Muere Salvo Basile a los 85 años, el napolitano que enseñó a Cartagena a amar el cine

Salvo Basile también buscó llegar al Concejo de Cartagena. Foto: John Montaño/ EL TIEMPO

Salvo Basile también buscó llegar al Concejo de Cartagena.  Foto: John Montaño/ EL TIEMPO

 

Había llegado a Cartagena en noviembre de 1968, como asistente del legendario Gillo Pontecorvo, para el rodaje de la película Quemada.

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PERIODISTA

Hay hombres que nacen en un lugar pero pertenecen al mundo, y hay otros que, como Salvatore Basile, deciden que su mundo cabe entero dentro de las murallas de Cartagena. 
En la madrugada de este lunes murió en la Ciudad Heroica el gran Salvatore Basile, la noticia la confirma Lina Rodríguez, exdierctora por años del Festival Internacional de Cine de Cartagena, y gran amiga del artista.
Así, la ciudad despide a su italiano más ilustre y más amado, el hombre de la sonrisa perenne y el acento híbrido que falleció en la ciudad que lo adoptó hace más de medio siglo. Nacido en Nápoles el 18 de mayo de 1940, ‘Salvo’ —como lo llamaban sus amigos— se fue dejando tras de sí una estela de celuloide que conecta a la Italia de los grandes maestros con la Colombia de la televisión dorada.
Basile no llegó a Cartagena buscando refugio, sino siguiendo una cámara. Fue en noviembre de 1968, como asistente del legendario Gillo Pontecorvo, para el rodaje de la película Quemada. Allí, entre el calor sofocante y el despliegue actoral de Marlon Brando, Salvatore se enamoró dos veces: de la ciudad y de Jacqueline Lemaitre, la mujer que se convertiría en su esposa y ancla definitiva en el Caribe.

 

 

Una escuela llamada ‘Vía Margutta’

Con Salvo Basile, su amigo, en el 2015, cuando la actriz fue reconocida con el premio Víctor Nieto A Toda una Vida en el Festival de Cine de Cartagena.
Salvo Basile con Margalida Castro, su gran amiga.  Foto:YOMAIRA GRANDETT

Aunque su hoja de vida lo acredita como actor, productor, asistente de dirección, locutor y chef de dotes exquisitas, Basile solía decir que sus estudios los hizo “en la calle”. Sus aulas fueron la Vía Margutta de Roma, la calle de los artistas, donde de la mano de la poetisa Cristina Farfán aprendió a mirar el arte antes de capturarlo con un lente.
Ese talento heredado de sus padres lo llevó a transitar por todos los oficios del espectáculo. Detrás de cámaras, su nombre aparece en los créditos de obras maestras como:
• La Misión (1986) de Roland Joffé.
• Crónica de una muerte anunciada (1987) de Francesco Rosi.
• La estrategia del caracol (1993), donde además de actuar fue productor ejecutivo junto a su gran amigo Sergio Cabrera.

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El rostro del «riesgo es que te quieras quedar»

Basile fue, literalmente, el rostro de la hospitalidad colombiana. Protagonizó la icónica campaña gubernamental “Colombia, el riesgo es que te quieras quedar”, una frase que en su caso no fue un eslogan, sino una biografía.
En la televisión nacional, los colombianos lo acompañaron en producciones como Pobre Pablo, Sofía dame tiempo y Las noches de Luciana. 
Sin embargo, su corazón latía por el Festival de Cine de Cartagena (FICCI), donde por más de 20 años fue miembro de la junta
directiva y vicepresidente, convirtiéndose en el gran anfitrión de las estrellas internacionales que llegaban a la alfombra roja.

 

Un legado de ‘Cinergia’

Fue columnista de EL TIEMPO por muchos años donde escribió sobre temas culturales e hizo crítica. Foto:

En sus últimos años, Salvatore no se detuvo. Siguió impulsando la industria desde la televisión regional con el programa Cinergia en Telecaribe y gestionando muestras de cine en lugares tan diversos como Zipaquirá. Su capacidad para ser puente entre el cineasta de culto y el espectador de a pie lo convirtió en una figura irrepetible.
Se va el hombre que trabajó con Marlon Brando, Robert De Niro, Sergio Leone y Werner Herzog, pero se queda el ciudadano que recorría las calles de Cartagena en bicicleta saludando a todos por su nombre.
Basile demostró que el verdadero cine no se hace solo con guiones, sino con la pasión de quien entiende que la vida es, al final, la mejor película jamás filmada.
JOHN MONTAÑO
Corresponsal de ELTIEMPO
CARTAGENA