Cuatro países se unen para golpear red de lavado de oro en compraventas de El Bagre, Antioquia

La Policía Nacional realizó operativos en diferentes compraventas de El Bagre, Antioquia. Adelante, la devastación ambiental de la minería ilegal a cielo abierto en El Bagre. Atrás, la Policía en el operativo. Fotos: cortesía y EL COLOMBIANO.

Un operativo simultáneo en Colombia, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Curazao golpeó una presunta red dedicada a legalizar oro extraído ilegalmente del río Nechí.

TOMADO DE: elcolombiano.com

El Colombiano
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La minería ilegal no termina cuando el oro sale del río. Empieza cuando ese metal logra ingresar al mercado formal.

Ese fue precisamente el objetivo de un operativo liderado por la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional y autoridades de Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Curazao, que puso la lupa sobre una red señalada de lavar oro proveniente de explotaciones ilegales mediante compraventas ubicadas principalmente en El Bagre, Antioquia, uno de los municipios más conocidos por su producción aurífera y por la minería ilegal.

Según las autoridades, esas empresas funcionaban como fachada para dar apariencia de legalidad al mineral extraído de manera ilícita del río Nechí y otros puntos del Bajo Cauca, antes de venderlo dentro y fuera del país.

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Así funcionaba el esquema

La investigación sostiene que la organización adquiría oro obtenido mediante minería ilegal y posteriormente lo registraba como si proviniera de explotaciones autorizadas. Para ello utilizaba establecimientos de compra y venta de oro, donde el mineral era mezclado con producción legal o respaldado con documentación que le permitía ingresar a la cadena comercial sin levantar sospechas.

Una vez “legalizado”, el oro podía venderse a comercializadores nacionales o exportarse, ocultando su verdadero origen y facilitando el lavado de activos. Según las autoridades, el caso evidencia cómo las compraventas, que cumplen una función legítima dentro del mercado aurífero, también pueden convertirse en el punto crítico para blanquear minerales de explotaciones ilícitas cuando no existen controles suficientes.

El director de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Nacional, el brigadier general Carlos Germán Oviedo Lamprea, explicó que la estructura criminal utilizaba este esquema para dar apariencia de legalidad a los recursos obtenidos y facilitar operaciones de lavado de activos.

La cooperación internacional

El operativo de la Policía Nacional, parte de la estrategia internacional “Green Shield”, logró articular a cuatro países. Además de policías colombianos, también participaron autoridades de Brasil, Perú, Bolivia y Emiratos Árabes Unidos, países que aparecen en las investigaciones por ser destinos o puntos de tránsito dentro de las rutas comerciales del oro.

La cooperación permitió rastrear movimientos financieros y operaciones comerciales relacionadas con la presunta red de lavado de activos. Como resultado inicial, ejecutaron cinco órdenes de allanamiento y registro en distintos establecimientos de compraventa de oro.

Durante los procedimientos, lograron incautar más de 153 gramos de oro, $6.501.000 pesos en efectivo, cuatro dispositivos de grabación digital, un arma traumática tipo revólver, dos teléfonos celulares y dos equipos de cómputo.

El Bagre, una pieza clave del negocio

El municipio de El Bagre es uno de los mayores productores de oro de Antioquia y forma parte del corredor minero del Bajo Cauca, donde convergen minería formal, pequeña minería, minería ancestral y explotación ilegal. Su ubicación sobre la cuenca del río Nechí lo convierte desde hace décadas en uno de los principales centros de comercialización del metal precioso.

Precisamente por esa concentración de actividad minera, las autoridades consideran que el municipio se convirtió en un escenario atractivo para organizaciones criminales interesadas en introducir oro ilegal al mercado formal.

Un negocio que mueve miles de millones

La minería ilegal dejó hace años de ser una actividad artesanal. Investigaciones recientes muestran que hoy funciona como una industria con maquinaria pesada, dragas, retroexcavadoras, redes de transporte, comercializadores y estructuras financieras que permiten mover enormes cantidades de dinero.

Según análisis de Valora Analitik, el negocio ilícito del oro representa una de las principales fuentes de financiación de grupos armados ilegales, incluso por encima de otras economías criminales en algunos territorios.

Las organizaciones controlan zonas de explotación, cobran extorsiones a pequeños mineros, administran maquinaria y buscan canales para comercializar el mineral sin despertar sospechas.

A diferencia de la cocaína, el oro puede venderse en mercados legales. Una vez pierde el rastro de su origen, el metal puede ingresar al sistema financiero internacional prácticamente como cualquier otro producto.

Esto convierte su comercialización en una herramienta ideal para lavar dinero y financiar organizaciones criminales. Las autoridades han advertido que esa capacidad de mezclar producción legal e ilegal hace del oro uno de los activos más difíciles de rastrear dentro de las economías ilícitas.

Una estrategia contra las finanzas criminales

Más que perseguir a quienes extraen el mineral, el operativo buscó atacar la estructura económica detrás del negocio. La hipótesis de la investigación es que, sin canales para vender y legalizar el oro, las organizaciones criminales pierden una parte importante de sus ingresos.

Por eso las autoridades consideran que las compraventas, los intermediarios financieros y las empresas que eventualmente faciliten el ingreso del oro ilegal al mercado son hoy uno de los principales frentes de la lucha contra esta economía ilícita.

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