FOTO: GOBERNACIÓN DE ANTIOQUIA
El proyecto que lleva energía a 120 familias de esta zona apartada tuvo un costo cercano a los $4.400 millones aportados por la Gobernación de Antioquia.
En la comunidad de Bocas de Atrato, en Turbo, el sol está dejando de ser motivo de molestia por las altas temperaturas que deben soportar los habitantes para convertirse en una solución a los problemas de energía.
Después de más de cinco décadas sin acceso permanente al servicio de energía, 120 familias que integran el Consejo Comunitario de ese poblado tendrán por primera vez energía fotovoltaica continua gracias a la instalación de sistemas solares en sus viviendas.

Esto les permitirá la posibilidad de tener electrodomésticos esenciales como una hielera o nevera, o un ventilador para solventar la sed y los calores que hacen.
Dicha comunidad está asentada a orillas del río Atrato, donde este afluente desemboca en el mar Caribe. Para llegar a ella, uno se demora unos diez minutos desde el puerto de Turbo en lancha. Las embarcaciones que navegan entre Antioquia y Chocó suelen parar allí para hacer el control de la Armada Nacional y para que los pasajeros calmen su hambre con un buen pescado con patacón y alguna bebida.
Está habitada por personas afrodescendientes que ahora contarán con un panel solar en cada hogar. El proyecto financiado por la Gobernación de Antioquia, a través de la Secretaría de Ambiente y la Dirección de Electrificación, representa una inversión cercana a 4.400 millones de pesos y es ejecutado por la Empresa de Vivienda e Infraestructura de Antioquia (VIVA), según informó la secretaria de Ambiente de Antioquia, Beatriz Elena Pabón Acevedo.
Añadió que la iniciativa que ahora beneficia al Consejo Comunitario Bocas de Atrato fue posible gracias al trabajo articulado de la Gerencia de Afrodescendientes, que durante más de un año acompañó al Consejo Comunitario en la estructuración de la propuesta y realizó seguimiento al proceso de ejecución para convertir en realidad una necesidad de la comunidad.
La funcionaria apuntó que la idea se enmarca dentro de una estrategia enmarcada en un convenio que la dependencia a su cargo tiene con VIVA por cerca de 30.000 millones de pesos para llegar con 580 “soluciones individuales fotovoltaicas en más de 27 municipios y siete subregiones”.
La instalación de los paneles se hizo con la participación de los moradores de ese territorio y bajo criterios de sostenibilidad ambiental, garantizando la conservación de los manglares y la protección de la fauna y flora propias de esta zona del Urabá antioqueño, de acuerdo con la misma fuente.
“Con la llegada de la energía, las familias podrán mejorar sus condiciones de vida, conservar alimentos y medicamentos, fortalecer las actividades productivas y brindar mejores oportunidades de estudio para niños, niñas y jóvenes, además de avanzar hacia un desarrollo más sostenible para la comunidad”, dijo la Gobernación.









