Ante la duda de la joven sobre si existía riesgo de salirse, el trabajador le respondió: «No, no, usted no se va a salir. Tranquila». Con esa indicación, Camila se lanzó. Pero al tomar la primera curva la joven salió expulsada, cayendo desde una altura cercana a los tres metros.
Testigos denuncian falta de paramédicos y ambulancia
Carlos Ramírez, amigo de Camila y quien grabó el recorrido, relató lo que vivió al ver el accidente: «Ella se tira y yo veo como coge demasiada velocidad. Cuando veo que el neumático pega y ella se sale del tobogán». Ramírez corrió de inmediato al punto donde cayó la joven para tratar de ayudarla: «Muy mal, llena de sangre, todavía con vida, porque pues creo que ella no estaba asimilando lo que estaba pasando. Ella me alcanzó a decir que pues no la dejáramos sola».
El testigo aseguró que en ese momento no había personal de auxilio preparado para atender la emergencia: «Pero en ese momento ningún trabajador llegó. Fue agonizante porque pues las personas estaban gritando como que no hay camillas aquí, no hay nada de primeros auxilios». Según su versión, el traslado inicial se hizo en un vehículo privado: «Al rato llegó, creo que era el dueño y su esposa, llegaron en unas camionetas y pues no sé de dónde salió la camilla ni nada, pero pues lograron subirla a ella a la camilla y la metieron en la camioneta».
La tía de la víctima también cuestionó cómo se atendió a su sobrina tras el impacto: «A ella la atienden los mismos visitantes. Ellos ni siquiera llaman a una ambulancia. Ellos lo único que tenían ahí para la niña era una camilla. A la niña no le pudieron colocar un cuello ortopédico porque no había».
La joven fue llevada al hospital de Chinácota y luego remetida de urgencia en ambulancia hacia el Hospital Universitario Erasmo Meoz de Cúcuta. El doctor Freddy Contreras, asesor de gerencia del centro médico, detalló el estado en que ingresó la paciente: «Al momento del ingreso la paciente llega sin signos vitales, por lo cual es declarada fallecida al momento del ingreso». El informe indicó que presentaba trauma craneoencefálico severo, trauma facial y fractura en el antebrazo derecho.
¿Tenía permisos la atracción? Habla la Alcaldía de Chinácota
El hecho abrió una investigación administrativa y penal en Norte de Santander para verificar si la atracción contaba con las licencias exigidas por la ley. Ramiro Luna, alcalde de Chinácota, señaló: «¿Esta atracción no contaba con los protocolos de seguridad para ser utilizado? No, en el momento que empezaron a funcionar no contaba con la documentación, los requisitos y la tramitología necesaria. No tienen las pólizas que se requieren».
El mandatario explicó que el negocio tenía permisos para operar como restaurante y hotel, pero no para atracciones mecánicas de entretenimiento.
La respuesta de los abogados del establecimiento
Ante las denuncias de los familiares y las declaraciones del alcalde, los dueños del restaurante Entre Flores delegaron la vocería del caso en los abogados Óscar Giraldo y José Chía para hablar con Séptimo Día:
El abogado Giraldo afirmó que el lugar sí contaba con medidas de atención: «Sí, el establecimiento contaba con todos los protocolos de seguridad, con todas las personas encargadas de brindar los primeros auxilios». Sobre el diseño de la estructura, agregó: «Se realizaron más de 2000 pruebas donde pues realmente no ocurría pues ninguna situación que pusiera en riesgo la integridad de las personas que lo llegaran a utilizar». Asimismo, sugirió que el clima pudo influir en el hecho.
Por su parte, el abogado José Chía admitió que faltaban trámites administrativos: «Realmente los permisos que administrativamente se debían implementar para poner en marcha el tobogán no se habían realizado porque se hizo un trabajo pues con expertos y con profesionales que datan sobre la efectividad».
El análisis técnico y la investigación de la Fiscalía
El caso también fue analizado por expertos en ingeniería. Joaquín Álvarez, integrante de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, explicó que en condiciones de humedad o condensación un usuario puede alcanzar velocidades cercanas a los 40 kilómetros por hora en ese tipo de estructuras. El especialista señaló preliminarmente que, al tratarse de un recorrido con curvas pronunciadas y alta velocidad, la mejor opción de contención física habría sido un sistema tubular cerrado.
Actualmente, la Fiscalía General de la Nación y las autoridades judiciales de Norte de Santander adelantan la recolección de testimonios, videos e inspecciones técnicas para determinar si existieron responsabilidades penales, civiles o administrativas en este hecho.