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Nacionales

Paperos de La Unión resisten ante la crisis

En la finca La Sonadora, de La Unión, se cultiva papa de las variedades capira y puracé, consideradas de buena calidad y sabor. FOTO CAMILO SUÁREZ

POR GUSTAVO OSPINA ZAPATA

Lo económico y placentero que es comer papa contrasta con lo costoso y angustiante que se volvió producirla, pues miles de personas dedicadas a esta actividad en el país están a punto de dejar los cultivos porque mientras producir cada kilo les cuesta entre $900 y $1.000, a la hora de venderlo solo les pagan entre $450 y $500.

TOMADA DE:https://www.elcolombiano.com/

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“Así es amigo, duele decirlo pero de uno trabajar para que lo vean y acabar la vida al son de nada mejor hace otra cosa”, dice en tono amargo Mario Botero, papicultor de La Unión de 58 años, y quien cultiva el producto desde la edad escolar, según le dicta su memoria.

El mal momento de la papa tiene especial impacto en este municipio del Oriente, que es el mayor productor de Antioquia, junto a Santa Rosa de Osos (región Norte) y otras localidades del Oriente.

La mañana es fría, como ocurre habitualmente en esta localidad de 21.745 habitantes a dos horas y media de Medellín, y en la finca La Sonadora, en la vereda Chuscalito, hay cosecha. El cultivo se extiende como un tapete desde la orilla de la vía hacia el pico de la montaña, donde se observa a los campesinos recoger el producto y echarlo en costales.

La tierra es negra y los campesinos hunden sobre ella sus azadones y sus manos para sacar las papas, que brotan como bolas de navidad y se dejan coger por los campesinos sin dificultad: “Aquí la mitad del pueblo trabaja en la papa, pero como van las cosas no habrá relevo generacional, ya los muchachos no quieren trabajar en esto, porque ven a sus padres envejecer sin pensión y de jornaleros, sin haber conseguido casi nada luego de trabajar toda la vida”, dice con desazón Sergio Martínez, miembro de la Junta Directiva Nacional de Fedepapa e integrante del Comité regional en Antioquia. Los hechos reflejan la realidad de sus palabras. Son cerca de diez las personas que participan de esta, que es la tercera cosecha del año, y siete de los cosecheros superan los 55 años. Los demás no bajan de los 30.

“Yo tengo 61 años, llegué de Abejorral pero acá me casé, tuve 8 hijos y solo dos trabajan en esto, los demás están en cultivos de flores. Uno trabaja esto porque algo hay que hacer, pero está muy duro”, afirma Mauro Zapata, que si bien gana un jornal por recoger la papa, también se ve afectado por la crisis: “Es que si los patrones (los dueños de los cultivos) están mal, ¿cómo va a estar buena la paga?, a nosotros nos perjudica lo mismo”, advierte.

Asunto multinacional
Son varios los asuntos que tienen el precio de la papa por los suelos, a punto de hundirse más hondo que la misma papa entre la tierra. Sergio Martínez, que también es gerente de Coagrounión (cooperativa de cultivadores de papa de La Unión), señala que el mal momento del tubérculo tiene las siguientes razones:

-Dice que, en primer lugar, de Bélgica, Holanda y Alemania han llegado al país 60.000 toneladas de papa, fruto del Tratado de Libre Comercio de Colombia con la Unión Europea, lo que le ha quitado al mercado colombiano la venta de 180.000 toneladas (porque se da una relación de tres a uno para producir los derivados como precocida o congelada). Esta papa llega a precios muy bajos, ya que los exportadores europeos han incurrido en dumping (vender al país más barato que lo que les cuesta producirla), lo que ya ha sido denunciado por Fedepapa con apoyo del Gobierno ante la Comunidad Europea.

Otro problema es el alto valor de los insumos: “Un bulto de 50 kilos de fertilizante está costando $100.000 y el de semillas igual, y solo alcanza para una hectárea”, asegura Martínez. Sostiene que el costo de producción por hectárea está entre $22 y $25 millones, y mientras los precios de venta bajan los insumos suben.

El secretario de Agricultura de la Gobernación, Rodolfo Correa, afirma que la caída de precios tiene relación directa con la pandemia por la covid-19, ya que al cerrar los restaurantes, hoteles, cafeterías y el sector educativo, la demanda mermó; y por otro lado, la baja en el poder adquisitivo de las familias tuvo impacto en el bajo consumo, y los precios cayeron de los $1.000 o $1.100 antes de la pandemia, a $500.

“La papa ha tenido muchos momentos malos, yo tengo 62 años y a los 55 me fui a trabajar a una empresa, pero salí por viejo y nadie me da trabajo, por eso ‘jornaleo’ en la cosecha”, afirma un sudoroso y cansado Luis Ángel Alzate, quien siente que la gente no le da al producto el valor que merece: “Todo tiene que ver con la papa, pero no nos estimulan a los que la producimos”, concluye.

Según Martínez, en Antioquia hay cerca de 23.000 cultivadores, la mitad de ellos en La Unión. Este municipio produce 90.000 kilos al mes y Antioquia es el 4° departamento productor, con 7.000 hectáreas por año que producen en promedio 26,4 toneladas/hectárea (184.000 kilos).

“Con la papa de aquí podemos surtir todo el departamento”, asegura Mario Botero.

Para ayudar a la crisis, el Gobierno Nacional destinó $30.000 millones para apoyar la comercialización de la papa en fresco (sin procesar) dirigida a pequeños cultivadores.

“El apoyo consiste en el pago de una compensación directa a los pequeños productores que venden sus cosechas a precios inferiores a los costos unitarios de producción de acuerdo con los precios de referencia y volúmenes máximos establecidos”, explica el secretario de Agricultura.

Añade que a Antioquia le tocan $1.000 millones, lo que para los paperos es una suma pírrica, pues no solucionará los problemas de fondo del gremio y será muy poco el beneficio por agricultor, ya que recibirán entre $900.000 y $1.200.000: “Es algo muy insuficiente, porque hay cultivos donde no se han cubierto ni los precios de la cosecha, con pérdidas superiores al 100 %”, afirma Martínez.

Y resume el drama en una frase: “Es triste ver que vale varias veces más una botella de agua que un kilo de papa, cuando con este se saca el almuerzo para una familia” .

CONTEXTO DE LA NOTICIA
PARA SABER MÁS
ALGUNAS SOLUCIONES EN CARPETA
Las que propone Fedepapa desde Antioquia son las siguientes: para el dumping, ampliar las medidas por dos años más del impuesto ad valorem, que está en 8 % y habría que subirlo al 30 %, según estudios del gremio. Que insumos agropecuarios como el empaque, coadyuvantes y enmiendas agrícolas estén exentos de IVA. Que el Fondo de la Papa invierta en campañas de consumo, empresarización, asistencia técnica, transferencia de tecnología e información. Intervenir los precios de los insumos como se hizo con algunos medicamentos, lo que permitió que bajaran considerablemente. Generar infraestructura para darle valor agregado al producto, mejorar la infraestructura vial y ampliar la variedad de la papa, entre otras.

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