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La historia de Niño, el perro que pasó de las peleas callejeras a detectar el COVID-19

Su dueño lo dejó abandonado en un parque, amarrado y con un bozal que le impedía comer. Tras ser rescatado, fue entrenado para salvar vidas, a través de la identificación temprana del coronavirus. Y no es el único.

Lo que alguien determinó que fuera el fin de un perro de raza pitbull usado en peleas ilegales, que fue dejado amarrado en la calle y con un bozal que le impedía comer o beber agua, se convirtió en el comienzo de una nueva y prometedora vida.

“Se evidencia que era un perro maltratado y era un perro que sufría de agresividad porque lo encontré amarrado con una soga doble y con un bozal que no le permitía respirar”, contó Fredy Bustamante, rescatista de ‘Fitness en 4 patas’.

“Supimos que al perrito no lo iba a recibir nadie en adopción, entonces inmediatamente se inició un proceso de evaluación y fue ingresado a K9, donde su comportamiento y sus problemas de agresividad fueron corregidos”, destacó Bustamante.

En Colina K9, un centro de entrenamiento canino, médicos veterinarios etólogos, que son los especialistas en comportamiento animal, se dieron a la tarea de educar y corregir con amor y mucha paciencia los comportamientos por los cuales Niño había sido condenado a muerte. Pero eso ya es historia.

Ahora este pitbull no solo es un perro resocializado, sino que además es útil a la sociedad y a la ciencia. Hace parte del ambicioso proyecto científico de las universidades de Antioquia, Nacional y de Wisconsin, de perros que detectan el COVID-19.

“La decisión de vincular a Niño al proyecto Savior fue porque desde mayo de 2019 que él llega al centro de entrenamiento una de las metodologías fue ponerlo a él precisamente a buscar su comida, a buscar sus juguetes, y a buscar su acceso al agua”, explicó Felipe Valencia, médico veterinario y asistente de la investigación.

“Cuando empezamos a testear los perros para el inicio del proyecto notamos que estas actitudes que ya estaban ganadas con Niño se hicieron presentes”, comentó el veterinario.

“Un perro que fue capaz de sobreponerse a un historial de aprendizaje aversivo, de vincularse nuevamente con un entrenador, de ser útil cumpliendo una función y obviamente ser capaz de trabajar en equipo”, resaltó Valencia.

Niño ya lleva cinco meses caminando al lado de su entrenador por los corredores de hospitales y entidades que se unieron a la investigación. Sacando pecho y con la frente en alto, demuestra que las segundas oportunidades sí existen, que toda historia tiene dos caras y que esta es una verdadera vida de perros, pero de perros héroes.

Perros para la detención temprana del COVID-19

Felipe Valencia, etólogo, médico veterinario, investigador y entrenador de Niño, explicó en entrevista con Noticias Caracol que la finalidad del proyecto es determinar si los perros son capaces de identificar, detectar y reconocer el virus SARS-CoV2 en una serie de muestras y para ello se ejecutaron tres fases:

Fase 1: fue de entrenamiento. Los perros debían aprender a reconocer el virus con muestras de pacientes positivos.

Fase 2: fue comparativa. Con muestras de saliva de donantes negativos y positivos los perros debían identificar cuáles pertenecían a pacientes COVID. En esta fase se hicieron 6.000 ensayos.

Fase 3: está en marcha. Se está desarrollando actualmente en el hospital San Vicente Fundación en Medellín en asocio con la Gobernación de Antioquia.

Pero ¿cómo se logra que los perros detecten el virus?

“Se hizo un trabajo de olfacción, donde les enseñábamos a los perros que donde olía a algo en específico está el virus. Hay un estudio que se realizó en Estados Unidos que demostró que el virus cuando hace interacción con el sistema respiratorio genera unos componentes orgánicos volátiles, es decir, se puede emitir un olor, entonces ese olor es el que necesitábamos que los perros identificaran”, precisa Felipe Valencia.

Cuando los caninos reconocían el olor (el virus) eran premiados con juegos o comidas, cuando no lo hacían simplemente se omitía este reconocimiento, lo que los motivaba a ir en busca de ese olor característico del COVID-19.

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El olfato es el sentido superior de los perros, por encima de sus demás sentidos como la vista y el oído. Mientras los seres humanos tienen 220 millones de receptores olfativos, un perro tiene hasta 2 billones de receptores olfativos.

El investigador puso como ejemplo la preparación de una sopa. Cuando una persona entra a la cocina le huele simplemente a sopa, pero los perros clasifican cada elemento, sea la papa, la carne, los condimentos, es decir, son capaces de identificar la concentración de cada ingrediente.

Después de validar este método operativo y de publicar los resultados de la investigación, se abre la posibilidad de que los perros ayuden a mitigar el COVID-19 en el país.

Noticiascaracol.com

 

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