Hidroituango avanza a toda máquina: ya instalan unidades que generarán energía en 2027

FOTO: Cortesía EPM

Por: Juan Diego Ortiz Jiménez

Con una ejecución que supera el 95%, Hidroituango entró en la recta final de la construcción de sus 4 restantes unidades de generación, con las que aportará otros 1.200 megavatios. Así va avanza montaje de los enormes equipos en las cavernas.

Mientras la atención del país se centra en el nivel de los embalses para evitar un apagón por el “Súper Niño”, en las cavernas de Hidroituango los trabajos avanzan a toda marcha con la instalación de enormes equipos de 15 metros de diámetro y 250 toneladas de peso, que le dan forma a las dos unidades proyectadas para generar energía en 2027.

TOMADA DE: elcolombiano.com

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Se trata de los anillos estacionarios y las cámaras espirales, que lucen desde lo alto como caracoles gigantes. Son enormes piezas de acero instaladas en la casa de máquinas de la hidroeléctrica, claves para la estructura y la fuerza de cada generador.

El gerente general de EPM, John Maya Salazar, dijo que este avance en la zona subterránea del megaproyecto viene precedido de otro logro reciente: la culminación, 18 días antes de los previsto, de la reconstrucción de la almenara sur, una cámara subterránea de 100 metros de longitud que absorbe los golpes de ariete para proteger la casa de máquinas.

Ese hito despejó un punto crítico del cronograma y habilitó simultáneamente el montaje de compuertas y trabajos de inyección de concreto en el macizo rocoso.

“Se adelantó 18 días, lo que nos hace ver que el cronograma, hasta el momento, se está cumpliendo para que el próximo año, después del tercer trimestre, podamos entrar dos máquinas, ojalá tres”, le contó Maya a EL COLOMBIANO.

El cronograma global del proyecto —que incluye las primeras cuatro unidades ya operativas desde 2023, además de la recuperación y reconstrucción de la segunda etapa— alcanza el 95,78%. Los trabajos se centran en el costado sur de la casa de máquinas, donde están alojadas las restantes cuatro unidades (de la 5 a la 8).

Maya explicó que las máquinas cinco y seis son las más avanzadas, tras la instalación de los anillos estacionarios y las cámaras espirales. Este paso marca la transición entre la obra civil, a cargo de Yellow River Co., Ltd. Sucursal Colombia, y el montaje electromecánico liderado por General Electric, proveedor y fabricante de los ocho generadores de la hidroeléctrica.

“Estos anillos estacionarios son como la mitad de ese proceso, porque de ahí para arriba ya empiezan a instalarse turbinas y generadores. Ya se hicieron las pruebas hidrostáticas de las cámaras de espirales, ya se cumplió con ese requisito para continuar el montaje”, dijo el gerente.

Una prueba hidrostática es un ensayo de control de calidad y seguridad que evalúa la resistencia y hermeticidad de un sistema cerrado (como tuberías, recipientes o tanques). Consiste en llenarlo con agua y someterlo a una presión superior a la de su diseño operativo para verificar la ausencia de fugas y la integridad estructural.

En la unidad 7 ya se instalaron los tubos espirales y este mes seguirá el montaje del anillo estacionario. “Esas tres unidades van muy pegaditas una con la otra, con diferencias de un mes, mes y medio más o menos”, añadió Maya, quien añadió que ya están listos también los transformadores y las líneas de conexión a la subestación.

Aunque el cronograma oficial prevé la entrada en operación de la unidad 5 en noviembre de 2027, la unidad 6 en diciembre de ese año, y las unidades 7 y 8 entre mayo y junio de 2028, el avance en la almenara y en la instalación de los equipos abre la posibilidad de acelerar los trabajos en cada frente.

Ante la estrechez del sistema eléctrico —donde la demanda supera la oferta y XM prevé cerrar 2026 con un déficit del 2%—, culminar Hidroituango es prioridad nacional. Sus primeros 1.200 megavatios resultan determinantes para contener el riesgo de apagón, tras aportar el 10,9% de la energía del país en 2025.

Con los 1.200 megavatios restantes de la segunda etapa, el margen de reserva de Colombia se aliviaría frente al estrés técnico actual, otorgando algo de colchón ante contingencias climáticas.

Permiso en momento clave
Para el embalse de Hidroituango también hay novedades positivas. EPM obtuvo el viernes la autorización transitoria de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) —esperada desde principios de año y demorada por el gobierno de Gustavo Petro— para operar sin la exigencia de equiparar el caudal de salida con el de entrada.

La medida facilita una gestión óptima de los aportes del río Cauca y la acumulación de agua sin generar fluctuaciones bruscas aguas abajo.

Con el embalse cerca de la cota 408 m s. n. m., la compañía espera ahora elevar el nivel del agua de forma gradual durante los periodos de mayor caudal del río Cauca.

Esta estrategia prepara a la central para enfrentar el escenario de menores precipitaciones por el fenómeno de El Niño, permitiendo almacenar agua que luego garantizará la generación hídrica durante los meses de sequía.

Para entender la demora en subir el nivel del embalse hay que revisar la historia operativa de Hidroituango. Diseñada hace 15 años para funcionar a su capacidad máxima en la cota 420 m s. n. m. —límite que define su potencial pleno de embalsamiento, regulación y generación—, la central debió modificar sus planes tras la emergencia de 2018.

En ese momento, la Anla expidió la Resolución 820 para suspender las actividades regulares, lo que restringió la operación del embalse a la cota 408 m s. n. m. La situación cambió en marzo de 2025, cuando la autoridad ambiental levantó el freno y reactivó las obras de la licencia.

Desde entonces, EPM quedó autorizada para subir la cota, pero estaba sujeta a la poda y remoción del material vegetal en las laderas que se inundarán en los 12 metros restantes del embalse, labor que arrancó a todo vapor en enero. El gerente Maya dijo que avanzan en la remoción de la cobertura vegetal en una franja de 274 hectáreas que quedarán sumergidas por el aumento del embalse. Estas labores incluyen el rescate de flora, el ahuyentamiento y manejo de fauna, y la gestión de biomasa, en cumplimiento de la licencia ambiental.

Para mantener el cronograma al día y terminar las tareas en septiembre, al contrato de limpieza del vaso se le hizo una adición presupuestal que permitió vincular más personal.

¿Cómo se llenará el embalse?
El gerente Maya dijo que se pronostica que este sea el fenómeno de El Niño más prolongado y severo de los últimos cinco, con incrementos drásticos de temperatura y sequía. Este mes, por ejemplo, se registraron caudales mínimos históricos por debajo de los 250 m³/s. Este panorama plantea condiciones complejas entre diciembre de 2026 y el primer trimestre de 2027, cuando el verano prolongado ponga a prueba los niveles críticos de los embalses.

Sin embargo, Maya dijo que según los pronósticos, mediciones y registros de EPM, entre septiembre y noviembre el río Cauca incrementa su caudal debido a las lluvias en Antioquia y a lo largo de su cuenca desde el suroccidente del país. Con base en estas proyecciones, ese periodo de tres meses daría la ventana necesaria para alcanzar la altura máxima del embalse en la cota 420.

Según estima EPM, el aumento del nivel del embalse puede representar aproximadamente 390 millones de metros cúbicos adicionales de agua almacenada, fortaleciendo la reserva disponible para los meses de menores aportes. Esta capacidad equivale al rendimiento energético de una planta térmica de 130 megavatios o a la electricidad que consume todo Medellín a lo largo de medio mes.

Además de contar con una mayor reserva, el agua almacenada se aprovecha mejor cuando el embalse está a un nivel más alto.

Al aumentar la altura del agua sobre las turbinas, también aumenta la presión con la que esta llega a las unidades de generación. Esto permite producir la misma cantidad de energía utilizando menos agua.

Este beneficio resulta especialmente importante durante un período de bajos aportes: no solo se dispone de más agua almacenada, sino que esa agua puede utilizarse de manera más eficiente para producir energía durante los meses de mayor necesidad.

Maya explicó que el embalse cumple una función clave tanto en el control de crecientes como en la regulación de sequías.

Durante las intensas lluvias del fenómeno de La Niña, el embalse atenuó un pico de 5.000 m³/s y redujo el vertimiento aguas abajo a cerca de 2.500 m³/s. En contraste, durante periodos de sequía severa —cuando el caudal de entrada cae a unos 250 m³/s—, la presa regula y libera un mayor flujo para abastecer los acueductos y comunidades del río Cauca.

Durante el aumento del nivel del embalse, EPM mantendrá monitoreo permanente de las condiciones hidrológicas, hidráulicas, ambientales y geotécnicas. Dado que el embalse de Ituango tiene una extensión de 3.800 hectáreas, el incremento progresivo de su nivel será en forma controlada y lenta para preservar la fauna.

Para la estabilidad del sistema eléctrico nacional, alcanzar la cota 420 en Hidroituango resulta determinante.

La medida ampliará las reservas hídricas para afrontar la sequía proyectada con El Niño en 2026. En la práctica, cada metro adicional fortalece el respaldo energético de un país cuya matriz depende en un 70% de la hidroelectricidad y cuyos embalses funcionan como enormes baterías.

Las cuatro turbinas restantes (5, 6, 7 y 8) avanzan en su instalación para entregar los 1.200 megavatios faltantes al sistema eléctrico nacional. Según el cronograma vigente, la octava unidad operará en el primer semestre de 2028. FOTO cortesía EPM