Israel: el pueblo votó, turno para los políticos

Concluyeron las elecciones parlamentarias en Israel, las de mayor participación en la historia, las primeras desde el trágico 7 de octubre y las primeras tras el primer gobierno en la historia de Israel que completa su periodo de 4 años. Con base en los resultados difundidos por las encuestas a boca de urna, que pueden cambiar respecto a los resultados oficiales, el panorama es de una sociedad políticamente fragmentada, sin que ninguno de los supuestos bloques haya logrado aproximarse a los 61 escaños requeridos para formar gobierno. Decimos supuestos porque en política nada está grabado en piedra, menos en Israel con once partidos en el próximo parlamento y una historia de coaliciones extrañas.

TOMADO DE: elespectador.comElespectador.com: Últimas noticias de Colombia y el mundo

Marcos Peckel

 

El bloque liderado por Eisenkot tiene una ligera ventaja y su objetivo primus es llevar a su fin la longeva era Netanyahu. A nivel programático busca entre otras, mantener la independencia del poder judicial, eliminar las exenciones al servicio militar a los ultraortodoxos, crear la comisión de investigación estatal para lo ocurrido el 7 de octubre de 2023, combatir la violencia de los colonos en Cisjordania y recomponer las relaciones con Estados Unidos y países de Europa. Respecto al conflicto palestino-israelí, los hechos del 7 de octubre eliminaron de la agenda de Israel cualquier negociación con los palestinos. Eisenkot propone acabar con Hamás y se opone radicalmente a la solución de dos Estados.

La mayor sorpresa sin duda fue lo obtenido por los dos partidos árabes en contienda que juntos llegarían a entre 16 y 18 escaños, un logro sin precedentes y una demostración de la fortaleza de la democracia en Israel, en una región donde la mayoría de los árabes no cuentan con el derecho al voto en sus respectivos países. En teoría sin el apoyo de los partidos árabes a uno de los bloques, que sería lógicamente el liderado por Eisekot, excomandante de las fuerzas de defensa de Israel, no se podría formar gobierno lo que conllevaría a nuevas elecciones, sin que estas necesariamente resuelvan el impase. Recordemos que entre 2019 y 2023 Israel tuvo 5 elecciones.

Eisenkot podría retractarse de su promesa de no hacer coalición con los partidos árabes, tras lograr algunas concesiones de estos y formar una coalición o en su defecto formar un gobierno de minoría al que los partidos árabes apoyarían en la Knéset, así sea por un tiempo corto para lograr algunos objetivos puntuales. Entre estos quizás el más importante, la formación de la comisión estatal de investigación para los hechos del 7 de octubre de 2023. Una vez establecida, la comisión actúa de manera independiente a los gobiernos de turno.

Otra opción, baja quizás por los antecedentes personales, es un gobierno de unidad nacional entre Eisenkot y Netanyahu con rotación del cargo de primer ministro. Debemos recordar que las guerras regionales aún no terminan y de reanudarse podría llevar a un gobierno de unidad en Israel, como ha habido en el pasado.

La decisión de quién toma el primer turno para tratar de forma gobierno le corresponde al presidente Isaac Herzog, quien consulta a los partidos para determinar a quién respaldarían. Israel entra en un periodo que puede ser de semanas de negociaciones para formar una coalición que logre el apoyo 61 parlamentarios. Acá podría haber sorpresas de un partido de un bloque pasarse a otro y otorgarle la mayoría. Las posibilidades son variadas. Quedaron debilitados los partidos ultraortodoxos, parte del bloque de Netanyahu, con respecto a su actual presencia y su propio partido el Likud a pesar del ser el más votado perdió escaños respecto al parlamento anterior.

Mientras se logra formar una coalición, si se logra, el actual gobierno de Netanyahu sigue liderando el Ejecutivo en calidad de encargado.

Resultados complejos. Así es la democracia.