El primer cóndor andino nacido en el Programa de Conservación de la Fundación Parque Jaime Duque ya comparte espacio con sus hermanas Wayra y Ámbar, un avance histórico para su regreso a la vida silvestre. Foto: Fundación Parque Jaime Duque.
Rafiki, el primer cóndor andino nacido en el Programa de Conservación de la Fundación Parque Jaime Duque, celebró su segundo cumpleaños con un importante avance en su preparación para volver a la naturaleza. Por primera vez, el ave comparte espacio con sus hermanas Wayra y Ámbar, un proceso que permitirá fortalecer sus comportamientos naturales, su socialización y su adaptación antes de una futura liberación en los Andes colombianos.

La convivencia entre Rafiki, Wayra y Ámbar hace parte de una fase fundamental del programa. Los especialistas evaluarán el reconocimiento entre los ejemplares, sus comportamientos sociales y su capacidad de adaptación, aspectos indispensables para que puedan sobrevivir en libertad.
Este proceso permitirá determinar cuándo estarán listos para enfrentar el reto más importante del proyecto que es regresar a las montañas de los Andes colombianos, donde históricamente ha habitado el cóndor andino.

Este hecho cobra especial importancia porque en Colombia sobreviven apenas cerca de 150 cóndores andinos en estado silvestre. Desde hace 14 años, la Fundación trabaja para recuperar la población de esta especie emblemática mediante investigación, reproducción y conservación.
“Rafiki representa mucho más que un cóndor nacido bajo cuidado profesional. Representa la esperanza de que aún estamos a tiempo de cambiar la historia de una especie que hace parte de nuestra identidad como nación”, señaló la Fundación Parque Jaime Duque.

La siguiente meta del programa será preparar a Rafiki para su liberación, un proceso que se desarrolla junto con la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) y que requiere estrictos estudios científicos y monitoreo permanente para garantizar el éxito de la misión.
La Fundación destacó que la historia de Rafiki se ha convertido en un símbolo de esperanza para la conservación de la biodiversidad colombiana y resaltó el apoyo de empresas, organizaciones y ciudadanos que han respaldado este proyecto para proteger uno de los mayores símbolos naturales del país.









