La búsqueda del joven de 22 años continúa, de manera superficial, en otros puntos del embalse y en las laderas. FOTO Cortesía.
Las labores de buceo fueron suspendidas durante la jornada del miércoles tras no hallar ninguna evidencia; sin embargo, continúan con la búsqueda en diferentes puntos del embalse.
El pasado domingo 24 de mayo, Alexánder Avendaño, un joven de 22 años de edad, quien estaba en un planchón en medio de una fiesta en el embalse El Peñol-Guatapé, cayó al agua y desapareció en el sector El Marial, en jurisdicción del municipio de El Peñol.
Hoy ya se cumplen cuatro días de búsqueda del joven y aún no se encuentra ninguna evidencia que pueda dar algún indicio a los organismos de socorro, sin embargo, las labores no se detienen. Lo que sí se suspendió durante la jornada de ayer fueron las labores de buceo tras inmersiones de 30 y 35 metros, pero se hace uso de otros métodos de apoyo como la búsqueda con gancho.
De acuerdo con Vanessa Paredes Zúñiga, directora del Dagran, hasta ayer miércoles 27 de mayo el municipio de El Peñol no había activado al Comité Departamental de Gestión de Riesgo y habría continuado con la búsqueda por su propia cuenta, esto con autoridades locales y otros cuerpos de bomberos que se han sumado de localidades como Marinilla, La Ceja, El Carmen de Viboral y El Retiro.
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“Aún no se ha encontrado nada pero seguimos en permanente contacto y articulación con el Comité Municipal de Gestión de Riesgo, y estamos a la espera de que se activen los protocolos para poder hacer desde el departamento lo que sea necesario”, agregó la directora.
En un diálogo que sostuvo en pasados días la alcaldesa de El Peñol, Sandra Duque, con el medio MiOriente, confirmó que quienes iban a bordo del planchón no tenía puesto el chaleco salvavidas, y que además, el joven se habría quitado la camiseta antes de arrojarse al agua.
¿Cómo ha sido su búsqueda?
Desde la noche del domingo, cuando se reportó la desaparición del joven, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de El Peñol se desplazó al lugar. “De inmediato acudimos al sitio y al llegar en horas de la noche realizamos la marcación de los puntos donde posiblemente ocurrió el incidente”, explicó en su momento Henry Berrio Ocampo, el comandante a cargo.
El lunes a partir de las 8:00 a.m., los organismos de socorro realizaron 15 inmersiones en profundidades de entre 20 y 35 metros, sin lograr ubicar el cuerpo. Al día siguiente, la búsqueda se desarrolló en un nuevo punto siguiendo las indicaciones de las personas que se encontraban en el lugar cuando Alexánder cayó al agua.
“Vamos a proceder a realizar las búsquedas con medios manuales y con el apoyo de buzos”, añadió el comandante, teniendo en cuenta que la profundidad mínima en esa zona es de 35 metros y puede llegar hasta los 50.
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Infortunadamente la operación, que se realizó con unos 14 buzos especializados e incluso, con la ayuda de un radar para identificar el cuerpo, no tuvo éxito, por lo que ayer miércoles no hubo inmersiones sino que se llevó a cabo una búsqueda más superficial en diferentes lugares del embalse.
A hoy las labores siguen sin dar fruto, pero continúan activas.
¿Por qué no lanzarse a la represa ni nadar en ella?
El embalse no es como una piscina, y así suene obvio, es importante aclararlo. Lo que dicen las autoridades es que no se puede nadar en la represa principalmente por las temperaturas heladas del agua, lo que puede generar un choque térmico que, en los peores casos, termina siendo fatal.
Además, la profundidad puede alcanzar hasta los 50 metros, un detalle no menor al que muchos locales o extranjeros no prestan la suficiente atención.
“Aunque el embalse ha tenido un cambio en cuanto a fines turísticos, hay choques térmicos, hay diferentes elementos que se encuentran allí y por ende la prevención debe ser máxima. Con EPM y otros sectores venimos trabajando en unos protocolos de manejo para estos embalses que tienen tanta afluencia de público en diferentes épocas del año”, puntualizó Paredes Zúñiga.
En los últimos 10 años, cerca de 50 personas han muerto ahogadas en sus aguas, entre turistas o incluso exploradores que se metían a buscar objetos perdidos. Uno de los casos más trágicos y recordados es el de la joven Saray Narváez en 2022, quien desapareció en la represa después de bajarse de una moto acuática aparentemente buscando recuperar una gorra que se le había caído. Su cuerpo fue encontrado después de 6 días de búsqueda a más de 200 metros de distancia del lugar donde ocurrió el accidente.










