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El dolor arrasó a dos familias, último adiós a dos policías

Las exequias de Ortiz Contreras se cumplieron en la capilla de la Policía. Fue velado en su casa./ Foto:Cortesía

El intendente David Jesús Ortiz y el patrullero Richard Humberto murieron en un campo minado en Cúcuta.

Nataly Rincón Arias, esposa del intendente David Jesús Ortiz Contreras, narró los últimos momentos vividos con su esposo antes de partir a cumplir una diligencia judicial en zona rural de Cúcuta de la que no regresó con vida.

David, hacia las 6:30 de la mañana del 28 de mayo, se despidió de Nataly y bajó las escaleras metálicas desde el tercer piso de su apartamento, en el barrio Cundinamarca, para dirigirse a las instalaciones de la Sijín, desde donde partió la comisión que cayó en un campo minado, hechos en los que murieron dos policías y dos más quedaron heridos, en la vereda Vigilancia de Banco de Arena.

Marta Judith Contreras, la mamá del intendente, le abrió el portón para que sacara la motocicleta y le dio la bendición como siempre lo hacía y “lo acompañé con la mirada hasta que dobló la esquina y vi que mi chinito se fue”, la última imagen de su hijo que recordará por siempre.

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 El intendente David Jesús, con 16 años y seis meses en la institución,  laboraba en la unidad de criminalística de la Sijín adscrita a la Policía Metropolitana de Cúcuta, mientras que su compañero de infortunio, el patrullero Richard Humberto Quintana Fernández, prestaba servicio en el Grupo de Operaciones Especiales (Goes).

El intendente era el segundo de cuatro hermanos, con cinco años de una relación con Nataly de la que nació un niño que tiene 22 meses, quien el 26 de julio cumplirá dos años, por lo que desde ya los esposos estaban programando para festejárselos con una pequeña reunión familiar, como mandan los protocolos para estos tiempos de pandemia.

Se graduó de bachiller del colegio Municipal de Bachillerato y tenía en su haber varias profesiones como policía judicial, topografía, trabajo comunitario y egresado con honores de sicología de la Universidad Simón Bolívar, carrera que cursó trabajando en la Policía.

Excelente esposo, padre, hijo y compañero de trabajo, según lo describe su compañera sentimental, quien dice que siempre lo recordará con profundo amor, con el dolor de que su hijo “que es su vivo retrato” va a crecer sin su papá, quien lo adoraba, pero que por su compromiso con la Policía lo privó de compartir con él más tiempo.

Este sábado, en el rellano de las escaleras que le sirve a la familia como terraza, José Joaquín Ortiz, el papá del funcionario, la mamá y la esposa descansaban, mientras el cuerpo era velado en la sala de la vivienda, recordaban los felices momentos vividos a principios de marzo, durante las vacaciones de David.

Todos fueron a conocer las principales catedrales del país, recorrido que incluyó una breve estadía en un balneario de la Policía en Puerto Colombia, lleno de aventuras y anécdotas que hoy son parte de ese tesoro de buenos momentos que disfrutaron a su lado.

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Las exequias de  Ortiz Contreras se cumplieron ayer a las 3 de la tarde en la capilla de la Policía castrense Preciosísima Sangre de Cristo y fue sepultado en el Cementerio Central de Cúcuta.

“Se fue un gran hijo, un buen hombre”

La llegada a Pamplona del cuerpo sin vida del patrullero de la Policía Richard Humberto Quintana Fernández, de 32 años, adscrito al Grupo de Operaciones Especiales (Goes), causó consternación entre familiares, amigos y miembros de la fuerza pública al calificarlo como un gran hombre que dio su vida al servicio de la patria.

(Los compañeros del Goes de la Policía le rindieron un homenaje al patrullero Richard Humberto Quintana Fernández en Pamplona. | Foto: Roberto Ospino.) 

 

La llegada a su tierra natal se produjo en medio de manifestaciones de dolor y más cuando antes de entrar a la sala de velación, fue llevado a la casa materna en donde los vecinos del barrio Las Margaritas lo recordaron entre lágrimas.

“Era un muchacho trabajador, comprometido con sus obligaciones institucionales y el hogar”, dijo el papá, Humberto Quintana.

El domingo habló con él por última vez. De ahí se despidieron con la promesa que el sábado 30 de mayo viajaría a Pamplona a celebrar el Día de la Madre a su progenitora Fidelina Fernández.

La madre consternada y al pie del féretro, aseguró que le quitaron un buen hijo, padre, hermano, responsable y que siempre se destacó como estudiante aplicado.

Javier Romero, quien cursó con él, el bachillerato en la Escuela Normal Superior de Pamplona y compañero de grado en 2005, dijo que perdió a uno de sus mejores amigos y un gran ser humano, que siempre estaba atento a brindarle muestras de cariño y afecto a todo el mundo. Lo mismo hicieron los compañeros del Goes, quienes lo acompañaron hasta la última morada.

El patrullero, Quintana Fernández, ingresó a la Policía hace 14 años. Estaba casado con Nelly Teresa Villamarín de cuya unión hay dos menores de edad. Tenía dos hermanas.

Las honras fúnebres se cumplieron la tarde del sábado en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen y después el cuerpo fue sepultado en el cementerio municipal.

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