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Marina Isabel Ferrer: 30 años velaron restos equivocados; hoy entregaron sus pies

Julio Castaño

EDWIN TORRES PADRÓN

Por más de 30 años, sus familiares rezaron y oraron en la tumba que no era. Hoy entregaron los restos de la bolivarense en Cartagena.

En noviembre de 1985, Marina Isabel Ferrer de Velásquez tenía 54 años. Había nacido en el municipio de San Jacinto (Bolívar), vivió gran parte en Cartagena y se radicó Bogotá con su esposo, el médico anestesiólogo Carlos Velásquez, y tres hijos.

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Ella era ama de casa y también se dedicaba a vender joyas y zapatos en La Esmeralda, un sector de la capital de la República, donde residía.

Para el 9 de noviembre de ese año, Marina tenía previsto venir a Cartagena para acompañar a su abuela en su cumpleaños. Tres días antes, el miércoles 6, salió a realizar diligencias al Centro de Bogotá y quedó encontrarse con su hija Sofía Velásquez, que para esa época estudiaba en la universidad.

Antes de verse con su hija, Marina visitó a una amiga, llamada Sonia, secretaria de un magistrado en el Palacio de Justicia, para hacer una llamada por teléfono, exactamente en la oficina de Carlos Medellín, a quien conocía por ser el dueño de un colegio donde estudiaba su hijo Nicolás Velásquez. Poco después que ella ingresara el edificio, lo hizo un grupo armado del M-19.

Rezaron a otros restos

Tras el holocausto del Palacio de Justicia, unos días después, la familia Velásquez Ferrer recibió los que eran, al parecer, los restos de la comerciante. La sepultaron en un cementerio de Bogotá y por más de tres décadas rezaron en su tumba.

En octubre de 2015, el fiscal General de la Nación en ese entonces, Eduardo Montealegre, explicó que los restos de Cristina del Pilar Guarín Cortés fueron encontrados en los que se creían que pertenecían a Marina Isabel Ferrer.

“A mí me dieron un documento en 2009 donde certificaban que los restos si pertenecían a mi mamá y que ella había fallecido en esos hechos”, le dijo Sofía Velásquez a la prensa al saber que los restos en una tumba de un cementerio en Bogotá no eran de su mamá.

“Fuimos al Cementerio Central a llorar a unos restos que no eran de mi mamá. Durante 30 años le llevamos flores, le oramos y ahora estamos junto a mi familia en un limbo”, dijo esa vez Sofía.

El 27 de mayo de 2015, la Fiscalía, junto con peritos de Medicina Legal, hicieron una exhumación de los restos de Marina sin conocimiento de los familiares de Ferrer. Solo hasta el 16 de octubre de 2015, un investigador del CTI dio con Sofía Velásquez Ferrer.

La citó a ella, a su padre y a sus hermanos a una reunión en Medicina Legal el 20 de octubre de 2015, y ese día les informaron a todos que en la tumba de Marina Ferrer no yacían en realidad sus restos, sino los de Cristina del Pilar Guarín, una trabajadora de la cafetería del Palacio de Justicia que llegó a hacer un reemplazo temporal y fue declarada como víctima de desaparición forzada por la Corte Interamericana.

Unos días después, a la hija de Marina Ferrer le informó la Fiscalía que junto al cuerpo de Guarín, en esa misma tumba en la que rezaron por tres décadas, estaban los pies de su desaparecida madre. En total, son 32 estructuras óseas las que hallaron de Marina.

“Ya sabemos donde está”

En una ceremonia que se realizó en la mañana de hoy en el Cementerio Jardines de Cartagena, exactamente en la jardinera 7 del sector La Bonga, la Fiscalía y Medicina Legal le entregaron a Sofía y a sus hermanos Javier y Patricia Velásquez esos restos de Marina Isabel, quien falleció durante el holocausto del Palacio de Justicia.

“Nos van a entregar lo que encontraron de ella cuando se hizo la exhumación en el 2015. Solamente hay unos 30 huesos de un pie, porque los otros dos agotaron con los análisis forenses. No tenemos más nada, no sabemos qué pasó con las demás partes del cuerpo”, manifestó Sofía, quien no sabe cómo murió su mamá.

Javier Nicolás dijo, por su parte, que la verdad nunca se llegó a saber ni se va a saber. “Hubo muchos recorridos oscuros y falsas teorías. Hay cosas que no se hicieron bien, y a partir de eso es que sucede lo que está sucediendo, que después de 36 años podemos saber que ya está en un lugar tranquila sola. No es clara la verdad ni va a ser clara”, anotó el único hijo varón de Marina.

Su hija Sofía recuerda que ella se adelantó y regresó a su hogar. Estando en su vivienda, se enteró de la toma al Palacio de Justicia. Su mamá la llamó a eso de las 11 de la mañana a la casa y le contó que, tras escuchar detonaciones, se escondió debajo de una mesa, en un escritorio.

“Yo recuerdo que nunca le dije que allí estaba el M-19, solo le comenté que bajara por las escaleras y que saliera de ahí, que buscara el ascensor. Ella me dijo ‘no puedo hablar mijita, no puedo hablar, y me tiró el teléfono”, relata Sofía, quien tenía 22 años en ese entonces. Fue la última vez que su familia supo de Marina Ferrer.

Habla la Fiscalía

“El Grupo Interno de Trabajo de Búsqueda, Identificación y Entrega de Personas Desaparecidas de la Fiscalía General de la Nación encontró los restos en diligencia de exhumación realizada el 27 de mayo de 2015 en el cementerio Jardines de Paz, en Bogotá.

“Posteriormente, peritos y expertos del Grupo Nacional de Patología Forense del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses establecieron la plena identidad. La Fiscalía avanza en las labores investigativas y científicas para establecer la verdad sobre lo ocurrido en el Holocausto del Palacio de Justicia, y contribuir a aliviar el dolor de las familias de las víctimas”.

Lo que viene
Alejandra Gallo, del equipo jurídico que representa a la familia de Marina Ferrer, le explicó a El Universal que los procesos se dividen en dos, uno de ellos de tipo penal que es ante la Fiscalía.

“Las exigencias van a continuar para que con Medicina Legal terminen de hacer los análisis de las 73 cajas con restos óseos que podrían tener, incluso, restos de Marina. La Fiscalía tiene que reactivar de manera urgente la identificación de restos, esclarecer la verdad y establecer la justicia en este caso”, expone Alejandra.

El proceso administrativo, que Sofía emprendió de manera personal para obtener uno de sus derechos, que es la reparación, está en curso en juzgado de Bogotá.

“Se entregan 30 estructuras óseas, del pie y dos fueron agotadas en el análisis genéticos. La fiscalía dice que van a seguir con las investigaciones”, precisó Alejandra Gallo.

 

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