El atacante del Barcelona tomó una decisión y expresó su postura política.
William Horacio Perilla Gamboa
Brasil anda por los mismos caminos de Colombia y su sociedad está fuertemente polarizada en las calles. Las posturas de derecha y de izquierda tienen al país dividido de cara al balotaje que definirá el presidente ente Flavio Bolsonaro y Lula Da Silva.
Raphinha es una de las estrellas del fútbol brasileño más reconocidas en la actualidad y hace parte del FC Barcelona. Su buen presente en Europa le da impulso entre niños y jóvenes que sueñan con carrera futbolística en un país donde el acceso a este deporte es masivo y relativamente permite un salto al exterior en un menor tiempo.
El extremo no ha sido indiferente a la situación que se vive en su país y en las redes sociales se ha dejado ver con mensajes de mucho sentido social y da muestras que no olvida sus orígenes, pues viene de Restinga, un barrio muy pobre de la zona sur de Porto Alegre.
El jugador de la Selección Brasil ha mostrado su reconocimiento a las labores sociales en las comunidades más vulnerables de Brasil y se muestra complacido porque se atiende a las zonas más desfavorecidas de su tierra natal. Estos mensajes han tomado fuerza en la víspera de la segunda vuelta presidencial, donde sus compatriotas viven una fuerte polarización a solo horas de las elecciones.
Raphinha ha compartido en redes sociales videos de la abogada Gabriela Prioli, quien ha tomado fuerza como analista política en medios televisivos. Ella publica contenido sobre los derechos sociales y de los trabajadores, temáticas que dejan opiniones divididas en un país que históricamente presenta niveles altos de pobreza.
Asimismo, Raphinha rechazó en meses pasados el intento de golpe de estado vinculado al expresidente Jair Bolsonaro, hoy en prisión por esta situación. Por estas razones, los especialistas brasileños relacionan al volante brasileño con la izquierda y con Lula Da Silva.
Alta tensión en las elecciones en Brasil
El sondeo genera expectativas en el campo de Lula da Silva tras su derrota en la primera vuelta del 4 de octubre pasado contra el hijo del expresidente Bolsonaro, por el 47 % al 45 % de los votos.
Con manifestaciones masivas en las calles y redes sociales, la izquierda ha recuperado el optimismo de cara al balotaje del domingo tras una campaña para la primera vuelta que Lula da Silva calificó como la más “desorganizada” en décadas.
A lo largo de esta semana, Lula ha anunciado que revelará su secreto bancario, telefónico e intereses empresariales, así como los de su esposa y cinco hijos, siempre y cuando Flávio Bolsonaro también lo haga. El reto fue planteado durante el polémico debate televisado que protagonizaron el pasado domingo.









