Condenado por la muerte del universitario Jaime Moreno rompe el silencio a un año del crimen: “De verdad me enojé mucho”

Juan Carlos Suárez rompe el silencio en un extenso relato sobre el homicidio de Jaime Esteban Moreno. Foto: Suministrado a SEMANA API + Conducta Delictiva

Juan Carlos Suárez entregó su versión completa sobre el homicidio de Jaime Esteban Moreno y pidió perdón a la familia.

A un año de los hechos ocurridos en la madrugada del 31 de octubre de 2025, en los que el joven Jaime Esteban Moreno perdió la vida tras una fiesta universitaria de Halloween en Bogotá, Juan Carlos Suárez concedió una entrevista en dos partes al programa Conducta Delictiva.

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Daniel Armando Méndez Suárez

 

Sentenciado recientemente por las autoridades judiciales a 37 años de prisión junto a Ricardo González, el exestudiante de la Universidad de los Andes rompió el silencio desde el establecimiento penitenciario para dar su versión de los acontecimientos, ofrecer disculpas públicas y detallar paso a paso la secuencia que derivó en la tragedia. Suárez habló desde la cárcel sobre la muerte de Jaime Esteban Moreno.

Al inicio de la entrevista, el condenado manifestó su deseo de aclarar los señalamientos en su contra y expresar su arrepentimiento ante las víctimas y la sociedad.

“Pido perdón con todo mi corazón y mi alma, pido perdón por el dolor causado. Quiero que la gente sepa que nunca quise que nada de esto sucediera”, afirmó, agregando que “hay un gran componente de culpabilidad e incontrolabilidad en lo que pasó. Por eso mismo, porque muchas cosas que llevaron a que estos hechos ocurrieran estaban fuera de mi control y otras eran completamente indeseadas, es por ello que mi arrepentimiento es grande”.

Durante el repaso de su vida, Suárez explicó que creció en un entorno familiar cercano con sus abuelos, madre y hermanos, y reconoció que era un joven “introvertido en casa”, pero que lograba acoplarse a distintos entornos sociales.

Recordó que ingresó becado a estudiar ingeniería mecánica porque pensaba que “el país necesitaba más industrialización” y que combinaba sus estudios con empleos en un call center para mantenerse.

Frente a los rumores sobre su agresividad y la práctica de artes marciales, aclaró que solo practicó un mes de kickboxing por inseguridad en las calles y desmintió ser una persona violenta en eventos sociales: “En las fiestas yo era muy tranquilo, muy callado (…) Mis compañeros de universidad siempre supieron que yo era una persona tranquila, callada y alegre”.

Al reconstruir la noche de los hechos, Suárez relató que asistió a la fiesta Relaja la Pelvis con una amiga llamada Paola Fernández, con quien, según dijo, tenía solamente una amistad, y que allí conoció a Ricardo González. Tras ingresar a la discoteca cerca de la medianoche, aseguró que una de las acompañantes llegó llorando y manifestó que había sido víctima de un intento de ataque sexual por parte de un joven con chaqueta roja.

Suárez admitió que la situación le generó profunda molestia e indignación. “De verdad me dio mucha ira; de verdad me dio mucha rabia y tristeza que ocurriera algo así, porque solo queríamos, como cualquiera, ir a una fiesta y estar tranquilos”, sostuvo.

Al salir del establecimiento hacia una tienda Oxxo, se encontró con el joven de chaqueta roja, a quien identificó como Jaime Esteban Moreno, y le exigió que se fuera del lugar. “Cuando dije ‘váyase o lo mato’, era solo para que se fueran y la chica no estuviera allí viéndolo y pasaran cosas indeseables”, relató.

Tras un primer golpe en la nuca, Suárez admitió que decidió alcanzarlo nuevamente después de escuchar los comentarios de sus acompañantes. “Les resultó fácil persuadirme de que prácticamente no había hecho nada. Una de las chicas llegó y me empezó a decir como si no le hubiera pegado, o como si me hubiera quedado corto con él”.

En ese momento, Suárez admitió que ya había propinado un golpe en la cabeza a la víctima y afirmó que las acompañantes con las que estaba lo seguían instando a continuar con el ataque. “Me hicieron pensar como si no hubiera hecho nada respecto a la situación. Así que pensé: ”Bueno, tal vez no defendí a esta chica lo suficiente, así que fui y volví a pegarle», confesó.

Incitaciones, el momento de la agresión y la postura frente al fallo judicial

En su testimonio, Suárez reconoció que su actuación estuvo motivada por la rabia y las presiones externas, y admitió que actuó de manera equivocada. “Desde el primer momento en que agredí a Jaime Esteban estuve mal, porque sé que esa no es la forma de defender el honor de esa chica, de ayudarla y de apoyarla en ese momento. Sé que debí haber llamado a la policía, pero en ese momento no pensé las cosas con claridad y, bueno, me equivoqué”, expresó, al señalar directamente a Paola Fernández de haber estimulado su conducta.

En medio de la entrevista, se recordó una frase que trascendió en el caso por parte de la mujer, quien aseveró que con su práctica de kickboxing podría propinar una golpiza de mayor calibre. Al respecto, Suárez comentó: “Ella sabía que yo me estaba interesando en el tema y quiso usarlo como una forma de estimular mi ego y empujarme a agredir al difunto otra vez”.

Sobre la golpiza grabada en video, Suárez aseguró que nunca percibió la dimensión del daño porque sus anteojos cayeron al suelo y no observó el ataque perpetrado por su coimputado.

“Realmente no limité el número de golpes porque sabía que no eran capaces de causar ningún daño (…) Yo no vi cuando Ricardo corrió hacia allá, ni vi cuando él empuja a Esteban (…) No supe que Ricardo estaba allí hasta después”, aseguró, y agregó que al retirarse creyó que Moreno solo tenía “un moretón” y que se enteró de su fallecimiento casi 16 horas después por una notificación policial, lo que, según relató, lo hizo sentir “extremadamente angustiado y extremadamente triste”.

Respecto a su estrategia legal, Suárez justificó por qué nunca aceptó la imputación por homicidio agravado, y señaló que su intención no era quitarle la vida a nadie. “La razón por la que no me declaré culpable de ese cargo es porque nunca tuve la intención de matarlo, ni bajo las fuertes emociones de ese momento, ni racionalmente antes, durante o después, pude llegar a pensar que está bien acabar con la vida de una persona (…) Por eso estoy dispuesto a someterme a la justicia aceptando cargos por homicidio preterintencional”, aseveró.

Asimismo, le envió un mensaje a Paola Fernández, actualmente prófuga: “Lo mejor que podría hacer es entregarse a la justicia, aclarar los hechos y contribuir a la verdad”.

A modo de reflexión final dirigida a la juventud, el condenado hizo un llamado a evitar la justicia por mano propia y resolver los conflictos por vías institucionales. “Cuando se meten en una pelea, no piensen que solo va a pasar una cachetada o la piel ligeramente roja. Piensen que posiblemente ese día, uno de ustedes o una de las personas podría terminar muerta (…) A pesar de que en nuestra cultura se ha normalizado tomar justicia por mano propia, no lo hagan porque pueden acabar con su vida o la de alguien más”, advirtió.

Finalmente, expresó la desolación que le causa la sentencia de 37 años y medio de prisión: “Significa desaparecer de la vida de mis amigos, de mi familia y de los sueños que alguna vez tuve (…) Significa simplemente perder toda mi vida en una noche, en unos pocos segundos, porque solo fueron 20 segundos”.