La historia oculta del venezolano que se ahogó en el río Medellín después de que habría robado a pareja que lo tenía en su casa

Keiber Daniel Hernández Escalona murió ahogado en el río Medellín mientras huía de una pareja a la que habría robado. Foto: Cortesía.

Una pareja intentó sacar de las calles a Keiber Daniel Hernández Escalona, pero este terminó hurtándoles dinero y pertenencias. Aquí el relato que le dieron al Sistema Informativo de Teleantioquia.

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El caso del presunto ladrón ahogado en el río Medellín tiene una larga historia que involucra a una familia de Venezuela que habría intentado ayudar al hombre para que saliera de las drogas.

Hace un poco más de un año, Lizbeth Esperanza Horta Jiménez pasaba por un momento de tristeza, pues había perdido a un hijo. Durante esos días se topó con Keiber Daniel Hernández Escalona, también de nacionalidad venezolana.

La mirada del hombre conmovió a la mujer, quien se le acercó para preguntarle qué le pasaba. Este le contó que, por problemas en su vida, había caído en el oscuro mundo de las drogas y había terminado viviendo en Medellín.

La mujer se vio impactada por el relato del hombre y decidió ayudarlo sin esperar nada a cambio.

Lo llevó a su casa, le dio de comer, ropa y zapatos. A su vez, lo convenció para que se pusiera en contacto con sus familiares y, de esa manera, salir de la calle y retomar el control de su vida.

Fue así como Keiber pudo hablar, primero, con una tía y, a través de ella, con su madre, quien residía en Bogotá. Ella aceptó que este volviera a la casa.

Sin embargo, el hombre no tenía cómo viajar, por lo que Lizbeth y su esposo, con gran esfuerzo, reunieron el dinero.

«Le dimos el pasaje para que se fuera a reencontrarse con su madre. Fueron 200.000 pesos que, aunque los necesitábamos para nosotros, preferimos dárselos», indicó la mujer.

Lo llevaron hasta la terminal de transporte de Medellín y vieron cómo Keiber partía hacia su nueva vida. Un tiempo después supieron que había estado en un centro de rehabilitación, pero perdieron todo contacto.

El regreso del hombre a las calles de la ciudad

Pese a que Keiber jamás la contactó, Lizbeth sintió que había hecho lo correcto al ayudarlo. Sin embargo, hace unos días recibió una llamada que la sorprendió.

«Me llamó para decirme que quería devolverse para Medellín, pero que no tenía dinero para los pasajes y que le iba a tocar vender el celular», recordó la mujer.

Ella le advirtió que habían cambiado de casa, que ahora vivían en una más pequeña, ubicada en el barrio Moravia, y que ya no lo podía tener allí. Pese a ello, Keiber apareció el pasado martes, 23 de junio.

«Llegó sucio, con los zapatos rotos. Yo hablé con mi esposo y le ofrecimos trabajo en un puesto de frutas que tenemos. Ese día lo llevamos a la casa, le dimos de comer y le volvimos a dar ropa. Él dijo que estaba cansado, le acomodé un lugar para que durmiera y nosotros nos fuimos a ver el partido de Colombia», recordó.

Sin embargo, cuando llegaron, Keiber ya no estaba y, aunque pensaron que había salido a comprar un cigarrillo, perdieron la esperanza con el paso del tiempo. Revisaron la vivienda y se enteraron de que se había llevado dinero, ropa y los papeles de Lizbeth.

El trágico final del presunto ladrón que se ahogó en el río Medellín

Salieron a buscarlo por el sector hasta la 1:00 a. m., pero no lo encontraron. Al día siguiente decidieron ir por los alrededores de la plaza de mercado La Minorista, lugar del que el hombre solía hablar.

Ella y su esposo lo vieron a la distancia cuando, aparentemente, estaba comprando droga. «Tenía un bolso pequeño que también se llevó de mi casa», aseguró la mujer.

Cuando Keiber los vio, empezó a correr y se dirigió hacia la autopista Regional y, posteriormente, habría intentado cruzar el río. «Nosotros no lo perseguíamos. Yo no puedo correr por una enfermedad que tengo. Solo queríamos hablar con él», aseguró la mujer.

Según ella, se enteraron de que se había lanzado al agua porque la gente empezó a grabar con sus celulares. «Yo vi cómo intentaba cruzar nadando y a la gente tirándole como pelotas para que se agarrara, pero no pudo y ahí se ahogó», expresó la mujer con tono de tristeza.

Cuando llegaron las autoridades y sacaron el cuerpo, le preguntaron a Lizbeth que si el bolso que tenía el hombre era el que les había hurtado. Ella respondió que sí. Al revisarlo, se dieron cuenta de que ya solo tenía las papeletas de bazuco que había comprado.

«A mí me da mucha lástima lo que le pasó. Si él hubiera hablado con nosotros, aún estaría vivo», concluyó la mujer que intentó sacar a un joven de la calle, pero la misma calle y las drogas, según ella, lo llevaron a la muerte.