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¿Cuál es la razón para que el metro esté fallando tanto?

El tramo entre Industriales y Poblado es uno de los puntos por los que el metro debe reducir su velocidad. FOTO CARLOS VELÁSQUEZ

SANTIAGO OLIVARES TOBÓN

Los cada vez más constantes contratiempos del sistema tienen que ver con incultura o casos técnicos puntuales.

TOMADA DE:elcolombiano.com

Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

Los cada vez más constantes contratiempos del sistema tienen que ver con incultura o casos técnicos puntuales.

Tres fallas, dos de ellas ocurridas con una hora de diferencia, afectaron la operación del metro durante 90 minutos el martes pasado. Entre circunstancias climáticas, incultura y temas relacionados con la adecuación y modernización del sistema aparecen entre los inconvenientes más frecuentes, en un sistema que se ha caracterizado por su fiabilidad.

Ninguno de los daños estuvo relacionado, aunque todos generaron demoras en el servicio. El primero, ocurrido a las 8:15 a.m., fue por un daño en las puertas debido a la cantidad de pasajeros que la presionó; el segundo fue a las 3:56 p.m. por una verificación técnica a un tren; y el tercero, a las 4:51 p.m., por un rayo.

Diego Giraldo, gerente de Operaciones y Mantenimiento del Metro de Medellín, afirmó que estos contratiempos se sumaron a temas de incultura, porque algunos pasajeros activaron las palancas de seguridad y se bajaron de los coches, invadiendo las vías férreas sin seguir las indicaciones de personal de seguridad.

“Tuvimos una situación en la línea B, entre las estaciones Cisneros y San Antonio, donde los usuarios sin autorización del personal de seguridad, se bajaron e invadieron las vías férreas para llegar a la estación Cisneros y evacuar. Y con gente en la vía no podemos operar y eso nos demora más la prestación del servicio”, señaló el funcionario.

¿Falta mantenimiento?

Los inconvenientes presentados, tal como se produjeron este martes, fueron por factores externos, pero desde la empresa que administra el tren metropolitano señalaron que a estos vehículos se les presta todo el mantenimiento necesario, tanto diariamente como mensualmente, este último de manera intensiva.

Además, los trenes que son modernizados, antes de prestar servicio comercial deben cumplir con un kilometraje de pruebas antes de salir a operación comercial, para evitar que estos fallen en los recorridos, manifestó Giraldo.

Incluso, el gerente Tomás Elejalde indicó que pese a la pandemia, la empresa tiene garantizado los recursos para hacer un mantenimiento constante al sistema que, según las estadísticas, tiene una fiabilidad de operación del 90%.

Un servicio más lento

Lo que sí se ha venido presentando recientemente es que los recorridos entre las estaciones Niquía y La Estrella se están demorando más de lo presupuestado, debido a que es necesario ralentizar los recorridos en dos tramos donde se han presentado fallas geológicas.

“En los tramos Industriales-Poblado y Caribe-Tricentenario los trenes deben pasar más despacio debido a las situaciones geológicas que se han venido presentando. En ambos, los trenes están pasado a 60 kilómetros por hora para garantizar la seguridad en la prestación del servicio”, señaló Giraldo, quien agregó que en el punto del sur, las obras terminaron hace pocos días y se tiene previsto que allí se pueda aumentar la velocidad a 80 km/h. En el norte, aún se debe esperar a las labores complementarias que debe ejecutar la Alcaldía de Medellín.

¿Se necesita otra línea?

La urgencia de una línea complementaria para el metro se hace manifiesta ante los inconvenientes y el colapso que esto genera, ya que es la columna vertebral de la movilidad en el Valle de Aburrá.

Andrés Emiro Díez, ingeniero e investigador de la UPB, explicó que este es un sistema enmallado, es decir, que solo tiene un eje y no cuenta con vías alternativas. Al contrario, como ocurre en el metro de París, los daños pueden ser más recurrentes pero se generan menos afectaciones en el servicio porque cuenta con hasta cinco líneas alternativas que descongestionan el servicio mientras se soluciona el contratiempo.

“El metro de Medellín moviliza 40.000 personas cada hora en un sentido y la más mínima falla colapsa toda una ciudad por lo que es necesario construir rutas alternativas como el Tren del Río”, concluyó el experto, al referirse al proyecto que impulsa la Gobernación de Antioquia para prestar servicio de pasajeros entre Aguacatala y Barbosa.

90 minutos sumaron las demoras en el servicio por las tres fallas registradas el martes.

CONTEXTO DE LA NOTICIA
PARA SABER MÁS
NECESIDAD DE CONSTRUIR EL FERROCARRIL

Una de las alternativas que ayudaría a solventar las crisis cuando se presente una falla sería la construcción del Tren del Río, que conectaría a los 10 municipios del Valle de Aburrá e iría paralela al metro, algo que en la actualidad no ocurre y que infarta la movilidad del área metropolitana cada vez que hay un inconveniente.

El trazado de este tren sería de 63 kilómetros, según lo expresó el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria. Contaría con 14 estaciones, siete de ellas integradas al sistema metro. Se construiría en dos tramos: Barbosa-Aguacatala y Aguacatala-Caldas. Costaría más de $4,5 billones, aunque hasta el momento no se ha podido materializar debido a que no se han asignado los recursos por parte del Gobierno Nacional.

Los cada vez más constantes contratiempos del sistema tienen que ver con incultura o casos técnicos puntuales.

Tres fallas, dos de ellas ocurridas con una hora de diferencia, afectaron la operación del metro durante 90 minutos el martes pasado. Entre circunstancias climáticas, incultura y temas relacionados con la adecuación y modernización del sistema aparecen entre los inconvenientes más frecuentes, en un sistema que se ha caracterizado por su fiabilidad.

Ninguno de los daños estuvo relacionado, aunque todos generaron demoras en el servicio. El primero, ocurrido a las 8:15 a.m., fue por un daño en las puertas debido a la cantidad de pasajeros que la presionó; el segundo fue a las 3:56 p.m. por una verificación técnica a un tren; y el tercero, a las 4:51 p.m., por un rayo.

Diego Giraldo, gerente de Operaciones y Mantenimiento del Metro de Medellín, afirmó que estos contratiempos se sumaron a temas de incultura, porque algunos pasajeros activaron las palancas de seguridad y se bajaron de los coches, invadiendo las vías férreas sin seguir las indicaciones de personal de seguridad.

“Tuvimos una situación en la línea B, entre las estaciones Cisneros y San Antonio, donde los usuarios sin autorización del personal de seguridad, se bajaron e invadieron las vías férreas para llegar a la estación Cisneros y evacuar. Y con gente en la vía no podemos operar y eso nos demora más la prestación del servicio”, señaló el funcionario.

¿Falta mantenimiento?

Los inconvenientes presentados, tal como se produjeron este martes, fueron por factores externos, pero desde la empresa que administra el tren metropolitano señalaron que a estos vehículos se les presta todo el mantenimiento necesario, tanto diariamente como mensualmente, este último de manera intensiva.

Además, los trenes que son modernizados, antes de prestar servicio comercial deben cumplir con un kilometraje de pruebas antes de salir a operación comercial, para evitar que estos fallen en los recorridos, manifestó Giraldo.

Incluso, el gerente Tomás Elejalde indicó que pese a la pandemia, la empresa tiene garantizado los recursos para hacer un mantenimiento constante al sistema que, según las estadísticas, tiene una fiabilidad de operación del 90%.

Un servicio más lento

Lo que sí se ha venido presentando recientemente es que los recorridos entre las estaciones Niquía y La Estrella se están demorando más de lo presupuestado, debido a que es necesario ralentizar los recorridos en dos tramos donde se han presentado fallas geológicas.

“En los tramos Industriales-Poblado y Caribe-Tricentenario los trenes deben pasar más despacio debido a las situaciones geológicas que se han venido presentando. En ambos, los trenes están pasado a 60 kilómetros por hora para garantizar la seguridad en la prestación del servicio”, señaló Giraldo, quien agregó que en el punto del sur, las obras terminaron hace pocos días y se tiene previsto que allí se pueda aumentar la velocidad a 80 km/h. En el norte, aún se debe esperar a las labores complementarias que debe ejecutar la Alcaldía de Medellín.

¿Se necesita otra línea?

La urgencia de una línea complementaria para el metro se hace manifiesta ante los inconvenientes y el colapso que esto genera, ya que es la columna vertebral de la movilidad en el Valle de Aburrá.

Andrés Emiro Díez, ingeniero e investigador de la UPB, explicó que este es un sistema enmallado, es decir, que solo tiene un eje y no cuenta con vías alternativas. Al contrario, como ocurre en el metro de París, los daños pueden ser más recurrentes pero se generan menos afectaciones en el servicio porque cuenta con hasta cinco líneas alternativas que descongestionan el servicio mientras se soluciona el contratiempo.

“El metro de Medellín moviliza 40.000 personas cada hora en un sentido y la más mínima falla colapsa toda una ciudad por lo que es necesario construir rutas alternativas como el Tren del Río”, concluyó el experto, al referirse al proyecto que impulsa la Gobernación de Antioquia para prestar servicio de pasajeros entre Aguacatala y Barbosa.

90 minutos sumaron las demoras en el servicio por las tres fallas registradas el martes.

CONTEXTO DE LA NOTICIA
PARA SABER MÁS
NECESIDAD DE CONSTRUIR EL FERROCARRIL

Una de las alternativas que ayudaría a solventar las crisis cuando se presente una falla sería la construcción del Tren del Río, que conectaría a los 10 municipios del Valle de Aburrá e iría paralela al metro, algo que en la actualidad no ocurre y que infarta la movilidad del área metropolitana cada vez que hay un inconveniente.

El trazado de este tren sería de 63 kilómetros, según lo expresó el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria. Contaría con 14 estaciones, siete de ellas integradas al sistema metro. Se construiría en dos tramos: Barbosa-Aguacatala y Aguacatala-Caldas. Costaría más de $4,5 billones, aunque hasta el momento no se ha podido materializar debido a que no se han asignado los recursos por parte del Gobierno Nacional.

Tres fallas, dos de ellas ocurridas con una hora de diferencia, afectaron la operación del metro durante 90 minutos el martes pasado. Entre circunstancias climáticas, incultura y temas relacionados con la adecuación y modernización del sistema aparecen entre los inconvenientes más frecuentes, en un sistema que se ha caracterizado por su fiabilidad.

Ninguno de los daños estuvo relacionado, aunque todos generaron demoras en el servicio. El primero, ocurrido a las 8:15 a.m., fue por un daño en las puertas debido a la cantidad de pasajeros que la presionó; el segundo fue a las 3:56 p.m. por una verificación técnica a un tren; y el tercero, a las 4:51 p.m., por un rayo.

Diego Giraldo, gerente de Operaciones y Mantenimiento del Metro de Medellín, afirmó que estos contratiempos se sumaron a temas de incultura, porque algunos pasajeros activaron las palancas de seguridad y se bajaron de los coches, invadiendo las vías férreas sin seguir las indicaciones de personal de seguridad.

“Tuvimos una situación en la línea B, entre las estaciones Cisneros y San Antonio, donde los usuarios sin autorización del personal de seguridad, se bajaron e invadieron las vías férreas para llegar a la estación Cisneros y evacuar. Y con gente en la vía no podemos operar y eso nos demora más la prestación del servicio”, señaló el funcionario.

¿Falta mantenimiento?

Los inconvenientes presentados, tal como se produjeron este martes, fueron por factores externos, pero desde la empresa que administra el tren metropolitano señalaron que a estos vehículos se les presta todo el mantenimiento necesario, tanto diariamente como mensualmente, este último de manera intensiva.

Además, los trenes que son modernizados, antes de prestar servicio comercial deben cumplir con un kilometraje de pruebas antes de salir a operación comercial, para evitar que estos fallen en los recorridos, manifestó Giraldo.

Incluso, el gerente Tomás Elejalde indicó que pese a la pandemia, la empresa tiene garantizado los recursos para hacer un mantenimiento constante al sistema que, según las estadísticas, tiene una fiabilidad de operación del 90%.

Un servicio más lento

Lo que sí se ha venido presentando recientemente es que los recorridos entre las estaciones Niquía y La Estrella se están demorando más de lo presupuestado, debido a que es necesario ralentizar los recorridos en dos tramos donde se han presentado fallas geológicas.

“En los tramos Industriales-Poblado y Caribe-Tricentenario los trenes deben pasar más despacio debido a las situaciones geológicas que se han venido presentando. En ambos, los trenes están pasado a 60 kilómetros por hora para garantizar la seguridad en la prestación del servicio”, señaló Giraldo, quien agregó que en el punto del sur, las obras terminaron hace pocos días y se tiene previsto que allí se pueda aumentar la velocidad a 80 km/h. En el norte, aún se debe esperar a las labores complementarias que debe ejecutar la Alcaldía de Medellín.

¿Se necesita otra línea?

La urgencia de una línea complementaria para el metro se hace manifiesta ante los inconvenientes y el colapso que esto genera, ya que es la columna vertebral de la movilidad en el Valle de Aburrá.

Andrés Emiro Díez, ingeniero e investigador de la UPB, explicó que este es un sistema enmallado, es decir, que solo tiene un eje y no cuenta con vías alternativas. Al contrario, como ocurre en el metro de París, los daños pueden ser más recurrentes pero se generan menos afectaciones en el servicio porque cuenta con hasta cinco líneas alternativas que descongestionan el servicio mientras se soluciona el contratiempo.

“El metro de Medellín moviliza 40.000 personas cada hora en un sentido y la más mínima falla colapsa toda una ciudad por lo que es necesario construir rutas alternativas como el Tren del Río”, concluyó el experto, al referirse al proyecto que impulsa la Gobernación de Antioquia para prestar servicio de pasajeros entre Aguacatala y Barbosa.

90 minutos sumaron las demoras en el servicio por las tres fallas registradas el martes.

CONTEXTO DE LA NOTICIA
PARA SABER MÁS
NECESIDAD DE CONSTRUIR EL FERROCARRIL

Una de las alternativas que ayudaría a solventar las crisis cuando se presente una falla sería la construcción del Tren del Río, que conectaría a los 10 municipios del Valle de Aburrá e iría paralela al metro, algo que en la actualidad no ocurre y que infarta la movilidad del área metropolitana cada vez que hay un inconveniente.

El trazado de este tren sería de 63 kilómetros, según lo expresó el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria. Contaría con 14 estaciones, siete de ellas integradas al sistema metro. Se construiría en dos tramos: Barbosa-Aguacatala y Aguacatala-Caldas. Costaría más de $4,5 billones, aunque hasta el momento no se ha podido materializar debido a que no se han asignado los recursos por parte del Gobierno Nacional.

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