Así se vive el Festival del Águila de Mongolia. Capturas de pantalla del video del Canal de YouTube Lethal Crysis.
Un participante de 9 años desafía las tradiciones en el festival del Águila de Mongolia y sorprende a los cazadores veteranos.
En el mundo se llevan a cabo un sinfín de festividades y celebraciones que la mayoría de personas desconocemos. Una de ellas es el Festival del Águila, un encuentro tradicional que cada septiembre reúne a comunidades nómadas kazajas en el oeste de Mongolia, donde la cetrería, los juegos a caballo y las expresiones culturales mantienen viva una herencia transmitida por generaciones.
El evento, celebrado en la región de Saksai, fue documentado por el canal de YouTube Lethal Crysis, especializado en convivir con comunidades remotas para retratar su forma de vida. En esta edición, más de 60 cazadores, provenientes de al menos seis pueblos, se inscribieron en las competencias principales. Hubo participantes desde los 9 hasta los 80 años.
¿Qué hacen en el Festival del Águila?
Desde el primer día, el festival se centró en las pruebas de cetrería tradicional, una práctica donde las águilas reales son entrenadas para cazar junto a sus dueños. La competencia inicial consistió en llamar a las aves desde la cima de las montañas hasta el brazo del cazador, quien esperaba en círculos marcados en la llanura. Según la distancia, se otorgaban puntuaciones de 6, 8 o 10 puntos.
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El competidor más joven del certamen fue un niño de 9 años que logró la máxima puntuación, demostrando un dominio poco común para su edad. La hazaña se repitió al día siguiente en una prueba similar, donde el águila debía no solo acudir al cazador, sino capturar una presa antes de posarse en el punto más distante.
Otras pruebas que definen la cultura nómada
Además, el festival incluyó una serie de juegos tradicionales a caballo, en los que la velocidad y la potencia del animal eran tan importantes como la destreza del jinete. En estas pruebas no bastaba con atrapar un señuelo; el recorrido debía realizarse a máxima velocidad.
Por otro lado, la competencia más intensa fue una modalidad similar al buskashi, un juego ancestral de Asia Central en el que dos jinetes se enfrentan por el control de una cabra muerta. Decenas de hombres participan en duelos sucesivos, tirando con fuerza del animal hasta que uno lograba imponerse y avanzar de ronda. Es una prueba donde la velocidad y la destreza física son muy importantes.
Asimismo, hubo espacios culturales: danzas, vestimentas tradicionales y un mercado donde se vendían desde prendas modernas hasta antigüedades relacionadas con la vida nómada.
La presencia femenina y el relevo generacional
Uno de los cambios más visibles en los últimos años ha sido la creciente participación de mujeres cazadoras. Aunque históricamente estas competencias estuvieron dominadas por hombres, hoy varias jóvenes compiten junto a ellos.
Este impulso ha estado relacionado con el impacto del documental The Eagle Huntress, que narró la historia de Aisholpan Nurgaiv, una adolescente que rompió barreras al convertirse en cazadora de águilas en un entorno mayoritariamente masculino.
Desde entonces, la visibilidad internacional y el interés turístico han motivado a más niñas a aprender este arte.
El Festival del Águila no solo funciona como una competencia, sino como un espacio de transmisión cultural, donde niños y niñas aprenden el vínculo con los caballos y las aves de caza, asegurando la continuidad de una tradición que ha sobrevivido al paso del tiempo.
Fuente: Canal de YouTube Lethal Crysis.









