Un canadiense terminó con el tabique roto tras reclamar por música a alto volumen en Santa Marta

Canadiense agredido en Santa Marta. Foto: suministrada.

William Agudelo

El extranjero tuvo que ser atendido en un centro médico, donde quedó registrado que presentaba múltiples lesiones.

Lo que comenzó como una denuncia por ruido terminó en una golpiza. Dave Rivard, ciudadano canadiense residente en el sector de Nueva Galicia, en Santa Marta, asegura que fue agredido luego de reclamar por problemas de convivencia que, según él, venían ocurriendo desde hace más de un año.

Cuenta que desde marzo de 2025, junto a su familia y al menos 16 vecinos, ha presentado denuncias formales por música a alto volumen, uso de viviendas como talleres de motocicletas y otras actividades que alteran la tranquilidad del sector.

TOMADA DE: bluradio.com

Blu Radio | Logopedia | Fandom

Sin embargo, asegura que las respuestas no han sido efectivas. Incluso relata que en varias visitas oficiales las autoridades no lograron evidenciar el ruido en el momento exacto, pese a que —según él— la situación era constante.

Tras sus constantes quejas, Rivard afirma que fue agredido físicamente luego de reclamar por el ruido y por la devolución de un equipo de medición de decibeles que, asegura, le había sido retirado.

La agresión fue violenta. Tuvo que ser atendido en un centro médico, donde quedó registrado que presentaba múltiples lesiones y una fractura en el tabique, producto de la golpiza.

Un día después, el ciudadano formalizó la denuncia ante la Fiscalía. Dice que no busca privilegios, sino garantías para él, su familia y los vecinos que han acompañado las quejas. “Hoy no pido favores, pido protección, investigación seria y cumplimiento efectivo de la ley”, señaló.

Blu Radio consultó a las autoridades sobre este caso. Indicaron que la situación está siendo atendida y que se adelantan las investigaciones correspondientes. Aun así, Rivard sostiene que no ha recibido acompañamiento ni medidas de protección tras la agresión.

El caso deja una preocupación abierta. Un conflicto de convivencia que no fue resuelto a tiempo terminó en violencia y hoy una comunidad insiste en que sus denuncias no pueden seguir siendo ignoradas.