Víctor Hugo Montoya Mejía, de 40 años, fue asesinado por sicarios en la carnicería donde trabajaba.
Detrás del asesinato de un hombre de 40 años en el municipio de Caldas, estaría un prestamista al que no le pagó intereses que le exigió.
El asesinato de Víctor Hugo Montoya Mejía ocurrió en la carnicería donde trabajaba. Las autoridades investigan si unas amenazas previas de un prestamista o ‘gota a gota’ están relacionadas con el crimen, ocurrido en el municipio de Caldas.
Este hombre, de 40 años de edad, fue atacado a tiros en el local comercial ubicado en la carrera 48 con calle 127 sur, barrio Olaya Herrera.
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En las primeras indagaciones de los investigadores que asumieron el caso, establecieron que Víctor Hugo habría recibido amenazas de muerte por parte de un hombre al que a mediados del 2025 le pidió prestados 3 millones de pesos. Al primer sospechoso las autoridades lo reseñaron inicialmente con el nombre de John Esteban, quien presuntamente presta dinero con intereses muy altos.
«Posteriormente pagó y después John le pidió los intereses, que eran $ 800,000. Después de mucho trabajo, logró pagar los intereses», fue parte de la reseña judicial que hicieron los peritos.

El prestamista sospechos del asesinato en Caldas le habría exigido más intereses
Esos indicios preliminares establecen que el prestamista le habría solicitado un interés adicional de $ 250.000. El episodio habría desencadenado la amenaza.
«Tuvieron una discusión porque Hugo le dijo que ¿cómo la iba a pagar intereses sobre los intereses? Entonces John Esteban pasó por audios telefónicos a ser más agresivo, más amenazante. Le dijo que si se iba a hacer bajar (matar)«, prosigue el informe basado en testimonios de allegados a Víctor.
Al parecer, Montoya Mejía se habría comprometido a hacer el nuevo pago, pero no habría cumplido. La del ‘prestamista ‘gota a gota’ era la única amenaza sobre él que conocían sus allegados.
Por eso, y teniendo en cuenta cómo ocurrió el crimen, un sicariato en el que los asesinos llegaron a la carnicería a atacarlo sin mediar palabra, la principal hipótesis que hoy investigan Policía y Fiscalía es la del prestamista como autor intelectual.










