Nodavirus: investigan virus acuático en humanos por casos recientes. // Foto: 123RF.
El estudio identificó patrones repetidos en pacientes que ahora están bajo análisis científico.
Un virus identificado durante años en especies marinas ahora es objeto de análisis por parte de la comunidad científica tras detectarse indicios de su posible transmisión a humanos. Se trata del nodavirus de mortalidad encubierta, un patógeno que investigadores vinculan con una enfermedad ocular grave capaz de provocar pérdida de visión si no se trata de forma oportuna.
El hallazgo surge de un estudio internacional que analizó varios casos clínicos en los que se identificó una relación entre la presencia del virus y afecciones oculares severas. Este escenario ha llevado a los expertos a considerar que podría tratarse de un nuevo agente con comportamiento zoonótico, es decir, con capacidad de pasar de animales a personas.
Hasta ahora, el nodavirus había sido documentado exclusivamente en ambientes acuáticos, especialmente en la acuicultura, donde afecta a especies como el camarón blanco. Sin embargo, los nuevos datos amplían su alcance y obligan a reforzar la vigilancia en contextos donde existe contacto frecuente con productos marinos.
Enfermedad ocular asociada al nodavirus
El estudio relaciona este virus con una patología denominada uveítis anterior con hipertensión ocular persistente. Esta condición provoca inflamación en el ojo y un aumento sostenido de la presión intraocular, lo que puede comprometer el nervio óptico.
En etapas avanzadas, los pacientes pueden sufrir daños irreversibles en la visión, con un comportamiento similar al glaucoma si no se interviene a tiempo.
Contacto con productos marinos, principal factor de riesgo
Los investigadores identificaron un patrón común entre los casos analizados. Más del 70% de los pacientes habían manipulado productos marinos sin protección o habían consumido pescado o mariscos crudos.
Este hallazgo sitúa el foco de riesgo en prácticas asociadas a la manipulación y consumo de alimentos de origen acuático sin medidas adecuadas de higiene o cocción.
Además, los casos proceden principalmente de regiones con alta actividad acuícola, lo que refuerza la relación entre el virus y estos entornos. El patógeno también ha sido detectado en múltiples especies marinas en diferentes continentes, lo que amplía la preocupación sobre su alcance.
Tratamientos y nuevos retos para la salud pública
Según el estudio, los pacientes han respondido a tratamientos combinados con antivirales, antiinflamatorios y medicamentos para controlar la presión ocular. En casos más severos, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para evitar consecuencias permanentes.
Para los expertos, la relevancia del hallazgo radica en la posibilidad de que un virus acuático haya logrado adaptarse a humanos. Este escenario plantea desafíos en materia de salud pública y abre nuevas líneas de investigación sobre virus emergentes y su impacto potencial en la población.









