REPÚBLICA DOMINICANA:
El ritmo de feminicidios en República Dominicana cierra el año con 23 víctimas. (ELABORACIÓN PROPIA)
La violencia machista puso a otras 31 mujeres al borde de la muerte
Las notas policiales, que no siempre ofrecen este dato, permiten contabilizar al menos 30 niños, niñas y adolescentes que han quedado huérfanos del feminicidio
Las cifras a la baja respecto al pasado año son alentadoras. Lo son incluso si las circunstancias sociales que provocan este descenso no han sido estudiadas por lo que, solo arbitrariamente, puede atribuirse a la efectividad de las políticas públicas contra la violencia de género.
TOMADA DE: https://www.diariolibre.com/

Pero quedarse en las estadísticas es renunciar a ver el bosque, con el riesgo añadido de politizar las cifras para inscribirlas como logros de gestión.
Las víctimas, o la menor cantidad de ellas, dejan de ser importantes como testimonio de un problema socio-cultural que tiene su origen en relaciones de poder que subordinan a las mujeres.
Además, estas estadísticas no toman en cuenta las tentativas frustradas de feminicidio que, a los efectos del problema, tienen un peso similar. La mayoría de las 31 víctimas de 2025 quedaron al borde la muerte. Están vivas para contarlo.
Una política coherente
Una política coherente contra la violencia de género requiere cambiar el enfoque oficial. Demanda un análisis multifactorial que permita saber, entre otras cosas relevantes, si el índice de tolerancia social a la violencia de género ha disminuido y por cuáles razones, y hasta dónde esta mayor intransigencia ha estado influida por políticas públicas que fomentan el cambio político-cultural.
Un Estado en el que las mujeres son notoriamente minoritarias en puestos clave no proyecta, precisamente, la idea de igualdad entre hombres y mujeres, condición imprescindible para la erradicación de la violencia. Más bien al contrario.
Al mismo tiempo, el lenguaje público –en medios y redes– no da muestras de estar contribuyendo a una menor tolerancia que explique la reducción de los feminicidios.
La narrativa mediática sigue siendo revictimizante. Al informar sobre uno de los feminicidios, el periódico digital Bávaro News escribió textualmente: «Las primeras hipótesis indican que los celos habrían sido el detonante del crimen, ya que el agresor sospechaba que su pareja le era infiel».
Este periódico Diario Libre, que desde hace más de ocho años publica Ellas se llamaban, incurre también con frecuencia en el escamoteo de la realidad al atribuir los feminicidios a los celos, pese a las evidencias de que la muerte de las mujeres a manos de sus parejas o exparejas es la culminación, no el principio, de un prolongado ciclo de violencia.
Por otra parte, la duplicación de los esfuerzos institucionales –sin entrar a evaluar su calidad– tiende a dispersar los recursos y desvía el foco hacia los márgenes en los que actúan las protagonistas de las repetidas iniciativas.
Tal es el caso, para citar un ejemplo reciente, de la iniciativa legislativa Déjala ir que busca contribuir con la eliminación de la violencia de género con la ley como instrumento para cambiar mentalidades.
Aunque loable en su intención, el nombre mismo del proyecto reproduce el origen de la violencia: el poder decisorio del hombre.
Como señalara la periodista Inés Aizpún, dejarla ir «no debe ser la idea; mucho menos el mensaje de instituciones con el mandato de proteger a las mujeres maltratadas. No se debe colocar a la mujer en la situación de «pedir permiso». (…) Que de su «generosidad» y de su «buena voluntad» depende que ellas salven la vida en los casos más extremos».
Intentos frustrados de feminicidio en el año
Erika Frías Nivar, de 25 años, fue baleada por su expareja en Villa Altagracia. Tras recibir atención de emergencia, la gravedad de sus heridas obligó a trasladarla al hospital Rodolfo de la Cruz Lora, en la autopista Duarte. Ocurrió el 14 de enero en el Barrio Pajarito, Villa Altagracia.
Carolina de la Rosa, de 23 años, recibió varios disparos en momentos en que, junto a otras personas, se encontraba en un local de diversión. Un desconocido llegó y sin mediar palabras le disparó a la víctima. La prensa no dio seguimiento al caso, por lo que se desconoce su desenlace. Ocurrió el 27 de enero en el municipio de Partido, Dajabón.
Rosa María Peguero, de 27 años, recibió varias puñaladas de su expareja. Quedó en estado grave, aunque no crítico. Ocurrió el 6 de febrero, en Boca de Mao, Valverde.
Jessica María Castillo de la Cruz, no se publicó su edad. Fue gravemente herida a puñaladas por su expareja, ante la inacción de sus compañeros y compañeras de trabajo en un centro de diversión. En el video se observa a uno de ellos cuando, vaso en mano, se retira del lugar mientras la mujer era agredida. El feminicida frustrado tenía una orden de alejamiento por amenazas previas, ya que no aceptaba la separación. Ocurrió el 13 de febrero en Los Alcarrizos, Santo Domingo Oeste.
Mariela Altagracia Peralta Pichardo, de 33 años, fue baleada por su pareja. La policía dijo que perseguía activamente al individuo que, sin embargo, no se escondió. En la tarde del 24, encontrándose sentado con conocidos frente a una casa en Castañuelas, Montecristi, un hombre llegó a bordo de una motocicleta y lo mató de varios disparos en el pecho. Ocurrió el 19 de febrero en el distrito municipal de Pueblo Nuevo, Mao.
Kenia de los Santos fue dejada por muerta por su expareja, quien la apuñaló repetidas veces e hirió también a una niña, hija de su víctima, que la acompañaba. Ocurrió el 24 de febrero en el kilómetro 3 de la carretera El Seibo-Miches.
Estefany Altagracia García, no se publicó su edad. Fue intencionalmente atropellada por su expareja, resultando con heridas graves. Fue trasladada al hospital pero los medios no recogen el desenlace de la agresión feminicida. Ocurrió a principios de marzo en Villa Tapia, Hermanas Mirabal.
Eufemia Jáquez Contreras, de 51 años, recibió 17 puñaladas de su expareja, quien también hirió a un hijo de su víctima. Tras atacar salvajemente a la mujer, el hombre se suicidó. Ocurrió el 3 de marzo en el Ensanche Espaillat, en el Distrito Nacional.
Yulisa Clarivel Capellán Rodríguez, de 38 años, quedó en estado grave y su padre, de 83 años, muerto, tras ingerir alimentos envenados por su expareja. Hija y padre fueron trasladados en estado agónico al hospital. Sucedió el 13 de marzo en Jarabacoa.
Melissa de Jesús, de 36 años. Fue apuñalada en el cuello y recibió golpes en la cabeza con un martillo. La mujer logró escapar y salvar la vida. Ingresada en un hospital, contó a la prensa que sufría maltrato de manera constante, pero que no se atrevió a denunciar a su agresor ante la justicia por temor a que el hombre consumara su amenaza de matar a su hija y a su madre si lo hacía. Ocurrió el 15 de marzo en Monte Plata.
Yoanda Yahaira Ramírez, de 42 años, recibió varias puñaladas de su pareja quien, creyéndola muerta, la dejó abandonada en una finca. Ocurrió el 17 de marzo de Sabaneta de Yásica, Puerto Plata.
Berenice Gómez Vásquez, de 22 años, fue atacada a machetazos por su pareja, quien mató a la hija de ambos de tres años y a su propia progenitora, de 61. El ataque se produjo en la casa familiar. La joven permaneció durante varios días en coma en el Hospital Regional San Vicente de Paul. Ocurrió el 19 de marzo en el barrio Los Jardines, San Francisco de Macorís.
No se publicó su nombre, pero sí el de su agresor: Kelvin José Arias trató de matar a su pareja y a un hijo de esta, de siete años, cuando se desplazaban en un vehículo. Agentes de la Policía sorprendieron al frustrado feminicida apuntando con una pistola a la cabeza de la mujer. «Me iba a matar a mí y a mi hijo dentro del carro, si no es por la Policía, estaría muerta. Ha querido matarme muchísimas veces y no ha podido», declaró la víctima. Ocurrió el 24 de marzo en San Francisco de Macorís.
Zaony Guillermo, no se publicó su edad. Fue rociada con gasolina y prendida en llamas por su pareja frente a las tres hijas de ambos, dos de ellas con discapacidad auditiva, provocándole quemaduras de segundo y tercer grado. Fue ingresada en estado crítico en el Hospital Regional Jaime Mota, en Barahona, al que fue trasladada desde Vicente Noble, donde reside. Ocurrió el 28 de marzo en Vicente Noble.
Ironelis Bautista estuvo a punto de morir cuando su expareja penetró a su hogar por una puerta trasera y la atacó con un cuchillo. Tras el incidente, denunció a su agresor ante la Policía. En prevención permaneció algunos días en una casa de acogida de la institución. Cuando obtuvo la orden de alejamiento, le dijeron que debía entregarla al frustrado feminicida. Desesperada, acudió a los medios para reclamar protección. «No quiero ser parte de las estadísticas sobre feminicidios», repitió durante una entrevista. Ocurrió el 29 de marzo en el distrito municipal El Carretón, Baní, Peravia.
Teresa Miguelina Morel Fernández, de 25 años, fue atacada a tiros por su expareja cuando le reiteró su decisión de no continuar la relación. «Me dijo que todo había terminado y no sé, se me nubló la vista, no sabía lo que hacía», dijo el frustrado feminicida al ser detenido. Ocurrió el 14 de mayo en barrio Coco, La Vega.
De Amarilis no se publicaron ni el apellido ni la edad, aunque sí su fotografía en la cama del hospital en que permanecía ingresada tras recibir una brutal paliza de su pareja. Además, el frustrado feminicida le cortó el cabello. Ocurrió el 7 de junio en Luperón, Puerto Plata.
Lissette Lantigua, no se publicó su edad, salió ilesa del ataque a tiros de su expareja, pero su hijo no corrió la misma suerte; resultó herido en el abdomen y, en el momento, su estado fue descrito como delicado. El feminicida frustrado se suicidó. Ocurrió el 8 de junio en Moca, Espaillat
Yuli Estévez Santana, de 27 años, perdió los dedos índice y pulgar de la mano izquierda cuando fue atacada con un machete por su expareja. También recibió un machetazo en el hombro izquierdo. De acuerdo con la víctima, fue hasta la casa de su expareja junto a una hermana a reclamar la entrega de un teléfono que el victimario esta reparando. Ocurrió el 29 de junio en el barrio Los Cartones, Dajabón.
Mayiyi, sin apellido ni edad conocidos. Las cámaras de seguridad captaron el momento en que un hombre la golpea violentamente y después la lanza a un canal de riego. Ocurrió probablemente el 1 de agosto en el sector Nueva Esperanza (Los Solares), en el municipio de Villa La Mata, provincia Sánchez Ramírez.
Lisangela Gómez, de 25 años, fue herida de bala por su pareja quien, tras varios días, se entregó a la Policía. La víctima fue intervenida de urgencia en el Hospital Regional Docente Universitario Jaime Mota. El frustrado feminicida negó los hechos. Ocurrió el 10 de agosto en la comunidad El Arroyo, municipio La Ciénaga, Barahona
No se publicó su nombre, es una adolescente de 17 años. La golpeó salvajemente su pareja quien, tras arrojarla al suelo, le lanzó agua hirviente, provocándole quemaduras de segundo y tercer grado. El detonante de la agresión habría sido la decisión de la adolescente de comenzar a trabajar en una banca de lotería. El frustrado feminicida no llegó a apuñalarla por la intervención de un vecino. Ocurrió el 19 de agosto en San Cristóbal.
Niuveris Ramos Durán, de 33 años, fue gravemente herida con un pico en la cabeza por su pareja, en presencia de un hijo de esta. La mujer se había refugiado días antes en la casa de su padre tras recibir una golpiza de su agresor. El frustrado feminicida se suicidó. La prensa no continuó la cobertura del caso, por lo que se desconoce si la víctima sobrevivió a las heridas. Ocurrió el 12 de septiembre en Piedra Blanca, Monseñor Nouel.
Katherine Ortiz González, abogada especializada en temas de migración, fue atacada a tiros por su expareja en una plaza comercial. El frustrado feminicida se suicidó. Ocurrió el 1 de octubre en Moca.
Yoenny Berenice Urbáez Féliz, de 22 años, recibió varios disparos de su pareja, quien al creerla muerta, se suicidó. La madre de la víctima, enfermera, afirmó que el victimario «siempre fue una persona amable con la familia (…) Lo ocurrido nos tomó completamente por sorpresa y representa una tragedia dolorosa para todos». Ocurrió el 10 de octubre en el municipio Cabral, provincia Barahona.
Catherine Rodríguez Gómez, de 24 años, fue raptada en su lugar de trabajo, una banca de lotería, por su expareja y un cómplice. «Me agarraron por los cabellos. Yo traté de cerrar la puerta, pero no pude porque eran dos. El que era mi pareja me haló por los cabellos y me montó obligada en un motor», narró la víctima, quien fue brutalmente golpeada. El frustrado feminicida había salido el día antes de la cárcel con el propósito confeso de matarla. Ocurrió el 14 de octubre en el municipio Las Matas de Santa Cruz, Montecristi.
Víctor Manuel Beltrán (La Volada) apuñaló gravemente a su pareja, de quien la Policía se reservó el nombre. La víctima fue ingresada de urgencia en el Hospital Juan Pablo Pina. Ocurrió el 17 de octubre en sector La Puerta Blanca, San Cristóbal.
Génesis Ramírez Cáceres, no se publicó su edad, fue brutalmente agredida por su expareja, un empleado hotelero. A resulta de los golpes recibidos, fue ingresada en la unidad de cuidados intensivos en un centro privado. De acuerdo con el expediente del caso, la víctima aceptó acompañar a su agresor a Santiago a buscar artículos para los hijos de ambos. La mujer fingió estar muerta como estrategia para detener la agresión. Ocurrió el 18 de octubre próximo al municipio de Altamira, Puerto Plata.
Lisselot Rosario Polanco, de 24 años, fue baleada por su pareja, quien mató a su madre durante el intento de terminar con la vida de ella. Lisselot había obtenido una orden de alejamiento por malos tratos y amenazas, pese a que la relación apenas tenía dos meses de iniciada. Ocurrió el 9 de noviembre en el sector Los Multis de San Miguel, La Vega.
Mayte Pujols, de 18 años, dormía cuando su expareja se introdujo en su habitación y la apuñaló. También intentó ahorcarla. Antes, pidió a un vecino que subiera el volumen de la música, presumiblemente para evitar que se oyeran los gritos de la joven. «Él no se resignaba. Ella terminó con él hace cinco meses, pero él siempre estaba rondando, insistiendo», dijo la hermana de la víctima Eugenia García. Ocurrió el 27 de noviembre en el sector Nuevo Amanecer del municipio de Los Alcarrizos.
Escarlen Juleisy Melo, de 35 años, fue baleada por su pareja, quien también hirió a los dos hijos de esta, de siete y nueve años. Los tres fueron trasladados a centros hospitalarios en situación delicada, según reportes periodísticos. Los vecinos intentaron tomar justicia con sus propias manos contra el frustrado feminicida. Ocurrió el 24 de diciembre el sector el Millón del distrito municipal de Villa Fundación, Peravia.









