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En colegio de La Sierra los niños se tienen que turnar el refrigerio por fallas en el PAE

Ingreso de la sede Villa Turbay, de la institución Maestro La Sierra, donde se reporta falta de cobertura del PAE. Directivas no permitieron el ingreso de este diario. FOTO CARLOS VELÁSQUEZ
EDISON FERNEY HENAO HERNÁNDEZ

Los estudiantes de cuarto y quinto son los más afectados por fallas en la cobertura del PAE.

TOMADA DE:https://www.elcolombiano.com/

Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

En la sede Villa Turbay de la Institución Educativa Maestro La Sierra, en el centroriente de Medellín, los estudiantes de cuarto y quinto nunca habían tenido tan presente el número que ocupan en la lista como hasta hoy. Esa cifra, que los ordena de la A a la Z con base en su apellido, se convirtió en el “ficho” para recibir el refrigerio del Plan de Alimentación Escolar (PAE). La situación es paradójica: los alimentos no alcanzan, por lo que les toca hacer relevos de hasta ocho días para comer.

Jostin, Yorman y Duván, a las afueras de la escuela, bajo el sol del mediodía, lo cuentan con desparpajo. ¿Les está yendo mal con el refrigerio? “¡Jummm!”, contesta uno. “Es que no nos toca a todos. Hoy les dieron solo a cuatro”, dice el otro. “A mí me tocó. Yo creo que de aquí al jueves vuelve y me toca”, agrega el tercero.

Los tres están en grado quinto y tienen claro en qué parte de la lista van. También que el jueves es el día del refrigerio para uno de ellos y que dos más lo reciben el viernes. Ayer, por ejemplo, uno desayunó arepa de chocolo con quesito, chocolate y un pedazo de sandía. “Estaba muy rico, pero no alcanza pa’ todos. Y allá en el colegio grande les dan refrigerio y almuerzo, y acá lo que sobre”, dice Jostin.

¿Y cómo hacen cuando no les toca? “Yo no traigo ni como en la casa”, anticipa Jostin. “No, a veces la mamá nos echa plata. Como aquí un señor viene y vende palitos de queso, uno le compra”, dice Duván. “Sí, son a $1.000, pero no siempre hay plata. ¿Es que por qué solo reparten el refrigerio de tercero para abajo?”, se pregunta Yorman. La misma duda aqueja a los padres de familia.

Estos interrogantes parecen ser consecuencia de los problemas que tuvo la licitación del PAE el año pasado cuando se declaró desierta por falta de proponentes. El monto, entonces, correspondía a $250.000 millones (ver Radiografía). Un mes después, en enero de este año, la Alcaldía sostuvo que el programa había arrancado sin interrupciones, pese a los líos con la licitación. Se dijo desde Inclusión Social —una de las dependencias que lidera el programa— que 220.000 estudiantes tendrían alimentación ininterrumpida en 446 sedes. Eso, al parecer, no ha ocurrido.

La denuncia

El drama que afrontan en La Sierra fue denunciado por Lina Guisao, una activista de la ciudad. A través de Twitter afirmó que uno de sus sobrinos padecía esta situación en Villa Turbay. “Los profes han elegido suplir la alimentación de los grados 1, 2, 3 y lo que sobre lo reparten entre 4 y 5”, expresó.

La dinámica, según su relato, es esta: “Cuando sobran refrigerios, la profe de mi sobrino, que está en 5, los turna. Si hoy le toca PAE a 5A, mañana le toca a 5B, y si hoy pudieron comer algunos niños y niñas, mañana ya no les toca”. El reporte encendió las alarmas. Y más en un sector como La Sierra, donde la alimentación de muchos niños depende de este programa.

Natalia Jaramillo Crespo, familiar de Guisao, así lo confirmó. Todo empezó como una inquietud de su hijo de diez años: “Mami, es que estoy como preocupado. Los profes nos dicen que debemos ir a la Secretaría de Educación a ver si logran darnos el refrigerio a los de cuarto y quinto”, le dijo. “Le voy a decir a mi tía que me escriba una carta para llevarla a la Alcaldía”. Así quedaron.

La misiva, sin embargo, no se envió. Guisao publicó la situación en redes sociales y, posteriormente, a las afueras de la sede Villa Turbay, otros padres la confirmaron. “El refrigerio lo dan por orden de lista, pero al niño mío le toca muy poquito. Es muy bueno, pero lo recibe como cada 15 días”, contó Milena López, mamá de otro estudiante de grado quinto.

Otros padres y acudientes dijeron que el tema ya se ha conversado con las directivas del colegio, pero aún no se amplían los cupos. “Esto viene así desde el año pasado. Lo que hemos escuchado es que la licitación no alcanza, por eso les dan primero a los más pequeños. La rectora y la coordinadora nos han explicado que están pidiendo más cupos en la Alcaldía y todavía no los han dado”, dijo Cristina Chaverra, acudiente de otra estudiante.

Lo que sucede, dicen en la zona, es que en la sede principal de la institución, en la que además de un preescolar reciben clases de sexto a grado once, el PAE cubre a todos los estudiantes. Igual no estaría pasando en la sede Villa Turbay, donde estudian los más pequeños.

¿Qué dice la Alcaldía?

Aunque cuatro horas después de conocerse la alerta de Guisao, la secretaria de Educación, Alexandra Agudelo Ruiz, se pronunció, el tema se manejó ayer con hermetismo. La rectora del colegio, Gloria Inés Hurtado, se negó a hablar “sin autorización de la Secretaría”, además de restringir el ingreso al colegio por parte de este diario.

“(…) nos preocupa la situación de todos los niños en la ciudad, nos reuniremos con el equipo de la Secretaría de Inclusión para revisar el tema y mirar las posibles soluciones”, fue lo que dijo la funcionaria Agudelo en redes sociales. Santiago Preciado, secretario de Inclusión Social, agregó: “Estamos revisando la normatividad del PAE, con el fin de evaluar modelos de operación (…) para que todos los estudiantes reciban alimentación adecuada”.

Pese a las quejas de niños y padres de familia, desde el interior de la institución expresaron que la denuncua por fallas en el PAE los cogió por sorpresa, “no nos habían dicho nada”. La Secretaría de Educación, consultada por el número de cupos en este colegio y el porqué de la priorización, guardó silencio hasta el cierre de esta edición. Mientras tanto, los estudiantes continúan llevando las cuentas, en qué número va la lista, a ver si se llega el día del refrigerio.

Radiografía:

A cierre del año pasado, la licitación para contratar dos paquetes para el servicio de alimentación escolar por $250.000 millones generó varios interrogantes. Resulta que ante esta convocatoria cuantiosa solo se presentó un oferente, la empresa Alirio Gómez Servicios de Alimentación, pero como mínimo debían presentarse dos. Ello condujo a que la licitación se declarara desierta. Entonces, hubo temor por un posible cambio en el modelo de contratación, el cual podría haber llegado a uno por contratación directa. La Alcaldía de Medellín desvirtuó esta preocupación y prometió que estructuraría una nueva licitación.

 

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