En Medellín se realizó una intervención de medicina veterinaaria de conservación que utiliza plumas compatibles de un banco de fauna para unirlas mecánicamente a los cañones cortados delave, restaurando de inmediato su capacidad aerodinámica. Foto: Cortesía AMVA
Con una innovadora prótesis con plumas de un banco de fauna silvestre, veterinarios del AMVA y la Universidad CES le devolvieron el vuelo a un gallinazo en Medellín. El animal fue mutilado por personas. Autoridades alertan por estigmas de Halloween que ponen en riesgo a una especie clave para la sanidad del ecosistema.
Los gallinazos son vistos por muchos como unas aves desagradables que representan la podredumbre y la muerte. Pero, realmente, son animales necesarios para lo que los expertos llaman la sanidad ambiental. Por eso, no se escatiman los esfuerzos necesarios para preservarlos.
Y, en ese propósito, el más reciente logro se realizó en Medellín, donde la autoridad ambiental, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, remplazó temporalmente las plumas de vuelo que le habían sido cortadas a uno de estos animales, también conocidos como chulos o buitres negros.
El procedimiento consistió en una compleja intervención de medicina veterinaria de conservación, llevada a cabo por profesionales del Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre de esa entidad, en convenio con la Universidad CES, y mediante la cual lograron restaurar la capacidad aerodinámica del animal mediante una técnica especializada de injerto de plumas.
El gallinazo, científicamente conocido como coragyps atratus, es un ave carroñera que consume cadáveres de animales en descomposición, lo que implica que elimine del ambiente bacterias y virus altamente peligrosos como el ántrax, el cólera, la salmonela y la rabia. Es protegida e importante, principalmente, porque actúa como el “equipo de limpieza” natural del ecosistema, previniendo la propagación de enfermedades graves.
La intervención se efectuó luego de que el animal ingresara a las instalaciones con una afectación severa en las alas y la cola, que comprometía su capacidad para desplazarse, huir de amenazas y desarrollar comportamientos naturales.
El AMVA informó que ante la imposibilidad de que el ave volara por sí misma, el equipo profesional implementó un procedimiento de implante que utiliza el banco de plumas de esa autoridad que las provee tras recuperarlas de animales fallecidos o que ingresaron sin vida al centro.
Estas plumas, explicó la autoridad, se seleccionan minuciosamente según la especie, la edad y el tamaño del individuo para garantizar su compatibilidad.
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Según Isabela Ríos Sanmartín, médica veterinaria del CAVR, el gallinazo llegó a las instalaciones de esa entidad debido al reporte ciudadano que lo detectó en una vía pública.
“Al evaluar clínicamente a este paciente, evidenciamos un recorte de vuelo bien definido, sugerente de que pudo haber sido por un recorte realizado por una persona”, indicó, y aclaró que en esta época de Halloween aumentan los simbolismos con algunos animales que tienen ciertos estigmas, como son los gallinazos, búhos, arañas, murciélagos, entre otros, lo cual puede generar persecución, vulnerabilidad a estos individuos e inclusive maltrato de los mismos.
Ciencia al servicio de los animales
Lo más innovador del procedimiento realizado es que este procedimiento de implante de plumas a un gallinazo se basó en que le pusieron unas, a manera de reemplazo, de otros individuos que fueron ya fallecidos o que ingresaron sin vida al centro.
El injerto actúa como una solución prostética temporal mientras se produce el proceso biológico de muda natural y crecen sus propias plumas, un trámite que puede prolongarse durante un tiempo considerable.









