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Vida

Innovación paisa, a toda marcha para salvar vidas

Natalí Olaya, docente del Instituto Tecnológico Metropolitano, adecuó en su casa dos impresoras 3D para la fabricación de caretas de protección. FOTO JAIME PÉREZ M.

POR DANIELA JIMÉNEZ GONZÁLEZ |

Aproximadamente 2 horas y 28 minutos tarda la impresión 3D de una careta de protección para el personal médico. Consume entre 25 y 33 gramos de material, sin contar el cuidado minucioso requerido al momento de insertar el resorte y adecuar el acetato en su lugar. Es un trabajo paciente y de detalles.

En estos días de empacar el computador de la oficina para trabajar en casa, los entusiastas de las máquinas, el diseño de objetos, los ingenieros y expertos en modelado 3D de Medellín, han encendido sus impresoras a todo ritmo, muchos desde las salas de sus casas, para construir implementos médicos.

TOMADO DE: elcolombiano.comAntioquia - Medellín | El Colombiano, noticias.

Algunas de estas impresoras 3D, antes utilizadas solo como pasatiempo, se han quedado a medio camino tras ser sometidas a los ritmos de producción industrial. Pero los entusiastas no paran de sumarse a los proyectos nacientes para mitigar la emergencia sanitaria.

En estos tiempos de crisis y de incertidumbre, el ingenio paisa ha sido un punto de encuentro y una posibilidad para buscar soluciones. Voluntarios, empresas, universidades han dispuesto de su personal y de sus saberes especializados para apoyar a la región y a sus habitantes en momentos difíciles.

Hace unas semanas, por ejemplo, la Fábrica de Licores de Antioquia anunció modificaciones en su producción para dedicarse, mientras pasa la pandemia, a la elaboración de más de 250.000 litros de alcohol antiséptico, tan escaso por estos días.

La Universidad de Antioquia, además, anunció que el equipo de investigación en inmunovirología logró aislar en el laboratorio el virus SARS-CoV2, que causa el coronavirus. El logro permitirá investigaciones sobre medicamentos para combatirlo.

Adelantan, además, la construcción de ventiladores mecánicos de bajo costo en una alianza entre el Grupo de Investigación en Bioinstrumentación e Ingeniería Clínica (Gibic), la Universidad EIA, la empresa Techfit Digital Surgery y otras entidades que apoyan o financian este proyecto.

Desde el Laboratorio de Cocreación en Salud Hospital General de Medellín, la Universidad CES y la Universidad EIA también trabajan en creación de prototipos en salud.

Sebastián Restrepo, ingeniero físico y uno de los miembros de Hacer para salvar, un colectivo de voluntarios que trabaja en la creación de máscaras de protección, cuenta que ha sido notorio el interés de muchos ciudadanos y profesionales de las TIC o de las ingenierías en crear plataformas que permitan apoyar las necesidades de los centros de salud: “Somos de las ciudades que más nos estamos preocupando por dar soluciones a esta situación”.

En diferentes iniciativas, apunta, se han sumado también grandes y pequeñas empresas que ponen a disposición de estos nacientes equipos de trabajo su capacidad y sus instalaciones. De estas estrategias conjuntas no solo salen caretas de protección, sino también tapabocas, ventiladores mecánicos y, como concluye Restrepo, “un montón de proyectos que, incluso, aún no conocemos”.

Además de la elaboración de pantallas de proyección facial, un grupo de entidades y voluntarios locales también está construyendo cabinas de acrílico. Natalí Olaya Mira, docente del Departamento de Ciencias Aplicadas del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) y una de las participantes del proyecto, cuenta que cuando mostraron por redes sociales la intención de adelantar este proyecto, recibieron numerosas llamadas y correos. “Nos decían: yo tengo una impresora, yo tengo conocimientos en esta área. Todo el mundo quiere ayudar de alguna manera a colaborar con el personal médico, que sí le toca en primera línea estar con los pacientes”, dice.

Pero incluso estos grupos de trabajo están integrados por desconocidos porque el propósito son las alianzas y el objetivo común de crear cosas nuevas.

Esta estrategia en la que participa Natalí, por ejemplo, la denominaron Ingenio por la vida y en ella confluyen, en palabras de sus creadores, un montón de saberes y profesionales que tienen que ver con fabricación digital: ese es el punto de encuentro en el que todos conversan el mismo idioma, aunque nunca se hayan visto.

En este informe EL COLOMBIANO recopiló algunas experiencias de innovación .

EN DEFINITIVA

Fabricación de máscaras, aplicaciones o bases de datos. Así avanza la industria tecnológica paisa puesta al servicio de la crisis. Mostramos algunos de estos ejercicios de cocreación. 

CONTEXTO DE LA NOTICIA

La red de Hacer para Salvar, cuenta Sebastián Restrepo, uno de los voluntarios, inició hace 15 días, con la creación de un grupo en Whatsapp de más de 150 integrantes de Medellín, entre profesionales de todas las áreas, empresas, particulares e instituciones. Tras un proceso de revisión, lograron poner en funcionamiento una capacidad aproximada de 230 impresoras 3D, con las que han logrado donar 1.601 caretas de protección en103 entidades. Si bien el foco son los hospitales, han entregado también a los bomberos y a la línea 123, Todo funciona por donaciones, sea monetarias o de insumos para la producción. Los interesados en sumarse a esta estrategia pueden comunicarse al 318 393 33 58.

 

Ingenio por la vida es impulsada por egresados, estudiantes y profesores de ingeniería de la ciudad y apoyada por el Colegio Mayor, el ITM, empresas como Andercol, Improto 3D, el Hospital Manuel Uribe Angel y otras entidades. Hoy avanzan en la creación de tres elementos: las pantallas de protección facial, un dispositivo para proteger al personal médico de los fluidos corporales de los pacientes. Trabajan, también, en cabinas de acrílico, que son las que facilitan el trabajo con la vía aérea del paciente infectado. Ahora avanzan en el diseño de tapabocas, pero esta fase sigue en evaluación. Con las impresoras 3D que disponen, según Natalí, producen 60 diademas y 8 cabinas diarias. La meta es entregar 750 de estos elementos al personal de salud.

 

La Corporación para Investigaciones Biológicas – CIB- presentó, ante el Ministerio de Ciencia, el proyecto para desarrollar una aplicación que agilice el diagnóstico en el área de la telemedicina. La app que recibió el aval de la Nación se llama StopCOVID y permitirá la autodetección desde el celular y en forma sincrónica con el médico. De esta manera se determina si la persona tiene el virus o no y se evita su desplazamiento a los centros hospitalarios por medio de inteligencia artificial. La aplicación será gratuita y su desarrollo tomará cuatro meses. Jaime Andrés Cano, director del CIB, apunta a que esto permitirá “disminuir la transferencia de la enfermedad a otras personas sanas y aislar a la persona infectada inmediatamente contraiga la infección”.

 

Para crear soluciones para cada una de las etapas de la emergencia (detección, prevención, contención y atención de la pandemia), Ruta N creó el plan Innova por la Vida que, según Juan Andrés Vásquez, director ejecutivo de Ruta N, diseñó cuatro líneas enfocadas en la masificación de pruebas diagnósticas, la creación de aplicaciones y plataformas tecnológicas, el diseño y prototipo de ventiladores open source y el fortalecimiento de la red hospitalaria con equipamiento. Ahora tienen más de 30 aliados y voluntarios de la academia, las empresas y el sector público y han recolectado cerca de $9.240 millones. “Estamos integrando diferentes compañías y emprendedores y haciendo un plan más robusto que pueda responder a las necesidades”, dice.

 

Varios equipos de ingenieros y médicos han trabajado de manera exhaustiva para desarrollar prototipos de ventiladores mecánicos que puedan ayudarle al personal médico en las Unidades de Cuidados Intensivos.

La Universidad de Antioquia, la Universidad EIA e Industrias Médicas Sampedro, que hacen parte del proyecto Innspiramed de Ruta N y la Andi, desarrollaron sus prototipos y los probaron con éxito esta semana. Los tres fueron diseñados bajo los estándares de calidad y seguridad del Invima y ya aprobaron las pruebas preclínicas en seres vivos. Miguel Escobar, presidente de Postobón, anunció hace unos días que la compañía cofinanciaría hasta el 100% de la producción de los ventiladores mecánicos con un aporte de $9.000 millones.

 

El proyecto Máscaras para la Vida, liderado por el ingeniero en Diseño Industrial Santiago Franco, se define como una unidad de colaboración abierta en el área metropolitana enfocada en la producción de máscaras Open Source resistentes para el personal de salud. El equipo, que cuenta con ingenieros y desarrolladores suma, como grupo, 10 impresoras 3D. “Frente a la emergencia y dado que hay de escasez de tapabocas en clínicas y hospitales, dos personas de nuestro grupo también han puesto su recurso para confeccionar tapabocas, suplir y abastecer estas personas”, comenta Franco. Funcionan con recursos autogestionados y quienes deseen comunicarse con ellos pueden escribir al correo mascarasporlavida@gmail.com.

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