«Escuelas de jíbaros» de El Mesa y campos de entrenamiento militar del Clan del Golfo en el Oriente antioqueño; la disputa también es por los menores

La Defensoría del Pueblo emitió una alerta de riesgo extremo para seis municipios del Oriente antioqueño por el presunto reclutamiento de menores. Foto: archivo

La Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana de riesgo extremo para seis municipios del Oriente antioqueño.

Además de la confrontación armada, el Clan del Golfo y El Mesa también se estarían disputando el reclutamiento de menores de edad y jóvenes en el Oriente antioqueño.

Yeison Gualdrón

Así lo señaló la Defensoría del Pueblo en una alerta temprana emitida este 26 de octubre. En la misma declaró que existe un nivel de «riesgo extremo» para seis municipios de la subregión.

Se trata de La Unión, El Carmen de Viboral, Abejorral, Sonsón, Argelia y Nariño. Los corredores que conectan estos municipios están en disputa entre el Frente Géner Morales del Clan del Golfo y El Mesa, grupo criminal adscrito al Cuerpo Colegiado La Oficina que llegó desde el Valle de Aburrá.

La investigación de la Defensoría señala que El Mesa estaría vinculando a sus filas a jóvenes, entre ellos menores de edad, reclutados en su mayoría en el norte del Valle de Aburrá. Luego los traslada a zonas rurales del Oriente antioqueño.

La vereda La Honda sería uno de los lugares donde presuntamente se imparte el entrenamiento delincuencial y militar.

Además, tendría evidencia de que los mismos integrantes de la estructura se encargarían de la captación, el traslado y la formación de nuevos miembros.

Según el organismo, la estrategia consistiría en atraerlos mediante el consumo de drogas y el ofrecimiento de dinero, motocicletas y celulares de alta gama.

El primer contacto se produciría en entornos escolares y deportivos donde hay plazas de vicio. Allí, presuntamente, los estimularían a consumir drogas y, cuando desarrollan una adicción, les propondrían ingresar al grupo.

A algunos menores, sobre todo a los más pequeños, los utilizarían como «carritos», una especie de correos humanos encargados de transportar drogas o armas. Posteriormente, los pondrían a vender directamente en las plazas de vicio.

En cuanto a las adolescentes, presuntamente, las llevarían a fiestas privadas y las obligarían a convertirse en parejas de coordinadores de zona. La situación, para la Defensoría, sugiere posibles patrones de explotación sexual y trata de personas.

El organismo advierte que El Mesa habría extendido esta estrategia a municipios como El Carmen de Viboral, Sonsón y Argelia, donde alquilarían viviendas para realizar reuniones con menores, a quienes presuntamente les suministrarían sustancias psicoactivas y tratarían de convencer de ingresar a la estructura criminal.

Escuelas armadas del Clan del Golfo en Argelia

Por otro lado, el Clan del Golfo, con el que El Mesa mantiene una disputa territorial, tendría su propio punto de apoyo.

En la vereda Guadualito, de Argelia, considerada por el grupo una retaguardia estratégica, estarían instalando campamentos y escuelas de formación militar e ideológica.

La Defensoría tendría información de que estos espacios incluyen áreas de permanencia, entrenamiento y proyección territorial.

Para reclutar nuevos integrantes, la estructura combinaría varias estrategias. En la vereda El Palmar, de Nariño, distintas fuentes reportan ofertas cercanas a los 2.500.000 pesos a quienes acepten incorporarse al grupo

Cuando la captación fracasa, aparecen presiones sobre los menores y sus familias, que terminan desplazándose o aceptando la vinculación.

También se han conocido posibles engaños mediante falsas ofertas de empleo en Medellín, tras las cuales los jóvenes serían trasladados a regiones donde opera el grupo. La Defensoría pidió analizar estos hechos también como posibles casos de trata de personas.

Los desplazamientos asociados al reclutamiento forzado ya aparecen en los registros. Se han reportado en Puente Larga, en El Carmen de Viboral; en Llanadas, Sonsón; y en las veredas San Luis y Arenilla, de Argelia, donde dos hogares y nueve personas salieron por esa causa. También se han registrado casos en varias veredas de Nariño.

Cómo se reparten el territorio el Clan del Golfo y El Mesa

De acuerdo con la Defensoría, el Clan del Golfo mantiene presencia permanente en los seis municipios y patrulla con hombres armados y uniformados zonas de minería aurífera, cultivos de coca y laboratorios.

Además, se apoyaría en civiles conocidos como «puntos», encargados de vigilar e informar sobre la presencia de militares y policías. También ejercería presión sobre algunas juntas de acción comunal para ampliar su influencia.

Según datos de la Fuerza Pública compilados por la Fundación Ideas para la Paz, a comienzos de 2026 el Clan del Golfo habría acumulado un total de 9.840 integrantes, entre ellos 3.328 combatientes y 6.512 personas en redes de apoyo.

El Mesa, por su parte, llegó como una estructura foránea y comenzó con demostraciones de fuerza contra las bandas locales.

Después, según la alerta, tejió vínculos con jóvenes, adolescentes y migrantes mediante ofrecimientos de dinero, drogas y bienes de lujo.

La Defensoría calificó su presencia como intermitente y organizada en red, con una base más estable en Los Medios, en Sonsón.

A su vez, estaría ejerciendo control social. «Impone multas a quienes consumen droga en espacios públicos y castiga a quienes califica de vagos«, precisó el organismo.

Entre ambos grupos predomina una disputa que no necesariamente implica una confrontación directa. En lugar de combates, se presentan homicidios selectivos, masacres, amenazas y desplazamientos «gota a gota».

La alerta menciona el bus incinerado el 21 de agosto en Mesopotamia, atribuido preliminarmente a El Mesa; el operativo del Gaula Militar Oriente del 27 de agosto en La Madera, que dejó un muerto y un capturado; y una masacre ocurrida ese mismo mes en la vereda Portugal, de Abejorral.

Lo que pide la Defensoría a las autoridades

La Defensoría del Pueblo formuló 31 recomendaciones a las autoridades. Al Ministerio de Defensa le pidió implementar de inmediato una estrategia territorial con puestos de control y patrullajes permanentes en las zonas mencionadas.

Al Icbf le solicitó una estrategia regional contra el reclutamiento y la activación de rutas para restablecer los derechos de los menores cuando existan indicios de captación. A la Gobernación de Antioquia le pidió reforzar las campañas dirigidas a los jóvenes de las zonas rurales.

La alerta también contempla dos escenarios relacionados con el nuevo gobierno de Abelardo De La Espriella. El primero plantea que, si se terminan los diálogos con el Clan del Golfo, como ya es un hecho, se intensificarían los operativos. Esto podría aumentar la presión sobre niños y jóvenes en zonas rurales.

El segundo es si se produce un cambio en la clasificación de El Mesa, de grupo delincuencial organizado (GDO) a grupo armado organizado (GAO). Así, la estructura criminal podría replegarse hacia zonas de difícil acceso, lo que, según la alerta, podría terminar en la conformación de un nuevo ejército ilegal en la región.