Colombia cambia nombres y sistema, pero no encuentra fútbol y cae 1-0 ante Paraguay

Foto: FCF

Por: John Eric Gómez

Colombia volvió a mostrar ante Paraguay un fútbol lento, predecible y con poca profundidad. Los cambios de nombres y sistema no fueron suficientes para encontrar una identidad después del Mundial.

Néstor Lorenzo aprovechó el amistoso frente a Paraguay en Nueva Jersey para probar más caras nuevas, mezclarlas con algunos de los jugadores que había utilizado ante México y modificar nuevamente el sistema de juego.

Esta vez, la Selección Colombia salió con tres centrales, en otro intento del técnico por encontrar variantes después del Mundial. Sin embargo, más allá de los nombres y la disposición táctica, la Tricolor volvió a mostrar las mismas dificultades: poco ritmo, escasa profundidad y un fútbol predecible.

TOMADA DE: elcolombiano.com

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Paraguay volvió a ser superior en varios pasajes, tal como había ocurrido con México. Colombia tuvo algunos destellos individuales, pero no consiguió convertirlos en un funcionamiento colectivo. El problema, por tanto, parece ir más allá de quién juega o de cómo se paran los futbolistas en la cancha. Después de dos amistosos, el equipo todavía no muestra con claridad cuál será su identidad en esta nueva etapa.

Entre las novedades estuvo Aldair Quintana, quien apenas comenzaba el partido cuando sufrió un fuerte choque que le abrió la cabeza y lo obligó a continuar jugando vendado. También apareció Kevin Andrade en la defensa. El zaguero cumplió con su labor, aunque sin lograr convertirse en una solución para un equipo que volvió a conceder demasiado. A los 56 minutos, Hugo Adrián Benítez aprovechó una acción paraguaya para poner en ventaja a los guaraníes.

Pero las dificultades no estuvieron únicamente en la última línea. Eddier Ocampo, utilizado como lateral derecho, tuvo problemas para darle equilibrio al equipo y también fue intermitente cuando Colombia intentó atacar. Su rendimiento mejoró después del gol paraguayo, cuando la Selección se vio obligada a adelantar sus líneas.

En medio de un equipo al que le costaba generar, Yáser Asprilla fue uno de los pocos que intentó romper el libreto. Buscó desequilibrar, encaró y trató de darle otra velocidad a las acciones ofensivas, aunque con el paso de los minutos fue perdiendo protagonismo. Lorenzo decidió no recurrir a Juan Manuel Rengifo, una alternativa que podía haberle aportado frescura al ataque en el tramo final.

Paraguay, además, entendió bien el partido. Después de ponerse en ventaja, se replegó y Colombia tuvo más la pelota, pero eso no significó que encontrara el camino hacia el arco rival. Faltaron sociedades, movilidad y fútbol profundo. Hubo más empuje que elaboración y los ataques terminaron dependiendo, en buena medida, de acciones individuales.

El técnico buscó respuestas desde el banco con los ingresos de Jaminton Campaz y Kevin Viveros al comienzo del segundo tiempo. Más adelante entraron Samuel Velásquez y Matías Orozco, quienes ya habían tenido minutos frente a México. También hizo su aparición Jhon Solís, mientras Daniel Muñoz y Camilo Durán ingresaron en el tramo final. Sin embargo, ninguno de esos movimientos consiguió cambiar de manera sustancial el funcionamiento colectivo.

Entre los habituales, Dávinson Sánchez y Jhon Lucumí respondieron a lo esperado en defensa, mientras que Jhon Arias volvió a mostrar momentos de intermitencia. Gustavo Puerta y Richard Ríos tampoco lograron imponer el ritmo que necesitaba Colombia en la mitad de la cancha. Luis Suárez tuvo una oportunidad en el primer tiempo, cuando intentó definir de tacón dentro del área, pero la pelota terminó siendo controlada con facilidad por el arquero paraguayo. Poco más produjo la Tricolor en ataque.

Los dos primeros ensayos de esta gira dejan una conclusión que va más allá de los resultados. Colombia necesita encontrar un sistema que le permita jugar con mayor velocidad e intensidad. Tanto contra México como frente a Paraguay tuvo muy pocos momentos de presión sostenida, circulación rápida o ataques elaborados. Cuando intentó reaccionar, lo hizo más por obligación que por tener un plan ofensivo consolidado.

El tercer ensayo será el próximo martes, a las 6:45 p. m. y, más allá del resultado, Lorenzo tendrá la oportunidad de seguir observando a los futbolistas que todavía no han tenido minutos en esta gira. También será una nueva ocasión para intentar que la Selección deje una mejor sensación desde lo futbolístico.

Porque en esta clase de partidos el resultado ocupa un segundo plano. Lo importante es encontrar respuestas, probar alternativas y empezar a construir el equipo que Colombia necesitará después del Mundial. Y, por ahora, los partidos contra México y Paraguay muestran más preguntas que certezas.

También hay una ausencia que se hace evidente: Colombia extraña a James Rodríguez y a Juan Fernando Quintero. Más allá de los nombres, la Selección todavía no encuentra a un futbolista capaz de asumir de manera constante esa responsabilidad creativa, alguien que pueda darle pausa cuando sea necesario, acelerar cuando el partido lo pida y, sobre todo, convertir la posesión en opciones claras de gol.

Hasta ahora, la Tricolor se acerca al área rival, pero le cuesta generar peligro real. Y esa es una de las principales tareas que Lorenzo tendrá que resolver en los próximos ensayos.