadores de esa guerrilla que hizo la Casa de Nariño, la cual fue rechazada por La Habana.

Escobar concluyó que “aquí tenemos personal médico suficiente para afrontar la crisis, y si hay recursos para importarlos, ¿por qué no para capacitarlos y contratarlos aquí?”.

La petición de Quintero tiene un antecedente cercano. El pasado 16 de febrero, el gobernador de Magdalena, Carlos Caicedo, y la alcaldesa de Santa Marta, Virna Johnson, sostuvieron una reunión con el embajador cubano José Luis Ponce, cuando aún la pandemia no había entrado con toda su furia.

Tras el encuentro, los gobernantes anunciaron un convenio con La Habana para capacitación en materia médica, educativa y deportiva. La propuesta no contó con el apoyo de la Casa de Nariño.

Lo que dice el Gobierno Nacional

El ministro de Salud, Fernando Ruiz, señaló que la Resolucióin 620 ya estableció las etapas en las cuales se podría contemplar el refuerzo internacional de personal médico, pero que actualmente eso no es necesario.

Dicha norma contempla cuatro instancias para reforzar a los equipos de forma gradual, si hace falta gente: 1). Uso intensivo del recurso humano disponible en los hospitales, en los cuales se parte de una capacidad ya existente; 2). Refuerzo con el personal de otras especialidades, que pertenece a esa misma institución; 3). Vincular personal de otras instituciones de salud de la misma ciudad o territorio; 4). Vincular residentes, médicos generales y eventualmente médicos extranjeros residentes en Colombia.

El último recurso, para el Gobierno Nacional, es contratar profesionales de otros países. “La situación actual de todas las ciudades del país se encuentra pasando de la etapa 1 a la etapa 2. No existe a nivel nacional una necesidad de traer recursos humanos adicionales y es muy importante tener en cuenta que antes de pensar en traerlos, es necesario estudiar la viabilidad de dichos procesos”, manifestó el ministro.

Insistió en que primero habría que analizar que tuvieran las condiciones idóneas para cumplir los requerimientos técnicos específicos y “tener en cuenta las experiencias que han existido en otros países donde se han tomado estas decisiones, y los colegios médicos de dichos países han expresado diferentes inquietudes”.

Sin mencionar a Quintero, concluyó invitando “a los gobernantes territoriales a seguir las etapas planteadas dentro del plan de contingencia para recursos humanos”.

La postura de los gremios médicos

En conversación con EL COLOMBIANO, Sergio Isaza, presidente de la Federación Médica Colombiana, dijo que al gremio le gustaría conocer en detalle cuál es la propuesta de la Alcaldía a Cuba. “¿Cuánto tiempo estarán aquí esos médicos, en qué condiciones de contratación y eso cuánto dinero le costará al gobierno municipal?”, se preguntó.

El dirigente afirmó que no tiene objeciones frente al apoyo extranjero, si es necesario, pero que le inquieta saber por qué la Administración no recurre al personal disponible en nuestra nación. “Yo espero que esto no sea una forma de evadir compromisos con los médicos del país, en cuanto a sus salarios, contratación y condiciones laborales”, advirtió.

La junta directiva de la Sociedad Antioqueña de Anestesiología y Reanimación le envió un comunicado a Quintero, expresando su desconcierto por el tema. “De manera reiterada hemos hecho un llamado a la secretaria de Salud, Jennifer Andree Uribe, para brindar apoyo en la construcción de planes de atención por parte de esa entidad, que permitan una gestión eficiente del recurso humano disponible, sin que a la fecha hayamos sido convocados o se haya emitido una respuesta clara al respecto”.

El documento continúa aseverando que “este llamado se ha realizado por parte de especialistas en medicina interna, cirugía, medicina de urgencias y de nosotros los anestesiólogos, con la finalidad de brindar el apoyo en los planes de expansión y atención por parte de la Secretaría de Salud, por cuanto como médicos especialistas que ejercemos en la ciudad de Medellín tenemos un alto compromiso con la población”.

Y concluye indicando que “no podemos dejar de señalar la preocupación en el sentido que, existiendo acreencias pendientes de pago con los especialistas de la ciudad, se manifieste que para personal extranjero se brindarán otras muchas más garantías. Solicitamos se revisen las acreencias existentes en la ciudad y se salden las deudas pendientes con el talento humano en salud local antes de realizar una destinación diferente de los recursos”.

Tras la avalancha de cuestionamientos, Quintero hizo nuevas publicaciones en su Twitter, en la tarde de este domingo. Aseguró que su prioridad “será el talento humano local y nacional”.

“Me acabo de reunir con el Dr. Mauricio Vasco (de la Sociedad Antioqueña de Anestesiología), quien me expuso la preocupación del gremio y en general del THS (Talento Humano en Salud), a ellos también les expuse nuestras preocupaciones que al final son las mismas, salvar vidas”, trinó.

Añadió que mañana citará a una mesa de trabajo “con todos los actores” para discutir el plan de expansión de las UCI en Medellín y “definir de manera consensuada si hay necesidades por fuera de lo que el talento humano de la región pueda asumir para la atención de la población”.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

Sobre las misiones médicas cubanas pesan algunas sospechas de espionaje. El 16 de marzo de 2019 Migración Colombia expulsó del país al galeno José Manuel Pena García, luego de haberlo sorprendido merodeando la base militar de Palanquero en Puerto Salgar (Cundinamarca), donde opera el Comando Aéreo de Combate N°1.

En el allanamiento a su casa en La Dorada (Caldas), le encontraron un dispositivo electrónico para medir las dimensiones y trayectorias de los aviones. Según las autoridades, el expulsado era hijo de un coronel cubano y había entrado a Colombia en 2016, procedente de Venezuela, adonde había llegado como integrante de una misión médica.

La teoría de los organismos de Inteligencia fue que, en compañía de otros doctores cubanos y venezolanos radicados en La Dorada, estaban usando esa profesión como fachada para labores de espionaje en favor de los regímenes de Cuba y Venezuela.

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