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Negocios

Bares y cafés clásicos del Aburrá que podrían desaparecer

El Salón Málaga es un icono de la cultura tanguera de Medellín. FOTO MANUEL SALDARRIAGA

RONAL CASTAÑEDA |

Las noches de tango y boleros, el tertuliadero y los espectáculos de baile por ahora no son más que un recuerdo de bohemia del Salón Málaga.

Como este café-bar, otros centros culturales de la ciudad están en el limbo: Homero Manzi, Adiós Muchachos y La Polonesa, son algunos. “Son sitios que recogen la tradición de los bares viejos y cafés, más que lugares de fiesta, son espacios para conversar”, cuenta Juan Fernando Ospina, director del periódico Universo Centro (UC).

TOMADO DE: elcolombiano.comCoronavirus

Lo que no sucedió con los años lo hizo el virus. En el caso del Salón Málaga cuenta su administrador, César Arteaga, que pudieron sobrevivir a la construcción del metro, a la violencia de los años 90 y a la renovación del paseo Bolívar, pero la situación de ahora es crítica.

14 trabajadores directos y detenidos los contratos por prestación de servicio a formadores, asesores, artistas, músicos y bailarines.

Cuando empezó la cuarentena, los dueños decidieron pagarle a algunos empleados sus vacaciones adelantadas; sin embargo, los costos fijos (obligaciones tributarias, arriendo y servicios públicos) no dan tregua: “Me parece irrisorio que me esté llegando casi un millón de pesos con un solo foco”, comenta Arteaga.

Por ahora están divulgando algunos contenidos en sus redes y en los próximos días presentarán un souvenir del Salón para la venta con el que las personas podrán ayudarlos.

Por su parte, al bar El Guanábano le llegó su cumpleaños 30, en mitad de la cuarentena. Seis personas trabajaban en este emblemático escenario del parque de El Periodista, ubicado en Maracaibo con Girardot.

Ahora el sitio sobrevive con dos personas que improvisaron una tienda para vender mermeladas, pan, café y productos artesanales entre las 2:00 p.m. y las 7:00 p.m. Juan Fernando Ospina, fotógrafo y director del periódico UC, con sede en el bar, cree que con esto no van a sobrevivir “más de dos o tres meses”.

Lo mismo le sucede al Bar Atlenal, ubicado en la esquina de la Cra. 38 con 37 sur, en Envigado, que cumplió este año 83 años de pasión por el fútbol y el tango.

Por este templo han pasado nueve dueños. Aún sigue en pie el traganíquel modelo 1944 que pone música antigua en discos de 78 revoluciones. Sin embargo, ahora no hay clientes para mirarlo.

Por ahora no se sabe cuándo van a abrir puertas. Dice su dueño, Aníbal Rojas, que por ahora van a vender a partir del jueves comidas rápidas y licor a domicilio mientras se normaliza la situación. El teléfono de contacto es 6117730

Estos espacios legendarios se encontraron con la nueva realidad del coronavirus. Cada uno está haciendo esfuerzos pero no saben hasta cuándo podrán aguantar.

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