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Internacional

El Banco Mundial en República Dominicana

REPUBLICA DOMINICANA:

La República Dominicana ha experimentado un fuerte crecimiento económico en años recientes, así como una reducción significativa de la pobreza, si bien el país sigue siendo vulnerable a desastres naturales como huracanes y terremotos.

TOMADA DE:bancomundial.org

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El Grupo del Banco Mundial está trabajando muy de cerca con nuestros socios para dar respuesta a la pandemia global, tanto en el Caribe como en el mundo. Para información sobre el coronavirus y la respuesta global, por favor visite: El Grupo Banco Mundial y la COVID19.

La República Dominicana recibió US$150 millones de una línea de crédito contingente en marzo. El Banco Mundial expresa su disposición para apoyar a nuestros socios en la República Dominicana y proporcionará información actualizada sobre las acciones a tomar.

La República Dominicana (RD) experimentó un fuerte crecimiento económico en los últimos años, con un promedio del 5,3 por ciento anual entre 1993 y 2018, una de las tasas más elevadas de la región de América Latina y el Caribe (ALC). Entre 2014 y 2018, el ritmo se aceleró a un promedio de 6,3 por ciento anual —7 por ciento en 2018—, impulsado por una sólida demanda interna. Durante ese periodo de cinco años, fue la economía de más rápido crecimiento en América Latina y el Caribe.

El continuo crecimiento redujo la pobreza y la desigualdad, ayudando a expandir la clase media. Empleando las líneas de pobreza regional para América Latina y el Caribe, la pobreza se redujo de 34,4 por ciento a 19,9 por ciento, mientras que la proporción de la clase media aumentó de 24 por ciento a 37 por ciento entre 2008 y 2016, superando en número a los pobres por primera vez en 2014. De todas maneras, la población vulnerable es el grupo de ingreso más grande del país (41 por ciento), y corre el riesgo de volver a la pobreza en caso de un trastorno. La tasa de pobreza oficial a nivel nacional cayó de 22,8 por ciento en 2018 a 21,0 por ciento en 2019, con más de dos millones de personas viviendo en la pobreza. El coeficiente de Gini disminuyó en 2,5 puntos, de 49,6 en 2008 a 47,1 en 2016, ubicándose por debajo del nivel de desigualdad regional en todo este período. La falta de acceso a infraestructura de calidad se relaciona estrechamente con la pobreza a nivel provincial. Entre 2000 y 2016, hubo una expansión notable del saneamiento, particularmente en áreas rurales. Sin embargo, un mejor acceso a los servicios no siempre se corresponde con una mejor calidad.

Si la República Dominicana quiere alcanzar su objetivo de convertirse en un país de ingreso alto para el año 2030, debe mejorar el equilibrio fiscal, aumentar su capital humano, promover un mejor entorno empresarial, gestionar de mejor manera los recursos naturales, mejorar la resiliencia a los desastres y los riesgos relacionados con el clima, y aumentar la transparencia en la formulación de políticas y rendición de cuentas.

Sobre la base de la Estrategia Nacional de Desarrollo a largo plazo (Visión 2030), el Gobierno elaboró el Plan de Gobierno 2016-2020 al comienzo de su segundo mandato. Las elecciones presidenciales y legislativas se celebrarán en julio de 2020.

Desde 2013 el gobierno duplicó el presupuesto educativo como porcentaje del PIB, implementando una serie de reformas para mejorar los resultados del aprendizaje. De igual forma, se unió al Proyecto de Capital Humano del Banco Mundial, que proporciona una plataforma para que los países compartan experiencias sobre cómo mejorar los resultados en materia de capital humano. Estas decisiones —junto con la decisión voluntaria del gobierno de participar en el Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA) de la OCDE en 2015 y 2018— demuestran el compromiso de abordar las barreras al desarrollo del capital humano con una estrategia integral. De acuerdo con el Índice de Capital Humano (ICH), un niño nacido hoy en día en RD será un 51 por ciento menos productivo cuando crezca de lo que pudiera ser si recibiera una educación completa y atención médica adecuada.

No obstante, el brote de COVID-19 (nuevo coronavirus) es un desafío para la capacidad de República Dominicana de mantener un crecimiento económico estable y continuar reduciendo la pobreza debido al impacto local, regional e internacional de la pandemia. La importante desaceleración de la economía global supone riesgos dada la dependencia de RD del turismo internacional y las exportaciones. A nivel doméstico, la crisis está impactando en el empleo tanto formal como informal, agudizando las vulnerabilidades de la población que ya es vulnerable.

 

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