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Económicas

No solo Colombia; en todo el mundo, hasta los dulces están por las nubes

El precio de los alimentos es lo que más está impulsando la inflación en el mundo. FOTO: Mauricio Palacio

Estados Unidos, Europa y el resto del planeta está preocupado por la carestía que ya amenaza con hambre. En Colombia subieron las tasas de interés para paliar la crisis.

TOMADO DE: elcolombiano.com

No es una percepción suya que cada que va a mercar no le alcance la plata o termine gastando mucho más y que lo mismo ocurra si va a cargar combustible en su carro, a comprar ropa, o prácticamente en cualquier gasto.

La verdad es que el costo de vida está disparado y cada vez más razones lo explican. Lo peor es que no es un asunto solo de Colombia, en casi todo el mundo se está viviendo una inflación generalizada que preocupa a las autoridades monetarias de todo el planeta.

Y es que es muy grave que cada vez los ciudadanos puedan adquirir menos cosas con el dinero que se ganan, o que tengan que rebajar la calidad de lo que consumen.

Desde el año pasado, expertos y comercializadores internacionales vienen explicando que luego de la pandemia las cadenas logísticas de abastecimiento no lograron reponerse a la velocidad que lo hizo la demanda, es decir, que las personas querían comprar más productos de los que se podían mover en los barcos de carga.

Imágenes de los principales puertos llenos de contenedores y con filas de buques esperando descargar le dieron la vuelta al mundo. A este fenómeno se le conoció mundialmente como la “crisis de los contenedores” y fue acrecentada por la emergencia en Canal del Suez producto de un buque encallado en marzo de 2021. Todo este es un asunto que un año después aún está lejos de resolverse.

La crisis de los contenedores hizo que muchos productos no llegaran a tiempo a los almacenes, y creó un gran cuello de botella en las industrias que estaban ávidas de materias primas para cumplir con sus pedidos, pero estas no llegaban; así fue como, por ejemplo, no se pudieron fabricar la cantidad de microchips que necesitaban las industrias automotriz, tecnológica y de electrodomésticos, entre otras. La única opción para los fabricantes y comerciantes era aumentar el precio.

Y para colmo, como los consumidores seguían tan interesados en comprar, pese a que no había suficientes existencias, los precios se disparaban aún más.

En ese escenario de alta demanda aumentaron naturalmente los precios de lo que en el mundo se conoce como commodities: petróleo, café, azúcar, oro, maíz, soya, trigo, entre otros. Así que su comida, la del ganado, la de los pollos y las gallinas se encareció, de ahí que a su vez se pusieran más caros la carne y los huevos, en fin, de nuevo el precio de su comida tuvo un estirón.

En ese ir y venir de motivos terminó 2021, pero este año el conflicto entre Rusia y Ucrania aceleró mucho más el aumento de los precios, ya que ambas naciones son muy importantes productores de crudo, gas, fertilizantes, paladio, en fin, un sinnúmero de elementos fundamentales para la producción mundial.

Por ejemplo, el petróleo brent se ha llegado a cotizar muy cerca de los 130 dólares por barril, cuando antes de la invasión rusa estaba en 90 dólares. Y detrás de los nuevos precios del crudo llegará el aumento de la gasolina.

Felipe Bayón, presidente de Ecopetrol, le dijo a EL COLOMBIANO que si bien un alto precio del brent beneficia las cuentas de la empresa, y las del Gobierno por cuenta de los ingresos petroleros, los colombianos pueden sufrir aún más con la inflación, porque el Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles no podrá subsidiar por más tiempo el aumento del precio de la gasolina. Según sus cálculos, el valor máximo aceptable es de 90 dólares por barril, sin afectar la economía de los ciudadanos y generando buenos recursos para la Nación.

Este martes, el Dane publicará el Índice de Precios al Consumidor de marzo, y ahí podrá verse más claramente las consecuencias de una guerra al otro lado del mundo. Es de recordar que la inflación en febrero fue de 8,1% en su dato anual y en el acumulado de 2022 ya iba en 3,33%. La meta media del Banco de la República es de 3%, y según dijo el gerente del Emisor, Leonardo Villar, se harán todos los esfuerzos necesarios para encausarla hacia ese objetivo.

Todo está caro en el mundo

Este viernes el Banco Central Europeo reveló que la inflación de la eurozona se ubicó en 7,5% en marzo, el indicador más alto desde que se creó la Unión Europea. Este dato es muy grave para la economía del viejo continente, si se tiene en cuenta que el rango meta del Banco Central estaba entre 5% y 5,5% para el año.

La presidenta de la entidad, Christine Lagarde, destacó que, desde junio, la energía y los alimentos explican “alrededor de dos tercios de la inflación” en la zona euro. Y ve, en particular, tres factores que seguirán empujando al alza la inflación y el primero es precisamente la energía, cuyos precios “se espera que sean más altos durante más tiempo”, con el gas un 52% más caro y el petróleo un 64% desde inicios de año.

El segundo factor es la “presión” sobre los precios de los alimentos, puesto que Rusia y Ucrania representan juntos el 30% de las exportaciones globales de trigo, según Lagarde, para quien la tercera explicación es que persistirán los problemas de suministro en algunos sectores.

Estados Unidos, por su parte, también está en crisis de cuenta de la subida de los precios, la variación anual a febrero se ubicó en 7,9%, y se espera que la cifra que será revelada en próximos días correspondiente a marzo sea aún más alta.

Y en regiones como Oriente Medio y la África septentrional ya se habla de hambruna. De acuerdo a datos del Programa Mundial de Alimentos, el precio de una cesta básica aumentó en un 351% en el Líbano, seguido por Siria (97%) y Yemen (81%) a causa de su dependencia de las importaciones, la depreciación de sus divisas y la dura sequía siria.

Algunas medidas urgentes

De momento, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, emprendió un ambicioso proyecto de liberación de reservas petroleras, que le inyectará al mercado un millón de barriles diarios por seis meses para descolgar el precio del crudo, garantizando así el abastecimiento de combustibles en su país y bajando la presión mundial ejercida por Rusia.

Este viernes, en España inició un plan de bonificación al consumo de gasolina, para mitigar los efectos que tienen los transportistas por cuenta de los precios del petróleo. Se trata de un descuento es de 20 céntimos de euro por litro de gasolina y de gasóleo, de los que 15 son aportados por el Estado y cinco por las grandes petroleras.

Por su parte, el Gobierno de Reino Unido ha facilitado una reducción de las facturas energéticas para algunos sectores y también recortes en el impuesto municipal, cuyo coste varía según distintos barrios.

En Colombia, en cambio, las medidas para frenar la inflación son de política monetaria. La Junta Directiva del Banco de la República decidió el jueves subir la tasa de interés 100 puntos básicos, elevándola a 5%. Este indicador ha subido gradualmente desde septiembre pasado cuando se encontraba en 1,75%.

La idea del Emisor es que, con la subida del indicador de referencia, los bancos del país se vean obligados a cobrar más por sus créditos y esto desestimule la demanda, pero no está muy claro cuál será el efecto real dado que la inflación se está presentando por choques externos, y pese al aumento de las tasas, que ya suma seis meses, el costo de vida sigue por las nubes.

Por eso, al presidente Iván Duque no le gustó la medida, ya que la consideró una amenaza potencial al crecimiento económico. El mandatario también se había mostrado en desacuerdo en febrero cuando el Emisor había subido las tasas otros 100 puntos básicos, argumentando que la inflación se debía a factores externos muy lejanos al control del Emisor.

Y es que en esto tiene razón el presidente, cuando se desincentiva el crédito se cae la demanda y el aparato productivo sufre; pero como explican analistas consultados por este diario, la inflación es el impuesto más lesivo contra la población vulnerable que gasta gran parte de su ingreso en alimentos. Mientras haya más inflación habrá más hambre. Así es como la política monetaria seguirá tambaleándose en la cuerda floja, puesto que desde ya los analistas auguran que a final de año la tasa de interés estará en 7,5%

CONTEXTO DE LA NOTICIA

Cuando la economía nacional empezó a verse afectada por la pandemia, el gobierno decidió irrigar recursos en el mercado a través de subsidios y el Banco de la República bajó las tasas de interés al 1,75%. Era un momento oportuno para que los colombianos que pudieran accedieran al crédito barato, así que con más dinero en circulación los hogares se animaron a comprar mucho más de lo acostumbrado. Esto sumado a las crisis globales crearon la tormenta perfecta para la inflación, según analistas, quienes ahora afirman que pese a los altos precios la gente no dejará de consumir.

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