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Subsidio al transporte: Petro le quiere subir otro pasajero al recibo de energía

La cuenta del servicio de energía parece ser el vehículo que quiere promover el presidente Petro, para ofrecer transporte público subsidiado o gratuito en el país. FOTO EL COLOMBIANO

Se propone otro subsidio, esta vez para el transporte de estratos “débiles económicamente”, y acabar con el problema de los “colados”.

TOMADO DE: elcolombiano.com

El fin de semana la red social X (antes Twitter) fue la catapulta, como ya es usual, del presidente Gustavo Petro para lanzar una nueva propuesta que tiene pensado al país sobre si es o no viable ejecutarla.

“Una idea para las ciudades con transporte público masivo: ¿Y si pagáramos a través de una pequeña cuota en la factura de la luz el transporte público cada mes y nos diera derecho a subirnos en cualquier bus todos los días y durante el tiempo que sea?”, anotó el mandatario en su cuenta.

La iniciativa se suma a la serie de “pequeños” esfuerzos económicos que ya se han establecido para mitigar otras necesidades, como el aporte para el departamento de La Guajira, que se empezó a cobrar en agosto, a la luz de los decretos de emergencia económica y social para esa parte del país.

El aporte, vigente en principio por seis meses, es de $1.000 por factura para los usuarios de estratos 4, 5 y 6, y de $5.000 para los usuarios comerciales e industriales.

La nueva propuesta de Petro no menciona el valor del aporte ni el tiempo que estaría vigente, aunque señaló que se podría establecer fácilmente un subsidio al transporte para estratos débiles económicamente, y se acabaría la evasión en los sistemas de transporte. “Los pudientes, a lo mejor no usarían el transporte público, pero subsidiarían a los menos pudientes”, añadió.

La viabilidad

Para el exministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, es muy difícil, en las condiciones actuales, subir o elevar los costos de los servicios públicos para financiar ese subsidio. “Me parece que eso llegaría a ser excesivamente alto, en proporción a valores que ya, de hecho, son altos por otras razones en términos de los costos de los servicios públicos domiciliarios, yo encuentro en ese punto su inviabilidad”, expresó Restrepo.

No obstante, reconoció que es válida la discusión de cuál sería la fuente de financiación para lograr un pago justo para distintos actores de la sociedad, en materia de transporte público, pero insistió en que en las condiciones del momento sería un sobrecosto difícil de administrar para los usuarios del servicio de energía.

“Otro cuestionamiento es que este tipo de discusiones no debiesen darse a través de redes sociales, estas son discusiones que deben hacerse con rigor técnico y de estudios del Departamento Nacional de Planeación (DNP), o eventualmente a través de propuestas del Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) y que lleguen con detalles de su viabilidad o no”, dijo el exministro y actual rector de la Universidad EIA.

Mayor ineficiencia

Camilo García, director de la Comisión de Transporte de Pasajeros de la Cámara Interamericana de Transportes, pese a que califica el planteamiento “ligero”, recuerda que existen ciudades pequeñas e intermedias en Estados Unidos (Commerce, Portland, Boone, Walla Walla), Francia (Colomiers y Compiegne e Issoudun), Rusia (Miass) y Australia (Canberra) que ofrecen transporte público gratuito.

“Si bien la intención es buena, de evitar la evasión y ofrecer un acceso universal, el interrogante es sobre su sostenibilidad”, anotó el experto, quien no estimó conveniente atar el subsidio de transporte a la factura de la energía, justo en momentos en que está en ascenso y golpeando el bolsillo de los hogares.

Otra preocupación sería la eventual ineficiencia en la que se sumirían los sistemas de transporte, que como es bien sabido hoy tienen a unos operadores y contratistas que están pasando por una crisis. “En el fondo con el modelo propuesto por el presidente tendríamos unas empresas públicas o contratistas que no tendrían compromisos con respecto a la eficiencia o la sostenibilidad, y solo prestarían un servicio que empezaría a carecer de aspectos asociados a la calidad”, comentó García.

¿Qué más vendrá?

Desde la óptica de Nicolás Posada, presidente del Comité Intergremial de Antioquia, esta sería una idea posible si el Gobierno trabajara más por recuperar y dinamizar la economía, y para generar los recursos que necesita y que le permitan ejecutar todos estos planes que tiene.

“Desafortunadamente Colombia cada vez se acerca más al modelo económico y social de Venezuela, donde el populismo crece en contra de los empresarios y de la clase media. Este populismo no quiere tener responsabilidad alguna sobre el financiamiento de sus ideas revolucionarias, y cada vez desea una sociedad igualitaria , tal como fue la filosofía de la Unión Soviética”, manifestó Posada, quien añadió que la lección que nos dejan estas fallidas economías, es el incremento exponencial de la pobreza, la desigualdad y el desempleo.

Una visión similar expuso en la plataforma X, el exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry: “Mala propuesta de Gustavo Petro: regalar el transporte urbano. Cuando a la gente se le da un precio ficticio por lo que usa, se le dice una mentira. Y el Estado paga por esas mentiras. Camino a Venezuela y Argentina”.

Y en respuesta directa al mensaje de Petro escribió; “Con la tarifa del agua podíamos pagar la carne y los productos de aseo. Serían gratis para todos. Así sucesivamente”.

Y horas antes de que el presidente lanzara la idea del aporte en el recibo de la luz para subsidiar el transporte, Echeverry había criticado los anuncios según los cuales se subsidiarán los pasajes en Satena, a 141 rutas nuevas (41 actuales), que se agregan a los subsidios por no subir precios del Soat, el diésel, la energía eléctrica o la Unidad de pago por capitación (UPC) de la salud.

Javier Gaviria, presidente de la Liga Nacional de Usuarios de los Servicios Públicos Domiciliarios, también salió al paso de la iniciativa presidencial, señalando que este sería un nuevo aumento en la tarifa del servicio de energía eléctrica, justo cuando en lo que más insisten los usuarios es en una rebaja significativa de los costos, y en que se definan tarifas pagables que respeten la capacidad de pago de la población, y no afecten más la competitividad de las empresas industriales y agropecuarias.

“¿Qué otra carga se le ocurrirá al Gobierno Nacional para cobrarnos en la factura de energía eléctrica? ¿La pavimentación de las calles?”, apuntó Gaviria.

Y otra inquietud expuso Sergio Guzmán, director de Colombia Risk: “Si el transporte público fuera gratis, ¿eliminarían el subsidio al transporte que pagan los empleadores a los trabajadores que ganan menos de dos salarios mínimos?

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