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La selva los devolvió: así fue el rescate de los 4 niños indígenas

Foto: Fuerzas armadas
Juliana Gil Gutiérrez-
Paulina Mesa Loaiza
Álvaro Guerrero Arango

Sus cuerpos están débiles después de pasar 40 días en la selva. Son atendidos en el Hospital Militar de Bogotá. Estaban a 3.5 kilómetros del sitio del siniestro. Había casi 200 personas buscándolos.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

La corazonada de la abuela Fátima era real. Los cuatro niños indígenas que estuvieron desaparecidos en la selva durante 40 días fueron rescatados con vida por un bloque de búsqueda de las Fuerzas Armadas y las comunidades indígenas que se internaron en la jungla de la región amazónica para dar con el paradero de los pequeños, quienes sobrevivieron a un accidente aéreo ocurrido el primero de mayo.

Lesly Mucutuy (13 años), Soleiny (9), Tien Noriel (5) y Cristin (quien cumplió su primer año de vida bajo la sombra de los árboles) fueron hallados con una condición de salud que el presidente, Gustavo Petro, describió como “débil” después de haber pasado poco más de cinco semanas sobreviviendo con el resguardo de los árboles, alimentándose con los frutos de la selva y siguiendo su instinto aborigen.

A ellos los encontraron durante el día, pero las condiciones climáticas de un fuerte aguacero tropical impidieron que el helicóptero de la Fuerza Aérea aterrizara para rescatarlos y tuvieron que esperar a que la agreste selva les permitiera extraerlos del lugar.

“A los niños los encontraron muy débiles y muy deshidratados. Los niños cuentan que se alimentaron de los frutos que les daba la selva y de los kits de supervivencia que iban encontrando”, contó el capitán Andrés Chaparro a EL COLOMBIANO.

Esas frutas, maracuyá, guayabas y otros alimentos de la Amazonía fueron suficiente para lo increíble: el bebé Cristin sobrevivió sin un tetero con leche, compota o pañales. Cuando él se perdió en la selva tenía 11 meses y apenas estaba empezando a comer y los cuidados de su hermana Lesly –la mayor de los Mucutuy– lo salvaron.Ya acompañados de los uniformados, su primera parada fue en el aeropuerto de San José del Guaviare para despegar desde allí hasta Bogotá donde desde la madrugada de este sábado reciben atención en el Hospital Militar, uno de los centros médicos más especializados del país en el que se puso a disposición de los Mucutuy todas las capacidades médicas. El primer paso fue sobrevivir a la Amazonía, pero el segundo es recuperarse de los embates de ella.

Los niños de la selva

Ellos crecieron en la selva y por ese instinto de supervivencia que les inculcó su mamá, Magdalena, la abuela Fátima estaba convencida de que sus corazones seguían latiendo en medio del pulmón del mundo en el que se sumergieron buscando una salida de la espesa selva.

Y es que cuando Lesly era más pequeña jugaba a hacer resguardos de hojas y troncos. Seleccionaba las más grandes para conseguir un mayor abrigo y esas mismas casas improvisadas con retazos de la jungla sirvieron de pista para que el bloque de búsqueda conformado por 200 uniformados de las Fuerzas Militares y 20 indígenas de las comunidades de la zona dieran con su paradero.

Entre ellos también estaba el papá, Manuel, quien se sumó a la misión desde el primer momento que se empezaron a conocer indicios de que podían estar bien: un tetero, una moña para el cabello, una fruta mordida y una pisada pequeña junto a un riachuelo.

La historia de la búsqueda comenzó a las 7:34 a.m. del primer lunes de mayo. En esa mañana la avioneta Cessna-206 HK-2803 Avianline Charters reportó que tenía una falla en el motor y momentos después se perdió la comunicación con el piloto. El aparato arborizó en Caquetá en una zona prácticamente inhabitada por humanos donde los animales salvajes dominan el territorio. En este viajaban 7 pasajeros.

Las víctimas mortales fueron Magdalena Mucutuy; Hermán Mendoza, un líder indígena que acompañaba el trayecto; el piloto, Germán Muricia; y los 4 niños que salieron de la aeronave dejando pistas (ver imágenes) que fueron seguidas por las autoridades.

La familia había abordado esa avioneta huyendo de su pueblo por amenazas contra su vida que estarían relacionadas con el papá, Manuel, un reconocido líder indígena del Guaviare.

El milagro Mucutuy

Tras 960 horas a la deriva, aparecieron a 3,5 kilómetros en línea recta del punto del siniestro, a escasos metros de donde días atrás se había encontrado un refugio, un tetero y un maracuyá mordido. Que el dibujo del mapa (ver gráfico) muestre esa distancia, sin embargo, no significa que sus pasos hayan andado apenas ese recorrido y para dar con ellos los rescatistas tuvieron que abarcar una distancia equivalente al camino que hay de Bogotá a Popayán, a pie, con maletas a cuestas y guiados por los perros Wilson, Ulises y otros ocho canes con entrenamiento militar.

Si bien solo alcanzaron a moverse esos 5.000 metros, la Operación Esperanza que los halló tuvo que recorrer 2.656 kilómetros durante 35 días. “Como abuelo quiero ver a mis nietos y luego que los trasladen. No hay cómo expresar la alegría de haberlos encontrado”, celebró Fidencio Valencia, el otro abuelo de los pequeños.

Unos ojos negros brillantes se aferraban a la vida y al cuerpo de un militar que ayudó a subir al helicóptero a Soleiny, era el fin de su pesadilla.

Lesly, en sus cinco sentidos, estiró la mano mientras iba en el aire para agarrarse de la aeronave sin soltar a su rescatista, ya nunca iba a regresar a la selva.

Tien subió sin dificultad al helicóptero y lo primero que hizo fue recostarse para mirar un celular que le prestaron y distraerse durante el viaje. A Cristin le pusieron unos audífonos gigantes para que el ruido no lo despertara de la plácida siesta que por fin podía tomar en los brazos de su papá.

 

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