La violencia en la zona rural de Yondó, Antioquia, ha escalado a niveles críticos tras el uso de tecnología aérea para perpetrar ataques.
Enfrentamientos entre estructuras del Eln y el Clan del Golfo han dejado a la población civil en medio del fuego cruzado, resultando en la destrucción de infraestructura habitacional y el abandono forzado de tierras.
#Colombia 🚨Así quedó una de las casas de campesinos en la vereda Puerto Matilde de Yondó (Antioquia) tras ataques con drones en medio de enfrentamientos armados entre el Clan del Golfo y el ELN. Los hechos dejan tres viviendas destruidas y más de 30 familias desplazadas. pic.twitter.com/vpbVTodhRn
— Vanguardia (@vanguardiacom) January 26, 2026
El uso de drones cargados con explosivos marcó un punto de inflexión durante los combates registrados en las veredas San Francisco y Puerto Matilde. Según el reporte oficial de la Alcaldía de Yondó:

Una vivienda fue destruida en su totalidad.
Tres casas campesinas sufrieron daños estructurales de consideración.
Se reportaron explosiones sobre el río Cimitarra, poniendo en riesgo a los pobladores que intentaban evacuar en motocanoas.
La zozobra comenzó el pasado viernes con patrullajes e intimidaciones de grupos armados que se extendieron por más de 10 horas. Para el domingo, tras dos horas de combate intenso, la situación se volvió insostenible para las familias.
Actualmente, 38 personas (incluyendo 26 adultos y varios menores) se encuentran albergadas en la Casa Campesina de Yondó, donde reciben asistencia médica y alimentaria. Otros grupos de familias han buscado refugio en escuelas locales, mientras que las autoridades temen que el flujo de desplazados hacia el casco urbano aumente en las próximas horas.
El alcalde municipal, Yerson Ariza, ha solicitado una intervención inmediata y contundente del Estado para evitar una tragedia mayor. Las peticiones principales incluyen:
Instalación de una base militar fija en puntos estratégicos del corregimiento para garantizar el control territorial.
Apoyo constante de la Fuerza Aérea para neutralizar el uso de drones explosivos.
Presencia permanente y no intermitente del Ejército Nacional en las zonas de conflicto.









