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La estimulación cerebral profunda se posiciona como opción cuando los medicamentos pierden efectividad.
En Colombia, miles de personas viven con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que afecta el movimiento y también funciones como el sueño, el estado de ánimo y la cognición.
Cuando los tratamientos farmacológicos dejan de ser suficientes, algunos pacientes pueden ser candidatos a intervenciones quirúrgicas como la estimulación cerebral profunda, un procedimiento que busca controlar los síntomas motores mediante impulsos eléctricos en áreas específicas del cerebro.

Este tipo de cirugía se realiza en centros de alta complejidad como el Hospital San Vicente Fundación Medellín, donde se requiere evaluación previa y un manejo integral con equipos médicos de distintas especialidades.
La técnica permite reducir temblores, rigidez y lentitud en los movimientos, y en muchos casos mejora la autonomía en actividades cotidianas. Aunque no cura la enfermedad, puede representar una alternativa para mejorar la calidad de vida en pacientes en etapas avanzadas.









