Buceador quedó atónito con lo que encontró en el fondo de un lago: tiene cerca de 1.000 años de antigüedad

Por respeto a los antepasados y a las decisiones de las comunidades indígenas, la canoa no puede ser retirada del lago. Foto: Getty Images

El descubrimiento fue realizado por Mark Schachtner en el estado de Wisconsin, Estados Unidos.

El océano esconde información clave para entender cómo se formó la Tierra, cómo evolucionaron las especies y qué recursos naturales albergan sus profundidades.

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Redacción Tecnología

Desde organismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas hasta restos de antiguas civilizaciones y estructuras geológicas poco conocidas, los hallazgos submarinos permiten reconstruir parte de la historia del planeta y ampliar el conocimiento sobre sus ecosistemas.

La relevancia de estos descubrimientos también radica en que el fondo marino continúa siendo uno de los territorios menos explorados. La falta de luz solar, las bajas temperaturas y la elevada presión dificultan las investigaciones, especialmente en las zonas más profundas.

Un ejemplo de ello ocurrió en mayo de 2026, cuando el buzo Mark Schachtner encontró una antigua canoa indígena en el fondo del lago Pewaukee, en Wisconsin, Estados Unidos. Según informó el medio La Nación, la embarcación fue sometida a diferentes análisis que permitieron establecer su antigüedad y conocer más sobre las prácticas de las comunidades nativas de la región.

Las pruebas de datación por radiocarbono situaron su construcción entre los años 992 y 1049 d. C., lo que significa que tiene alrededor de 1.000 años. Fabricada a mano con roble blanco, la canoa mide 5,26 metros de largo y 55 centímetros de ancho en su punto más grueso. Además, se encuentra en buen estado de conservación, prácticamente intacta.

Tras varios meses de investigación, los especialistas determinaron que la embarcación fue elaborada por comunidades indígenas entre los siglos X y XI. El descubrimiento también permitió profundizar en las costumbres de estos pueblos, que utilizaban las canoas para desplazarse por el agua, pescar y transportar alimentos.

La arqueóloga marítima Tamara Thomsen explicó que algunas comunidades indígenas acostumbraban hundir deliberadamente sus embarcaciones en los lagos para cubrirlas con sedimentos y recuperarlas cuando las necesitaran. Las marcas de carbonización y las raspaduras identificadas en la superficie de la madera respaldarían esta hipótesis.