Sara Milena Echeverría Alcendra tenía 30 años. Cortesía
De acuerdo con el esposo de la víctima, esta llevaba varios meses preparándose con exámenes médicos. Piden que se aclare si hubo negligencia en el procedimiento.
Sara Milena Echeverría Alcendra llevaba unos cuatro meses preparándose para cumplir un objetivo: someterse a una lipoescultura y aumento de senos, con la que buscaba moldear su cuerpo, tras haber perdido 31 kilos.

Para ello se había practicado exámenes médicos y recibió la autorización de los especialistas para avanzar con el procedimiento, pues los resultados de los estudios estaban bien.
“Ella tenía la idea de hacerse la cirugía porque pesaba 100 kilos, pero el médico le dijo que debía bajar de peso primero y entonces perdió más de 30 kilos. Luego se sometió a una cantidad de exámenes para revisar que estuviera apta y todo le salió muy bien”, contó Carlos Hernández, esposo de la mujer.
El día de la cirugía
Como estaba previsto, el pasado miércoles Sara llegó a la Clínica Estética Diamanti, en el barrio Porvenir, en el norte de Barranquilla, e ingresó al quirófano hacia las 10:00 de la mañana para una cirugía que debía durar cerca de siete horas. Sin embargo, dos horas después de iniciado el procedimiento, sus familiares recibieron la noticia de que la mujer había muerto. Su padre, Roicer Echeverría, asegura que el centro médico no fue claro en su respuesta.
“Si todos los exámenes que le hicieron estaban bien, ¿Qué palabra tiene él para decir que mi hija se puso mal?. El cirujano comenzó el procedimiento y nos habían dicho que no había comenzado el procedimiento cuando ella entró en paro. Nosotros quedamos con la duda, bajamos al consultorio donde la tenían y le quitamos la sábana y miramos que sí tenía algún procedimiento hecho ya”, detalló el padre de la mujer de 30 años.
A diferencia de otros casos, Carlos Hernández, esposo de Sara, afirma que para el procedimiento se enfocaron en que este se hiciera en una clínica reconocida y no en una de garaje, por ello pagaron un poco más de 65 millones de pesos. Ahora piden a las autoridades que investiguen si hubo negligencia.
“Mi esposa estaba sana, era joven, apenas 30 años. Queremos que las autoridades aclaren si eso fue muerte natural o una negligencia médica. Nadie me ha dicho nada ni el doctor ni la clínica”, dijo Hernández.
Aunque por el momento no hay un pronunciamiento del centro estético detallando lo ocurrido durante el procedimiento, después de la muerte de Sara estos publicaron en sus redes sociales los permisos que les concedió la Secretaría de Salud de Barranquilla y el Ministerio de Salud para poder practicar cirugías.
Sara Milena era comerciante y trabajaba junto a su esposo. La pareja vivía en el municipio de Soledad tras haber iniciado una relación sentimental hace 16 años, de la cual nacieron dos hijos que hoy tienen 12 y 8 años.









