La Milagrosa de Bocas de Ceniza: con el corazón abierto para visitarla durante la Semana Santa

Orlando Amador La Virgen Milagrosa es para los habitantes y embarcaciones una fuente de apoyo y guía espiritual.

Por:  Linda Donado

El último sábado de cada mes, un grupo mariano de la ciudad realiza una peregrinación hasta este punto de contemplación en los tajamares. En el Concejo se impulsa un proyecto para fortalecer esta experiencia y fomentar el turismo religioso.

“Envía en cada gota del río un remedio de amor y de paz”. Esa fue una de las oraciones que quedaron suspendidas en los tajamares de Bocas de Ceniza durante una peregrinación liderada por un grupo mariano de la Arquidiócesis de Barranquilla. Cuando el momento de la oración llegó, los ojos de estos fieles permanecieron cerrados, pero sus corazones estaban de par en par para despojarse de las cargas y, simultáneamente, “recibir a Dios”.

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El Heraldo Barranquilla | Barranquilla

La propulsora que los motiva a caminar más de tres kilómetros bajo un impetuoso alba y rodeados por un frenético río que ha recorrido gran parte del país, así como de un iracundo mar que trae aguas de todas partes, es la Virgen Milagrosa. Ubicada en los emblemáticos rompeolas desde hace 40 años, el monumento ha sido la guía y el faro de las embarcaciones de los pescadores que zarpan diariamente a su faena y de los habitantes que requieren de un soporte espiritual.

Cada último sábado del mes, el grupo emprende una procesión contemplativa que es acompañada con el rezo de los misterios luminosos. Al tiempo piden por la conversión personal y de todos los colombianos. Es una caminata lenta para ir abriendo de a poco el corazón: con el rosario en mano rezan ave marías y, con la mirada puesta en aquel sol naciente, piden que la paz y el amor reinen en la vida de cada ser sintiente y en todos los rincones del país.

En medio del recorrido integran pausas para darle cabida a la reflexión. Insisten: es a paso lento para que, de esta forma, sus vidas “vayan asumiendo la presencia del Señor”. Asimismo, indicaron que para lograr eso es de vital importancia sumergirse en la peregrinación recibiendo los primeros rayos del sol, ya que “iniciar la mañana es iniciar una nueva vida”.

Cuando culminan las pausas, el recorrido sigue su paso hasta llegar al monumento. Es cuando el silencio se vuelve voluntario y empieza lo que sería la conversación con el Altísimo. Sumergidos en el valle de la introspección, buscan las respuestas a las preguntas a través de la naturaleza: el imponente sol, las rocas, el canto de las aves y los reptiles que se atraviesan en su camino.

Una vez arriban a la virgen, su devoción resplandece y, de rodillas, oran ante el monumento en medio de la eucaristía.

“Nuestro país está desangrado. Tanta violencia, tantas muertes. El río Magdalena ha traído muchos muertos; por eso se hacen muchas avemarías, porque ese es el río de la patria. Este es el río que recorre nuestra Colombia. Entonces, cuando nosotros oramos alrededor del río, estamos orando por nuestro país”, explicó durante el recorrido una feligresa.

Pero lo cierto es que este medio pudo constatar que la llegada de este grupo al monumento, su devoción y sus oraciones atraen a pescadores y comerciantes, quienes también se unen a la etapa final de la procesión.

Los milagros en el sector
El encargado de que los feligreses encuentren una estatua impoluta es el pescador Francisco Martínez. En palabras de este trabajador del mar, no todos dan la talla para limpiarla, pues a quienes se atreven, les da mareo. Por el contrario, Francisco ha subido con brisa y mal tiempo, y ella lo ha dejado lavarla.

“Hoy le dije: señorita, ya que está llena de salitre, permítame apoyarme para poder lavarte bien”, expresó el habitante a esta casa editorial. Y añadió: “Hay que pedirle permiso. Porque aunque quizás sea un monumento, ella escucha. Así como Dios le habla a uno, ella también lo hace”.

La Virgen Milagrosa lo acompaña, y lo ha acompañado, en cada momento de su vida: cuando zarpa, se encomienda a su merced, pero también en los instantes en los que todo parece estar perdido. Hace unos años, su hijo recibió una fuerte golpiza en la que le fracturaron 3 costillas que perforaron su pulmón.

Las noticias eran devastadoras. Su hijo estaba por perder el pulmón. Entonces, se arrodilló ante el altar y pidió por su salvación. Una hora después, lo llamaron para decirle que su órgano funcionaba con normalidad.

La purísima ha cobijado a muchos habitantes de los tajamares de Bocas de Ceniza, quienes están expuestos diariamente al mar y al río. Las estructuras de las casas están deterioradas y tampoco están exentos de la inseguridad.

Hace seis años, Heidy Jiménez, quien es propietaria de una tienda cercana al monumento y encargada de alimentar a los feligreses una vez finaliza la procesión, perdió a su papá luego de ser presuntamente asesinado. Al parecer, también fue golpeado brutalmente y lanzaron su cuerpo al río.

Su devoción fue herramienta clave para sobrevivir a la idea de que quizás no podría darle cristiana sepultura a su papá. Fue cuando se arrodilló ante la estatua para pedirle que lo encontraran. Luego de dos días, su cuerpo apareció en las playas de Punta Roca.

“Fue algo muy fuerte. Yo siempre era la que lo acompañaba en el comercio y estaba pendiente de él”, recordó entre lágrimas la mujer de 42 años. Sin embargo, lo más complejo para Heidy ha sido aprender a vivir sin él. Y ha encontrado en la Virgen Milagrosa la fuerza que necesita para soportar el dolor de la pérdida.

Proyecto en el Concejo
A principios del mes de marzo, el Distrito anunció la intervención para renovar turísticamente el tajamar occidental de Bocas de Ceniza, el cual ha contribuido al desarrollo de la ciudad.

A través de renders, dio a conocer cómo sería la nueva faceta de los tajamares: un espacio completamente renovado y pensado principalmente para garantizar la accesibilidad y el disfrute de todas las personas que lo visiten.

“Vamos a recuperar el tajamar hasta Bocas de Ceniza y será tan carreteable como la estación que va desde Las Flores hasta Puerto Mocho, para que el trencito llegue, para que la moto eléctrica, para que la gente trotando, en bicicleta, patinando llegue y disfrute de esta hermosa vista, que es nuestro río grande de la Magdalena y hasta Bocas de Ceniza”, dijo el alcalde Alejandro Char.

Semanas después, desde el Concejo de Barranquilla se han venido impulsando una serie de estrategias para visibilizar la riqueza espiritual y cultural de este lugar.

Los concejales Juan José Vergara y David Botero radicaron una proposición que busca fortalecer el proyecto de recuperación del sector de Bocas de Ceniza. La propuesta contempla la creación de una estrategia de turismo religioso, concebida como una ruta de fe y peregrinación.

“La Milagrosa de Bocas de Ceniza debe convertirse en un santuario mariano, un punto de peregrinación que permita impulsar el turismo religioso. La gente debe llegar hasta allá para impulsar su vocación y espiritualidad”, anotó el concejal Vergara.

Este proyecto tiene como eje central la devoción a la Virgen Milagrosa, una figura profundamente significativa para la comunidad pesquera del sector.

A través de esta iniciativa, se busca robustecer las expresiones religiosas tradicionales como actos litúrgicos, procesiones fluviales y demás manifestaciones colectivas que hacen parte de la identidad local.

Asimismo, la propuesta incluye la adecuación de espacios que garanticen acceso permanente durante todo el año, con condiciones óptimas de movilidad, zonas de encuentro, oferta gastronómica y servicios complementarios, posicionando a Bocas de Ceniza como un atractivo turístico en la ciudad.