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Turismo de fin de año desbordó el acueducto y dejó sin agua a barrios de Guatapé

En Guatapé hay 31 empresas náuticas habilitadas, con 250 embarcaciones. En el embalse, también preocupa la sobreocupación. FOTO JAIME PÉREZ
EDISON FERNEY HENAO HERNÁNDEZ

Aunque la contingencia ya se superó, según la empresa de acueducto, muestra el colapso por el aumento del turismo.

La escena parece inverosímil: en Guatapé, un pueblo del oriente donde el turismo ha crecido vertiginosamente por cuenta de su embalse, la gente se está quedando sin agua en sus hogares.

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Archivo:ElColombiano.svg - Wikipedia, la enciclopedia libre

Ocurre en los picos festivos, en los que la afluencia de turistas se dispara de un tirón, como el pasado fin de semana. Cerca de 200 usuarios —entre los 3.200 que tiene el sistema de acueducto— vieron escasear el agua cuando abrieron la canilla en pleno cierre de año. Hasta ayer, según algunos testimonios, el servicio no se había normalizado por completo.

Paula Gómez, habitante del barrio El Recreo —uno de los cuatro que suelen verse afectados—, lo explica: “Nos pasó el 31. Ese día el agua se fue sin previo aviso. Nos tocó pasar el fin de año donde unos vecinos”. Pero, según su testimonio, los traumatismos con el servicio de agua no fueron cuestión de un solo día. Agrega: “Ayer (lunes), que nos acostamos a las 11:30 de la noche, todavía no había llegado el agua”.

Las novedades con el sistema de acueducto no tienen que ver con escasez de agua. Lo que ocurre, afirma Paula, es que en cada puente o fin de semana de temporada el servicio se ve en apuros. ¿Qué pasa? Pues resulta que el sistema se desborda y el agua termina agotándose muy temprano por los consumos en la zona céntrica del pueblo, donde tienen lugar las actividades hoteleras y comerciales.

El agua no alcanza a llegar a los barrios que están ubicados en las afueras. Ocurre en El Recreo, sector donde reside Paula con tres familiares más, así como en Villas del Pinal, Altos de la Virgen y Calle Jiménez. Pero el episodio está lejos de ser anecdótico. La contingencia, que ayer ya se había resuelto según el gerente de la Empresa de Servicios Públicos de Guatapé, Federico Giraldo, es consecuencia de un problema mayor.

El aumento del turismo no solo ha desbordado las vías de ingreso y salida del municipio, la capacidad del embalse para soportar embarcaciones, la disponibilidad de habitaciones en los hoteles y de mesas en los restaurantes, o los niveles de ruido reglamentados por la ley en lo que a vuelos turísticos con helicópteros se refiere. Ahora, los servicios públicos como el agua, e incluso la recolección de basuras, sienten la carga: el pueblo, en fin de semana festivo, consume hasta tres veces el agua que suple normalmente a sus casi 9.000 habitantes.

El problema con el agua

Cuenta Paula que cuando hay alta afluencia de turistas, como en los festivos, mitad de año, diciembre y el conocido puente de Reyes, la dinámica es la misma: el agua se va a partir de las 9:00 de la mañana y no vuelve hasta ya entrada la noche. Le pasó el 31 de diciembre pasado y aún ayer, cuando tuvo que despertarse a las 4:30 de la mañana para recoger agua y, de paso, lavar la ropa.

Así se la pasan: echándole ojo al reloj y tanteando, entre acierto y error, si corre agua por la canilla al abrirla. Los baldes y los tanques terminan convirtiéndose en las soluciones parciales ante la merma. “Hay un chorro, pero muy pequeñito, no alcanza para mi hermana, mi mamá, la niña y el negocio. Y eso, pues, que es una venta de empanadas. Nos levantamos de madrugada para lavar la ropa”, expresa.

Lo que ocurre, explica el gerente Giraldo, es que el agua no alcanza a llegar hasta la parte alta del municipio. Muy temprano, en los 132 restaurantes formalizados del pueblo, comienzan las labores de aseo, preparación de desayunos y, posteriormente, almuerzos. El agua, entonces, comienza a escasear en casas como las de Paula. La demanda sube, porque en paralelo los 224 alojamientos, a tope en temporadas como inicio de año, requieren agua para el lavado de sábanas y el consumo de sus clientes.

Las cifras que comparte el funcionario retratan lo que ocurre: el acueducto público tiene una capacidad de almacenamiento de 700 metros cúbicos. Este diciembre, en las 24 horas del 31, la demanda de agua llegó a los 2.100 metros cúbicos. Tres veces por encima de la capacidad de almacenamiento. “El año pasado, en la misma fecha, el consumo fue de 1.600 metros cúbicos. El aumento fue de 500 este año”, reconoce el funcionario.

Pero, ¿por qué los barrios altos se quedan sin agua? Giraldo explica que el problema no es de fondo, sino de forma. Es decir, hay agua suficiente para atender la demanda en picos de turistas, pero no así infraestructura. “Como hay tanta demanda en la parte céntrica, la tubería se queda sin presión. Por eso en las zonas altas se ven afectados. La distribución del sistema de acueducto no es por bombeo sino por presión. Esos tanques están muy altos. Esa es la razón”, sostiene.

¿Hay solución?

Paula tiene claro por qué el agua no llega hasta El Recreo; todos allí entienden la dinámica. Pero no por eso mengua la preocupación. Temen que este puente de Reyes, ante la visita excesiva de turistas, que tiende a superar por tres el total de habitantes en estas fechas, el agua vuelva a escasear.

Esta vez, para remediar la contingencia, la empresa de servicios adelantó trabajos para reforzar las fuentes del acueducto. También hay de por medio un proyecto para anexar otras fuentes de agua que amplíen la capacidad del sistema, la construcción de un nuevo módulo de tratamiento y la habilitación de un tanque de almacenamiento de 2.000 metros cúbicos.

La intervención, que ya cuenta con estudios y diseños, costaría $20.000 millones. La cifra es un despropósito para un pueblo de sexta categoría como Guatapé, que solo cuenta con $12.000 millones de presupuesto anual, afirma Giraldo. “Necesitaríamos el presupuesto de dos años”. Por esta razón, agrega, necesitan del apoyo departamental y nacional.

Paula, por el momento, tiene claro que los locales no deberían seguir siendo los damnificados por esta situación. “No han enviado carrotanques ni botellones de agua”, reprocha. El turismo, aunque beneficia al 90% de la población de Guatapé, también requiere planes de choque. Y en el frente de los servicios públicos, dice, resta mucho por hacer.

CONTEXTO DE LA NOTICIA
PARA SABER MÁS
LA MOVILIDAD TAMBIÉN COLAPSA
Para llegar al “Pueblo de los Zócalos” desde Medellín, las rutas más comunes son la autopista Medellín – Bogotá y el Túnel de Oriente, que se conectan a la altura de Marinilla. Desde allí hay que recorrer 30 kilómetros, atravesando el casco urbano de El Peñol. La vía, que es de calzada sencilla, un carril de ida y otro de vuelta, suele colapsar en fines de semana y feriados. Equipos de EL COLOMBIANO han recorrido el corredor, sin perder de vista el reloj, y llegar a ese destino puede superar las cinco horas en sábados o domingos. En días de baja afluencia, es posible llegar en una hora y 30 minutos. A esto se suman los vehículos parqueados en los costados de la vía, lo que hace más compleja la movilidad. Los datos, también en este frente, reseñan el colapso por el aumento vertiginoso del turismo en la localidad.

 

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